Un fármaco tan común como la aspirina, ese comprimido que millones toman para el dolor de cabeza o la fiebre, podría convertirse en un inesperado aliado en la batalla contra el cáncer. Investigaciones recientes sugieren que su componente activo, el ácido acetilsalicílico, podría ayudar a frenar la metástasis, el proceso por el cual las células cancerosas se extienden a otros órganos, responsable del 90% de las muertes por cáncer.  
Un hallazgo con décadas de historia   La relación entre la aspirina y el cáncer no es nueva. Desde los años 80, estudios epidemiológicos han observado que las personas que toman dosis bajas de forma regular tienen un menor riesgo de desarrollar ciertos cánceres, especialmente de colon. Pero ahora, la ciencia va más allá: no solo podría prevenir, sino también dificultar la propagación del tumor.  
¿Cómo actúa la aspirina contra la metástasis?   El mecanismo, según un estudio publicado en Cancer Research, se basa en su efecto antiinflamatorio:  
• Reduce la formación de coágulos: las plaquetas suelen proteger a las células cancerosas en el torrente sanguíneo, facilitando su supervivencia y llegada a otros órganos. La aspirina, al inhibir su activación, las dejaría más expuestas al sistema inmunitario.  
• Disminuye la inflamación: la inflamación crónica es un "caldo de cultivo" para las metástasis. El fármaco bloquearía moléculas clave en este proceso, como la COX-2.  
• Limita la angiogénesis: sin nuevos vasos sanguíneos, los tumores secundarios tendrían menos nutrientes para crecer.  
Resultados prometedores, pero con cautela    En modelos animales, la aspirina ha logrado reducir un 50% las metástasis en cáncer de mama y colon y potenciar la inmunoterapia, según un ensayo de la Universidad de Melbourne.  
  Sin embargo, los expertos advierten: "No es momento de automedicarse. La aspirina tiene riesgos, como hemorragias digestivas. Solo debe usarse en oncología bajo supervisión médica", explica la doctora Elena Segura, oncóloga del MD Anderson Madrid.  
¿Terapia complementaria?   Los próximos pasos pasan por identificar qué pacientes se beneficiarían, posiblemente mediante biomarcadores determinar la dosis exacta: ¿baja (100 mg) o estándar? y combinarla con otros tratamientos, como quimio o inmunoterapia.  
   Mientras tanto, este "fármaco centenario" sigue sorprendiendo a la ciencia. Como resume el doctor Manuel Hidalgo, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO): "La aspirina es como un viejo conocido que guardaba secretos. Ahora debemos descifrarlos para convertirla en una herramienta más contra el cáncer".
Fuente: diarionorte.com