La brecha entre el deseo de dormir y la realidad pone en evidencia la dificultad generalizada para obtener un descanso óptimo. El sueño no es solo una cuestión de sentir menos cansancio: los especialistas lo consideran el factor más poderoso para mejorar tanto el rendimiento como la salud. Y entre las recomendaciones prácticas más respaldadas por la ciencia para conciliar el sueño más rápido, destacan siete consejos clave.
imagen ilustrativa.1. Luz natural durante la mañana
Russell Foster, profesor de neurociencia circadiana en la Universidad de Oxford, sostiene que la luz solar matutina ayuda a sincronizar el reloj interno del cuerpo, facilitando la llegada del sueño en la noche. El "falso viaje al trabajo", es decir, dar un paseo por la mañana sin gafas de sol, puede ser especialmente útil para quienes trabajan desde casa.
"Deberíamos recibir la mayor cantidad posible de luz natural por la mañana para mejorar nuestras posibilidades de conciliar el sueño más tarde ese día", afirma. "Se ha demostrado que esto adelanta el reloj circadiano, lo que ayuda a sentir más sueño a la hora de acostarse". Nuestro reloj circadiano, o ritmo circadiano, es el "reloj interno" de 24 horas que regula ciclos de sueño y vigilia.
2. Evitar las siestas después de las 16
El segundo consejo es evitar las siestas después de las 16. Aunque una siesta breve temprano en la tarde puede mejorar la alerta, hacerlo más tarde puede dificultar el sueño nocturno. Se advierte que, si se siente la necesidad recurrente de dormir durante el día, probablemente existe una deuda de sueño acumulada.
3. No hacer ejercicio físico antes de dormir
Si bien el deporte regular reduce el insomnio y mejora el ciclo sueño-vigilia, ejercitarse una o dos horas antes de dormir puede retrasar el inicio del sueño debido a la activación física y mental.
imagen ilustrativa.4. Tener en cuenta el colchón o la cama
Un buen colchón ayuda a disipar el calor corporal, lo que baja la temperatura central y favorece el sueño profundo. Si el colchón tiene más de siete años, está hundido o genera molestias, los expertos sugieren renovarlo.
5. Habitación fresca
Una temperatura ideal de entre 16 y 17 ℃, sin superar los 18 ℃. Las preferencias pueden variar, pero un entorno más frío suele favorecer el descanso.
6. Mantener una rutina constante
El sexto consejo es mantener una rutina constante en el dormitorio: acostarse y levantarse a la misma hora todos los días. Incorporar aceites relajantes como el de lavanda, tomar un baño caliente antes de dormir y evitar trabajar en la habitación ayudan a asociar ese espacio con el descanso.
7. Reducir el estrés
Técnicas de relajación, ejercicios de respiración o simplemente leer pueden calmar el sistema nervioso y facilitar el sueño. Foster desaconseja el uso de aparatos electrónicos antes de dormir, no por la luz, sino porque pueden generar ansiedad, especialmente si se revisan noticias o correos laborales.
imagen ilustrativa.Dormir bien regula procesos fundamentales 
La importancia del sueño ha sido reconocida desde hace siglos. El propio Benjamin Franklin aseguraba que acostarse temprano y levantarse temprano traía beneficios para la salud y la sabiduría. La ciencia moderna respalda esa intuición ancestral, ya que dormir adecuadamente fortalece la concentración, la estabilidad emocional y hasta el control hormonal del apetito.
El Dr. Guy Meadows, director clínico y cofundador de Sleep School, sostiene que dormir bien regula procesos fundamentales del cuerpo y la mente.
Además advierte que la privación crónica de sueño puede generar consecuencias graves: desde problemas de presión arterial hasta un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
No todas las personas tienen la misma facilidad para conciliar el sueño rápidamente. El Dr. Meadows explica que una persona sana y con un patrón de sueño promedio suele tardar entre 15 y 20 minutos en quedarse dormida.
Sin embargo, dormirse en menos de cinco minutos de forma constante puede indicar exceso de somnolencia o privación de sueño, en lugar de eficiencia. Hay quienes, por genética, buena higiene del sueño, niveles bajos de estrés, práctica regular de actividad física y buena salud mental, logran dormirse con mayor rapidez.
El descanso colabora con el control del peso 
La necesidad de sueño varía según la etapa de la vida. Mientras los bebés requieren más de 14 horas por noche, los adultos pueden arreglárselas con alrededor de siete. La Dra. Severine Sabia, del University College de Londres, subraya que tanto un exceso como una falta de sueño se asocian a un mayor riesgo de enfermedades crónicas. Por eso, recomienda dormir entre siete y ocho horas nocturnas para mantener la salud a largo plazo.
"Dormir es una forma realmente maravillosa y poderosa de mejorar nuestra salud", afirma Meadows. "Mejora todo, desde nuestra concentración mental y regulación emocional hasta el control de las hormonas que controlan nuestro apetito y la reducción de la presión arterial".
Dormir bien tiene efectos directos sobre la salud física y mental. Un estudio de 2022 publicado en la revista PLOS Medicine halló una "sólida asociación" entre dormir menos de cinco horas y un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer, depresión y diabetes.
Otro estudio, en la revista JAMA Internal Medicine, reveló que quienes duermen menos tienden a consumir más calorías y prefieren alimentos con mayor contenido graso. Beth Frates, del Hospital General de Massachusetts, destaca que mejorar la higiene del sueño puede llevar a dormir más y, en consecuencia, a reducir el consumo calórico y controlar el peso corporal.
El sueño, lejos de ser un lujo, es un pilar esencial para la salud. Los expertos coinciden: priorizar el descanso nocturno es una inversión en bienestar físico y mental.
 Fuente: Infobae.