Relacionan edulcorantes en alimentos ultraprocesados con deterioro cognitivo.

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Relacionan edulcorantes en alimentos ultraprocesados con deterioro cognitivo.
Relacionan edulcorantes en alimentos ultraprocesados con deterioro cognitivo.

8 de Septiembre, 2025-Investigación-Por décadas, se presentaron como alternativa "más saludable" al azúcar. Pero ahora se cuestiona la inocuidad absoluta de estos compuestos.

Han permitido a millones de personas reducir la ingesta calórica, controlar el peso o, en el caso de pacientes con diabetes, manejar mejor los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, en los últimos años la ciencia ha comenzado a cuestionar la inocuidad absoluta de estos compuestos. Diversos estudios señalan posibles vínculos con alteraciones metabólicas, cambios en la microbiota intestinal e, incluso, con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

   Un nuevo trabajo, aún con limitaciones metodológicas pero de gran interés, ha puesto sobre la mesa otra preocupación: el posible impacto de los edulcorantes de alimentos ultraprocesados en el deterioro cognitivo a largo plazo.

El estudio que reaviva el debate

   La investigación, realizada por un equipo multidisciplinar de neurocientíficos y epidemiólogos, siguió a varios miles de adultos durante un periodo de más de una década. Los participantes fueron evaluados no solo en sus hábitos alimenticios, sino también en su rendimiento cognitivo mediante pruebas de memoria, atención y velocidad de procesamiento mental.

   Los resultados preliminares sugieren que aquellos individuos con un consumo más alto de edulcorantes artificiales, en particular a través de bebidas azucaradas "sin azúcar" y snacks ultraprocesados, mostraban un declive cognitivo más pronunciado que quienes recurrían menos a estos productos.

   Los investigadores señalan que no se trata de un hallazgo concluyente. El estudio es observacional, lo que significa que solo establece correlaciones, no causalidad directa. Sin embargo, plantea un escenario que amerita una atención seria: el abuso de ciertos sustitutos del azúcar podría estar asociado con un deterioro de la salud cerebral a medida que pasan los años.


¿Qué son los edulcorantes artificiales?

   Los edulcorantes artificiales, también llamados intensos por su alto poder endulzante, son compuestos químicos que proporcionan un sabor dulce sin aportar apenas calorías. Entre los más utilizados a nivel global se encuentran el aspartamo, la sacarina, el acesulfame K y la sucralosa.

   En general, las agencias reguladoras como la FDA en EEUU o la EFSA en Europa han establecido ingestas diarias admisibles (IDA) consideradas seguras. No obstante, esas evaluaciones suelen centrarse en efectos tóxicos inmediatos, y menos en consecuencias sutiles pero acumulativas que podrían aparecer tras un uso prolongado.

El papel de los ultraprocesados

   Los edulcorantes por sí mismos no constituyen un alimento, sino un ingrediente. Su impacto real en la dieta se produce a través de los productos ultraprocesados que los contienen: refrescos light o zero, galletas, cereales azucarados, yogures industriales, barritas "fitness" o salsas envasadas.

   Los ultraprocesados se caracterizan por ser formulaciones industriales con una lista extensa de aditivos, baja densidad nutricional y alta palatabilidad. Numerosas investigaciones vincularon su consumo excesivo con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y mortalidad prematura. Ahora, con este estudio, se abre la posibilidad de que también afecten a la función cognitiva, un área que hasta hace poco no se había considerado en profundidad.

Posibles mecanismos biológicos

   Aunque aún se desconoce el mecanismo exacto, los científicos proponen varias hipótesis sobre cómo los edulcorantes podrían influir en la salud cerebral:

1. Alteración de la microbiota intestinal:la flora bacteriana tiene un papel central en la comunicación intestino-cerebro. Algunos trabajos sugieren que los edulcorantes modifican la composición de la microbiota, generando metabolitos que afectan la inflamación sistémica y, en consecuencia, la función neuronal.

2. Impacto en la regulación de la glucosa:paradójicamente, ciertos edulcorantes podrían alterar la sensibilidad a la insulina. La resistencia a la insulina cerebral está asociada con menor rendimiento cognitivo y con un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

3. Efectos neurotóxicos directos:en el caso del aspartamo, por ejemplo, se han planteado dudas sobre su metabolización en compuestos como el metanol, que en dosis elevadas pueden ser dañinos para el sistema nervioso central.

