Tercera edad y estado físico- Seis hábitos que pueden acelerar la pérdida de movilidad después de los 60.

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Tercera edad y estado físico- Seis hábitos que pueden acelerar la pérdida de movilidad después de los 60.
Tercera edad y estado físico- Seis hábitos que pueden acelerar la pérdida de movilidad después de los 60.

26 de Diciembre, 2025-Un especialista habla de costumbres y decisiones que pueden pasarnos factura en la tercera edad. Y de cómo neutralizarlas.

Mantener la actividad física después de los 60 años es fundamental para conservar la autonomía y calidad de vida. Sin embargo, pequeños hábitos diarios pueden comprometer la movilidad en la tercera edad, según advierte Lucy Macdonald, fisioterapeuta de RestartPhysio. Sus recomendaciones, compartidas en The Independent, señalan los errores más comunes y aportan soluciones prácticas para quienes desean un envejecimiento activo. Aquí, seis decisiones o hábitos que hay que evitar.

1. Iniciar repentinamente una rutina de ejercicio sin la debida preparación.Esto incrementa la probabilidad de lesiones y molestias. "El incremento repentino de los niveles de actividad, o realizar algo que el cuerpo no ha hecho en mucho tiempo, es una causa principal de lesiones y dolor", advirtió Macdonald. Para prevenir daños, recomienda avanzar de forma gradual y dividir las tareas exigentes, como la jardinería o los juegos con nietos, complementándolas con entrenamientos previos.

2. Descuidar el entrenamiento de fuerza.La pérdida de masa muscular es uno de los problemas más frecuentes en la tercera edad. "No es necesario dedicarle mucho tiempo: dos sesiones semanales de media hora, con todos los grupos musculares principales, son suficientes", explicó Macdonald. Comenzar con cargas ligeras y aumentar la intensidad bajo supervisión profesional resulta fundamental para minimizar riesgos.

3. Creer que la mejor etapa física ya ha pasado.La actividad física puede mantenerse o incluso mejorar tras los 70 años. "Al llegar a la jubilación, muchas personas disponen de más tiempo para cuidar su cuerpo y mente, lo que se traduce en una mejor salud", recordó Macdonald. Incorporar nuevas actividades saludables a la vida diaria representa una oportunidad para el bienestar después de la etapa laboral.

4. Confiar en que los malos hábitos no tendrán consecuencias.Dormir mal, comer de forma inadecuada o hacer ejercicio de manera esporádica tiene un efecto acumulativo con los años. "Aunque las presiones de tiempo disminuyen con la edad, el cuerpo tarda más en recuperarse y ya no es posible mantener malos hábitos como mala nutrición, poco descanso o ejercicio esporádico sin consecuencias", enfatizó Macdonald. Incorporar rutinas saludables es imprescindible para preservar la salud física y mental.

5. Temer emprender nuevas actividades."Nunca es tarde para comenzar una nueva actividad o forma de ejercicio", afirmó Macdonald en The Independent. Optar por actividades físicas atractivas y practicarlas en grupo potencia la motivación y la constancia, factores determinantes para mantener el ejercicio en el tiempo.

6. Aceptar la pérdida de equilibrio y las caídas como inevitables.El deterioro del equilibrio no es inevitable. "Si se trabaja el equilibrio, se obtienen resultados si no, este se deteriora", señaló Macdonald. Incorporar ejercicios específicos, como mantenerse en una pierna cerca de una superficie de apoyo, contribuye a disminuir el riesgo de caídas y conservar la independencia.

CLAVES PARA UN ENVEJECIMIENTO ACTIVO

La prevención y la regularidad son fundamentales para mantener la independencia en la tercera edad. Dedicar unos minutos diarios al ejercicio físico ayuda a conservar la movilidad y a reducir el riesgo de caídas, una de las causas principales de complicaciones al envejecer. Según mencionan expertos de Harvard Health Publishing, la actividad regular y adaptada a las capacidades individuales favorece la autonomía, disminuye la probabilidad de enfermedades crónicas y mejora el bienestar general.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud recomienda la personalización de las rutinas y el acompañamiento profesional como estrategias indispensables para optimizar los resultados y minimizar riesgos. Prevención, constancia y orientación profesional son pilares esenciales para garantizar un envejecimiento activo y saludable. En el fondo de todo está la necesidad de que tengamos una actitud de posición activa frente al paso del tiempo, sin considerarlo una fatalidad. Alimentarnos lo más saludablemente positivo, tener descanso de calidad y hacer actividad física regular reportan beneficios concretos y visibles.

Cuáles son los dos puntos críticos de nuestra vida en los que se acelera el envejecimiento

El proceso de envejecimiento, a menudo percibido como un declive gradual e ininterrumpido a lo largo de la vida, fue reevaluado por un reciente y revelador estudio científico. La investigación, publicada en la revista Nature, involucró a un equipo de científicos de instituciones destacadas como la Universidad de Stanford en Estados Unidos y la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur. En el mismo, examinaron a un grupo diverso de personas con edades comprendidas entre los 25 y los 75 años.

La investigación echó por tierra la idea de que el envejecimiento es un proceso de velocidad constante.La investigación echó por tierra la idea de que el envejecimiento es un proceso de velocidad constante.CUÁNDO

El primer hito significativo de esta aceleración biológica se registra de forma contundente alrededor de los 44 años. Este hallazgo sorprendió a los propios científicos, quienes inicialmente consideraban que una aceleración en esta franja etaria se explicaría principalmente por la perimenopausia en mujeres. Sin embargo, los datos revelaron que este cambio drástico también ocurre en los hombres.

En esta etapa, las transformaciones moleculares se vincularon con indicadores de salud cardiovascular y con el metabolismo de compuestos vitales. Las alteraciones en estas complejas rutas metabólicas sugieren el inicio de vulnerabilidades que tradicionalmente se asociaban con etapas más avanzadas de la vida. El segundo punto es la década de los 60.

En esta fase, los cambios moleculares se manifiestan prominentemente en el sistema inmunológico, la eficiencia de los riñones y el metabolismo de los carbohidratos. La disminución en la capacidad del sistema de defensa del cuerpo y las modificaciones en la forma en que el organismo procesa los azúcares son consistentes con el aumento del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas que suelen hacerse más prevalentes a partir de esta edad.

Estos descubrimientos proporcionaron una base para entender por qué la incidencia de ciertas patologías, como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, tiende a dispararse después de los 60 años.

Los investigadores no descartan la posibilidad de un tercer pico de envejecimiento alrededor de los 78 años, una hipótesis que deberá ser explorada en futuras investigaciones.

 Fuente: Infobae.

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