Tabaco y colesterol-Los grandes enemigos del corazón joven.

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Tabaco y colesterol-Los grandes enemigos del corazón joven.
Tabaco y colesterol-Los grandes enemigos del corazón joven.

29 de Octubre, 2025-Lejos de ser una enfermedad exclusiva de personas mayores, el infarto de miocardio aparece con frecuencia en hombres y mujeres menores de 45 años.

 A primera vista, puede parecer que una persona joven, sin diabetes ni hipertensión, está a salvo de los problemas del corazón. Sin embargo, los cardiólogos advierten que el daño cardiovascular comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas. "El corazón no entiende de edades, sino de hábitos", resumió la doctora María Hernández, cardióloga del Hospital Clínico de Madrid.

El nuevo rostro del infarto

   En las últimas décadas, los avances en medicina, la detección precoz y los tratamientos farmacológicos redujeron la mortalidad cardiovascular en mayores. Pero, paradójicamente, los infartos en menores de 45 años aumentaron.

   Los registros del estudio YOUNG-AMI-ES muestran que alrededor del 12% de los ingresos por infarto en Europa corresponden a menores de 45 años, y el 70% de ellos, hombres. En la mayoría de los casos, los pacientes no tenían enfermedades previas significativas, pero sí compartían dos características: fumaban y tenían colesterol elevado.

   "El perfil típico es el de un varón joven, fumador, con niveles altos de colesterol LDL (‘colesterol malo’) y, a veces, antecedentes familiares de enfermedad cardíaca", explicó Hernández. "Estos factores, combinados, multiplican el riesgo de que una arteria coronaria se bloquee."

¿Qué ocurre dentro de las arterias?

   Para entenderlo, conviene imaginar las arterias como tuberías que transportan sangre rica en oxígeno hacia los órganos. Cuando el colesterol LDL circula en exceso, se adhiere a las paredes internas de las arterias, formando pequeñas acumulaciones llamadas placas de ateroma.

   Al principio, estas placas no causan síntomas. Pero, con el tiempo, crecen y endurecen las arterias (un proceso conocido como aterosclerosis). Si una placa se rompe, el organismo reacciona formando un coágulo que puede bloquear completamente el flujo sanguíneo al corazón, provocando un infarto de miocardio.

   Ahora bien, ¿por qué los jóvenes? Según los expertos, el tabaco juega un papel decisivo. "Fumar no solo daña los pulmones, también irrita las paredes de las arterias, facilita la acumulación de colesterol y promueve la formación de coágulos", explicó el doctor Antonio Morales, investigador de la Universidad de Barcelona. "Cuando se combina con colesterol alto, es una bomba de tiempo."

Ejemplo práctico

   Daniel, de 36 años, corría tres veces por semana y mantenía un peso saludable. Nunca imaginó que podría sufrir un infarto. "Pensaba que eso le pasaba a gente mayor o sedentaria", contó durante una sesión del congreso dedicada a testimonios de pacientes. Sin embargo, Daniel fumaba desde los 18 años y su colesterol LDL rondaba los 180 mg/dL (por encima de lo normal).

   Una mañana, tras subir unas escaleras, sintió un dolor intenso en el pecho. Fue trasladado de urgencia al hospital: había sufrido un infarto agudo de miocardio. Los médicos lograron abrir la arteria obstruida con un catéter, pero el susto cambió su vida. "Me costó entender que yo era mi propio riesgo", confesó.

   Este tipo de casos, según los especialistas, no son excepcionales. "Muchos jóvenes se sienten inmunes porque se ven fuertes. Pero el colesterol alto y el tabaco van minando las arterias de forma silenciosa durante años", advirtió Morales.


El papel del colesterol

   El colesterol no es, en sí mismo, un enemigo. Es una sustancia grasa esencial para producir hormonas y formar las membranas celulares. El problema surge cuando hay un desequilibrio entre los distintos tipos de colesterol:

• LDL (colesterol malo): transporta grasa desde el hígado hacia los tejidos. Si hay exceso, se acumula en las arterias. • HDL (colesterol bueno): ayuda a eliminar el exceso de grasa y devolverlo al hígado.

   "Lo ideal es mantener el LDL por debajo de 100 mg/dL y el HDL por encima de 40 mg/dL", explicó Hernández. "Pero lo más importante es mirar el conjunto y no esperar a tener síntomas."

