hace 1 hora - MUNDO
Tras varios días de debates, la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, en la que han participado más de un centenar de países, concluyó el miércoles 29 de abril en Santa Marta (Colombia) con una serie de propuestas para desarrollar soluciones efectivas para hacer de la transición energética una realidad a nivel mundial.
Curiosamente coincide que, en el departamento vecino de La Guajira, se encuentra la mina de carbón a cielo abierto más grande de la región, El Cerrejón, a la que se ha señalado como responsable del desplazamiento forzado de las comunidades afrodescendientes y del pueblo originario wayuu, al impactar en su forma de vida.
"Mi comunidad tiene cuatro actividades: la artesanía, la pesca, el pastoreo y la siembra", explica a DW Silvina Uriana Pushaina, autoridad tradicional de la comunidad de Cubaman de la Alta Guajira. "Sembramos siempre cuando hay lluvia y en estos tiempos no llueve. También hay muy poco pastoreo y la artesanía, hay veces que se vende y hay veces que no", agrega.
A la actividad de la mina de carbón, se le suma el hecho que el departamento ha sido designado por el Gobierno colombiano como el bastión de la transición energética del país, teniendo en cuenta su potencial para la generación de energía eólica. Ahí, la empresa AES Colombia está desarrollando el complejo eólico Jemeiwaa Ka’I, que contempla cerca de 1.087 megawatios de capacidad instalada a través de los parques JK1 y JK2, y que cuenta con un plan para las comunidades aledañas al proyecto.
"No podíamos imaginar desarrollar un proyecto como Jemeiwaa Ka’l, sin que la energía llegará también a quienes han habitado históricamente este territorio. No tenía sentido generar energía, sin garantizar que las comunidades vecinas del proyecto en La Guajira no pudieran acceder a un servicio tan esencial", explica a DW Federico Echavarría, Gerente General de la compañía.
De este modo surgió la iniciativa Sol Kai, que pretende ofrecer electricidad de manera permanente en estas áreas rurales. "Sol Kai y Jemeiwaa Ka’l son proyectos distintos pero complementarios. Sol Kai nace de la importancia de llevar energía a estas comunidades del área de influencia del proyecto eólico que históricamente no han tenido acceso, con soluciones diseñadas según sus necesidades y las condiciones en el territorio, como parte de nuestra estrategia de sostenibilidad y de poner a las comunidades en el centro del desarrollo del proyecto", puntualiza a DW Mauricio Posada Gerente de Desarrollo de AES Colombia.
Desarrollado en colaboración de Soluna, empresa especializada en proyectos solares, desde el pasado mes de enero se han instalado más dos paneles solares, un controlador de carga, un inversor, una batería de litio y un medidor en más de 300 viviendas, aunque el objetivo es instalar 1.680 paneles en esta primera fase.
"El proyecto lleva energía 24/7 a través de soluciones fotovoltaicas más una batería, garantizando tarifas asequibles. Este proyecto beneficiará a 840 viviendas en la Fase I y cuenta con un potencial de 3.000 viviendas en el área de influencia del proyecto Jemeiwaa ka´l. A la fecha contamos ya con 300 soluciones fotovoltaicas instaladas en los hogares wayuu que han logrado tener acceso a la energía 24/7 horas", recalca Echavarría.
Una de estas beneficiadas es Uriana, que ha visto como su día a día ha cambiado de la noche a la mañana desde el pasado mes de febrero de 2026, con la instalación de las placas solares. "Anteriormente, nos acostábamos muy temprano, como a las seis o siete ya porque ya es de noche. En cambio, ahora con la luz, lo que no hicimos durante las horas de la tarde, como coser, coser la ropa, lavar, terminar de bordar una mochila, terminar de hacer las actividades en la casa ya lo podemos terminar en la noche. En cambio, antes, lo que nos faltaba hacer en la tarde, lo dejamos para el otro día, pero ahora no", explica la autoridad Autoridad tradicional de la comunidad de Cubaman de la Alta Guajira.
Esta mujer de 48 años borda desde los 10 y ha visto, con esta mejora, incrementar su productividad e ingresos con el bordado y venta de mochilas. "Lo que antes tardaba en hacer en un mes, ahora son tres semanas. Podemos vender más y también podemos hacer más recargas para guardar para las cosas de diario en la casa", dice satisfecha.
"Podemos usar una licuadora, un televisor..." agrega a DW Yoselin Ibarra Gómez, líder joven de la comunidad de Ichipa, otra de las comunidades en la zona de influencia del proyecto de parque eólico que se ha visto beneficiada por la iniciativa solar. "Somos una comunidad rural donde la energía no nos llega y ahora que tenemos luz, hay personas que tienen sus propios emprendimientos", explica apuntando a la venta de jugos naturales que ahora se pueden congelar al disponer de electricidad de manera permanente.
Asimismo, "los jóvenes que estudian en la universidad ya no tienen necesidad de llegar hasta la universidad o de llegar hasta el casco urbano, ya directamente desde de la comunidad ya podemos hacer todos los trabajos que nos mandan de la universidad", recalca esta joven de 25 años, que es docente en su comunidad y que al igual que sus compañeros se veía obligada a hacer, diariamente, un trayecto de más de una hora.
"Directamente desde nuestro hogar podemos usar el computador, enviar la información y es algo muy útil para nosotros, un beneficio muy importante para los jóvenes", dice la también secretaria de la Asociación de Autoridades Tradicionales Wayuu de tres comunidades. "Por medio de la Asociación nos van a reembolsar la plata de compensaciones del parque que se va a entregar por medio de proyectos", apunta, recalcando que, en su caso, el proyecto en cuestión ha sido la construcción de tres aulas. "Gracias a eso se han beneficiado más de 200 niños en mi comunidad desde escolar hasta sexto grado", dice orgullosa.
(ms)
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