4. Inflamación crónica de bajo grado: una dieta alta en ultraprocesados, más allá de los edulcorantes, tiende a promover inflamación sistémica, lo cual puede acelerar procesos de envejecimiento cerebral.


Limitaciones del estudio

   Los autores del trabajo han sido cautelosos al comunicar sus hallazgos. Entre las limitaciones destacan:

• Diseño observacional: no permite establecer causalidad. Es posible que personas con otros hábitos poco saludables consuman más ultraprocesados y que eso, en conjunto, explique parte del deterioro.

• Autoinforme de consumo: los datos dietéticos se obtuvieron mediante cuestionarios, lo que puede introducir sesgos de memoria o subestimación.

• Diferencias individuales: factores genéticos, metabólicos o de estilo de vida pueden mediar los efectos de los edulcorantes.

   En palabras de los investigadores, "nuestros resultados no significan que tomar de forma ocasional un refresco light sea dañino, sino que el abuso sostenido de ultraprocesados con edulcorantes merece mayor estudio".

Lo que dicen otras investigaciones

   El debate sobre los edulcorantes no es nuevo. Algunos estudios previos ya habían encontrado asociaciones con accidentes cerebrovasculares y con un mayor riesgo de demencia vascular en consumidores intensivos de bebidas dietéticas.

   En modelos animales, se observaron alteraciones en la plasticidad sináptica y en la memoria espacial tras la exposición prolongada a ciertos edulcorantes. Sin embargo, los resultados en humanos siguen siendo heterogéneos: mientras algunos análisis sugieren riesgos, otros no encuentran efectos significativos.

   La propia OMS, en mayo de 2023, emitió una recomendación cautelosa: desaconsejó el uso de edulcorantes no azucarados como estrategia de control de peso a largo plazo, precisamente por la falta de evidencia concluyente sobre su seguridad metabólica.

Implicaciones para la salud pública

   Si futuras investigaciones confirman la relación entre edulcorantes y deterioro cognitivo, el impacto sería considerable. Con el envejecimiento poblacional y la creciente prevalencia de demencias, identificar factores de riesgo modificables es una prioridad sanitaria.

   Las políticas públicas podrían incluir:

• Etiquetado más claro sobre el contenido de edulcorantes en productos.

• Campañas educativas que no solo hablen de calorías y azúcar, sino también de efectos a largo plazo en el cerebro.

• Incentivos a la reformulación, promoviendo alimentos mínimamente procesados y reduciendo la dependencia de aditivos.

Alternativas más saludables

   Ante la incertidumbre, los expertos recomiendan aplicar el principio de precaución. Algunas sugerencias para reducir la exposición a edulcorantes son:

• Priorizar el agua como bebida principal.

• Optar por frutas frescas en lugar de postres ultraprocesados.

• Cocinar con ingredientes naturales y minimizar el consumo de productos empaquetados.

• Acostumbrar el paladar a un umbral de dulzor más bajo, reduciendo progresivamente tanto azúcar como edulcorantes.

Una mirada equilibrada

   Es importante no caer en alarmismos. Los edulcorantes han demostrado ser útiles en contextos específicos, como en el control de la glucosa en personas con diabetes, siempre dentro de los límites de ingesta recomendados. El problema surge cuando se convierten en parte estructural de una dieta dominada por ultraprocesados, lo que refleja un patrón poco saludable en su conjunto.

   Los especialistas insisten en que el verdadero desafío está en transformar el entorno alimentario. Mientras la oferta más accesible y económica siga siendo la de productos ultraprocesados, con o sin azúcar, la población continuará expuesta a riesgos que trascienden al peso corporal.

   El estudio que relaciona el consumo excesivo de edulcorantes en ultraprocesados con el deterioro cognitivo abre una línea de investigación que no puede ser ignorada. Aunque no aporta pruebas definitivas, sí plantea una advertencia sobre la necesidad de reconsiderar qué entendemos por "alternativa saludable".

   Más allá del debate entre azúcar o edulcorantes, lo que parece claro es que el camino hacia una mejor salud cerebral pasa por una alimentación basada en productos frescos, variados y mínimamente procesados.

   En definitiva, lo que está en juego no es solo el control de calorías, sino la protección de nuestra capacidad de pensar, recordar y decidir a lo largo de la vida.

Fuente: diarionorte.com


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