   Los jóvenes con antecedentes familiares de hipercolesterolemia —una condición genética que eleva el colesterol desde el nacimiento— tienen un riesgo especialmente alto. Según datos del SEC2025, uno de cada 250 adultos podría tener esta forma hereditaria, y muchos no lo saben.

Más allá de las pastillas

   Después de un infarto, los pacientes jóvenes suelen recibir tratamientos similares a los de los mayores: medicamentos para reducir el colesterol (estatinas o inhibidores de PCSK9), antiagregantes plaquetarios y control de la presión arterial. Sin embargo, los especialistas advierten que el tratamiento no puede limitarse a la medicación.

   "El problema es que, aun después del infarto y con el colesterol controlado, los pacientes jóvenes siguen teniendo un riesgo residual alto si no abandonan el tabaco", explicó Morales. "El cuerpo puede recuperarse, pero las cicatrices en las arterias quedan."

  Los cardiólogos insistieron en que la prevención debe empezar antes, incluso en la adolescencia. De hecho, varios países europeos están incorporando programas escolares para detectar niveles anómalos de colesterol y promover hábitos saludables.

El "termómetro" del riesgo

   Durante el congreso, los especialistas mostraron un gráfico sencillo para explicar cómo se acumula el riesgo cardiovascular:

• Cada cigarrillo diario equivale a subir un grado en el "termómetro del riesgo".

• Cada 10 puntos adicionales de colesterol LDL representan otro grado.

• Si, además, hay antecedentes familiares o sedentarismo, la temperatura sube aún más.

   "Cuando el termómetro llega a 100, el corazón se quema", dijo gráficamente la doctora Hernández. "La idea es que la gente visualice que el riesgo no aparece de golpe, sino que se va cocinando con los años."

Las mujeres jóvenes también

   Aunque los hombres siguen siendo mayoría entre los infartados jóvenes, los especialistas alertan del aumento de casos en mujeres menores de 50 años, especialmente fumadoras o que utilizan anticonceptivos hormonales combinados.

   "La combinación de tabaco y anticonceptivos multiplica por seis el riesgo de trombosis o infarto", explicó la doctora Laura Sánchez, cardióloga del Hospital Vall d’Hebron. Además, señaló que los síntomas en mujeres suelen ser menos típicos: fatiga, náuseas o molestias en la mandíbula, lo que retrasa el diagnóstico.

Dejar el tabaco: el primer gran paso

   Los estudios son contundentes: abandonar el tabaco reduce el riesgo de infarto en un 50% en el primer año y lo aproxima al de una persona no fumadora tras cinco años de abstinencia.

   Para muchos jóvenes, la clave está en comprender el impacto inmediato. "Cada cigarrillo provoca una contracción de las arterias que dura unos 20 minutos", explicó Morales. "Si alguien fuma 15 cigarrillos al día, sus arterias pasan buena parte del día en tensión."

   Los especialistas recomiendan combinar apoyo médico, terapia conductual y, si es necesario, medicación para dejar de fumar.

Mirando hacia el futuro

   El Congreso SEC2025 concluyó con un mensaje esperanzador: el infarto en jóvenes se puede prevenir. A diferencia de otras enfermedades, los factores de riesgo cardiovascular son modificables.

   "El reto no es solo tratar a quienes ya han tenido un infarto, sino evitar que llegue el primero", afirmó Hernández. "Con menos tabaco, mejor alimentación, ejercicio regular y revisiones periódicas, podríamos reducir drásticamente los casos."

   Las Sociedad de Cardiología anunciaron nuevas campañas de gran alcance destinadas a informar en universidades y redes sociales sobre cómo cuidar la salud cardiovascular desde los 20 años.

Mensaje final

   El corazón no envejece de un día para otro. Cada cigarrillo, cada exceso de grasa saturada o cada año sin ejercicio cuenta. Como recordó Daniel, el paciente que sobrevivió a un infarto a los 36 años:

   "Creía que tenía toda la vida por delante, hasta que el corazón me avisó. Ahora entiendo que cuidarse no es una moda, es una inversión en tiempo."

   Los cardiólogos coinciden: la prevención temprana es la mejor medicina. Porque el corazón joven también puede enfermar, pero aún está a tiempo de sanar.

Fuente: diarionorte.com

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