Salud cardiovascular en mujeres: una amenaza silenciosa y prevenible.

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Salud cardiovascular en mujeres: una amenaza silenciosa y prevenible.
Salud cardiovascular en mujeres: una amenaza silenciosa y prevenible.

19 de Marzo, 2025-Una de cada tres mujeres muere cada año a causa de enfermedades cardiovasculares (ECV), lo que equivale a un fallecimiento cada 11 minutos.

Estas enfermedades, que incluyen la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares y la enfermedad vascular periférica, son la principal causa de muerte en mujeres tanto en Argentina como a nivel mundial. Sin embargo, solo el 35% de las mujeres reconoce que las ECV representan su mayor amenaza para la salud.  

   Según la doctora Lucía R. Kazelian (MN 78379), directora del área Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología, "la ateroesclerosis juega un papel central en el desarrollo de estas enfermedades". A pesar de su impacto, la conciencia sobre este problema sigue siendo baja, y muchas mujeres subestiman los riesgos asociados a su salud cardiovascular.  

Factores de riesgo y etapas críticas  

   El 45% de las mujeres mayores de 20 años padece algún tipo de ECV. Distintas etapas de la vida, como el embarazo y la menopausia, aumentan la vulnerabilidad cardiovascular. Condiciones como la diabetes gestacional, la hipertensión durante el embarazo y la menopausia precoz están fuertemente asociadas con un mayor riesgo de desarrollar ECV en el futuro. Además, factores como la depresión y ciertas enfermedades autoinmunes, más prevalentes en mujeres, también influyen significativamente.  

   Una encuesta realizada por el Área de Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología, en la que participaron 3.338 mujeres, reveló que:  

• El 20,7% tenía antecedentes de enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular.  

• Una de cada tres presentaba sobrepeso.  

• Una de cada cuatro sufría de hipertensión arterial.  

 • Una de cada cinco tenía colesterol mayor a 200 mg/dl.  

• Casi la mitad llevaba un estilo de vida sedentario.  


El rol del colesterol LDL  

   El colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", es un factor de riesgo clave. Según datos de la encuesta NHANES realizada en EE.UU. entre 2015 y 2018, el 40,4% de las mujeres tenían colesterol total superior a 200 mg/dL, y el 12,1% superaba los 240 mg/dL.  

   El Dr. Augusto Lavalle Cobo (MN 122757), de la Sociedad Argentina de Lípidos (SAL), explica que "los niveles ideales de colesterol LDL dependen del riesgo cardiovascular de cada persona. En pacientes de muy alto riesgo, el objetivo es mantenerlo por debajo de 55 mg/dL".  

   Con la llegada de la menopausia, los niveles de colesterol total y LDL aumentan significativamente debido a la pérdida de estrógenos, lo que genera cambios metabólicos como mayor acumulación de grasa abdominal, aumento de triglicéridos y lipoproteína (a).  

Una urgencia subestimada  

   A pesar de la gravedad del problema, las mujeres suelen participar menos en estudios clínicos, reciben menos tratamientos y menos recomendaciones médicas en comparación con los hombres. Además, los síntomas de las ECV en mujeres a menudo son subestimados o mal diagnosticados, ya que la mayoría de los estudios históricos se han centrado en poblaciones masculinas.  

   Las doctoras Rosa María Ruffa (MN 52.316) y Silvia Rosa Lopresti (MN 116.286), del área de salud cardiovascular de la mujer en la Federación Argentina de Cardiología (FAC), destacan que "hasta hace unos años, las mujeres no tenían conciencia del impacto de las ECV, en parte debido a la creencia de que estas enfermedades eran propias de los hombres".  

   Un estudio realizado por la Sociedad Argentina de Cardiología en 2021 mostró que más del 60% de las mujeres encuestadas consideraba que el cáncer era la principal causa de muerte, mientras que solo el 34,9% identificaba a las ECV como tal.  

La importancia de la prevención y el diagnóstico temprano  

   Es fundamental que las mujeres realicen controles periódicos para evaluar su riesgo cardiovascular y conozcan sus niveles de colesterol LDL. "Las mujeres suelen acudir a consultas ginecológicas, pero no es frecuente que realicen consultas cardiológicas de rutina. Esto limita la detección temprana de ECV", señala la Dra. Ruffa.  

   La detección temprana, junto con cambios en el estilo de vida y un abordaje médico adecuado, puede reducir significativamente la incidencia de eventos cardiovasculares. "La ECV en mujeres es un problema de salud pública significativo. Es crucial realizar controles periódicos para detectar factores de riesgo y tratarlos a tiempo", afirma la Dra. Kazelian.  

Factores de riesgo modificables y no modificables  

   Además de los factores de riesgo tradicionales, como la hipertensión, la obesidad, la diabetes y el tabaquismo, existen otros factores psicosociales (nivel socioeconómico, educación), emergentes (estrés, depresión, tratamientos oncológicos) y únicos (menopausia precoz, complicaciones en el embarazo) que aumentan el riesgo de ECV.  

   En casos de enfermedad cardiovascular prematura (hombres menores de 55 años y mujeres menores de 50), es importante descartar causas genéticas, como la hipercolesterolemia familiar, que provoca niveles elevados de colesterol LDL.  

   Realizar chequeos médicos regulares, conocer los factores de riesgo y adoptar un estilo de vida saludable son pasos esenciales para reducir la carga de las enfermedades cardiovasculares en las mujeres. La concientización y la prevención son clave para enfrentar esta amenaza silenciosa y salvar vidas.

Fuente: diarionorte.com

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