INDIANÁPOLIS (AP) — Fernando Mendoza y Diego Pavia lograron un doblete sin precedentes en la ceremonia del Trofeo Heisman en diciembre. Fue la primera vez en la historia del premio que dos jugadores latinos fueron finalistas.
Aún más notable: Mendoza, de Indiana, se unió a Jim Plunkett y Bryce Young como apenas el tercer latino en ganar el trofeo, mientras que Pavia, de Vanderbilt, quedó como subcampeón.
Ahora que el draft de la NFL está a la vuelta de la esquina, Mendoza y Pavia siguen alimentando la conversación sobre sus destinos. Se proyecta que Mendoza sea la selección número 1 la noche del jueves, probablemente rumbo a unos Raiders de Las Vegas necesitados de un quarterback, mientras que Pavia espera demostrar que quienes aún dudan de él están equivocados.
Y aunque los dos quarterbacks acaparan los reflectores, ciertamente no son los únicos prospectos latinos que esperan escuchar su nombre antes de que el draft termine el sábado.
A continuación, un vistazo a nueve jugadores que asistieron al combine anual de evaluación de talento de la NFL en Indianápolis en febrero.
El ganador del Trofeo Heisman y quarterback campeón nacional parece que prácticamente tiene asegurada la primera selección después de lanzar para 3.535 yardas, liderar el fútbol colegial con 41 pases de touchdown y correr para siete anotaciones más, incluido el memorable TD que ayudó a sentenciar el título nacional de Indiana.
Mendoza asume con entusiasmo su linaje cubano. Ha hablado a menudo del papel que sus padres y su familia desempeñaron en su crecimiento como jugador, y de sus cuatro abuelos, que huyeron de Cuba en 1959.
El receptor todoterreno de 1,81 metros y 88 kilogramos, de ascendencia puertorriqueña, surgió como uno de los principales creadores de jugadas del país en 2025. Fue seleccionado al primer equipo All-America como jugador “all-purpose” y, aunque su tiempo de 4,43 segundos en las 40 yardas podría llevar a algunos cazatalentos a cuestionar su velocidad máxima, Concepcion siempre parece responder en momentos decisivos o cuando las jugadas parecen haber terminado.
También ha escrito sobre su impedimento del habla, indicando que quiere convertirse en un modelo a seguir para quienes “puedan tener demasiado miedo de hablar”. Podría ser elegido el Día 1 o temprano en el Día 2.
Rodriguez, de 1,85 metros y 104 kilos, hizo un poco de todo en una de las mejores defensas de la temporada pasada. Registró 128 tacleadas, desvió siete pases, interceptó cuatro, forzó siete balones sueltos, recuperó dos y sumó una captura. Y el All-American unánime también ganó el Trofeo Nagurski, el Premio Butkus, el Premio Lombardi y el Premio Bednarik en una defensa repleta de futuros jugadores de la NFL. En la universidad, aparentemente lo hizo todo, incluido jugar como quarterback en Virginia en 2021. La pregunta es dónde terminará y cómo se traducirá toda esa experiencia al nivel profesional.
Con 1,80 metros y 84 kilos, York es más pequeño que el prototipo de linebacker, pero podría encontrar un lugar desempeñándose en el rol híbrido de safety-linebacker que los equipos de la NFL parecen querer cada vez más. También ha sido productivo. El seleccionado al segundo equipo All-SEC fue titular en sus tres temporadas con los Aggies, y terminó la temporada pasada con 72 tacleadas y tres pases defendidos. Es uno de cinco jugadores en este draft con lazos familiares con México. Se espera que York sea elegido el Día 2 o temprano en el Día 3.
Es uno de los jugadores más polarizantes de esta clase del draft, en parte porque no teme expresar lo que piensa y en parte porque mide apenas 1,78 metros, mucho menos de lo que la mayoría de los equipos prefiere en un quarterback. Pero hay dos cosas en el currículum de Pavia que no pueden ignorarse: de manera habitual ha desafiado las probabilidades y gana. Pavia comenzó su carrera universitaria en el New Mexico Military Institute, jugó lo suficientemente bien como para dar el salto a New Mexico State y luego llevó a Vanderbilt a sus dos temporadas consecutivas más exitosas en la memoria reciente. Ahora, el Jugador Ofensivo del Año de la SEC en 2025 y el primer finalista al Heisman de Vanderbilt esperará para saber qué equipo de la NFL le dará la oportunidad de demostrarse una vez más.
Cuevas ha sido un bloqueador más eficiente que receptor de pases en sus tres paradas universitarias —Cal Poly, Washington y Alabama—. Y aunque su tamaño, 1,92 metros y 111 kilos, podría llevar a algunos equipos a proyectarlo más como fullback que como ala cerrada, hay mucho que gustar. Cuevas produjo números sólidos la temporada pasada con el Tide —37 recepciones, 411 yardas, cuatro TD— y tuvo sus mejores marcas de carrera en 2022 en Cal Poly (58 recepciones, 678 yardas, seis TD).
Otra cosa que los entrenadores apreciarán es su sentido de responsabilidad. Se disculpó con los aficionados de Alabama tras la derrota en el inicio de la temporada 2025 ante Florida State, al afirmar que los jugadores no cumplieron el estándar esperado en ese partido. También aprovechó su plataforma en el Senior Bowl para expresar su respaldo al entrenador del Crimson Tide, Kalen DeBoer.
Carmona mostró su versatilidad la temporada pasada al pasar a guardia después de jugar como tackle izquierdo las tres temporadas anteriores. Eso le dio a los equipos de la NFL un posible adelanto de lo que podría hacer la próxima temporada con sus brazos más cortos y su enorme tamaño —1,94 metros y 143 kilogramos. También ha mejorado de forma constante en la universidad, al pasar de una mención honorífica en el equipo all-Western Athletic Conference con San Jose State en 2023 a tercer equipo all-SEC en 2024 y segundo equipo all-SEC la temporada pasada. Aunque a los cazatalentos también parece gustarles su energía y su intensidad, también entienden que necesitará una mejor técnica para sobresalir en el siguiente nivel.
Aguilar es uno de los pocos prospectos que no quería estar en ninguna lista del draft. Pese a lanzar para 3.565 yardas y 24 touchdowns en su única temporada con los Volunteers, Aguilar quería regresar a la universidad por un año más. Pero apenas unos días antes de que estuviera previsto el inicio del combine anual de evaluación de talento de la NFL, un tribunal de Tennessee rechazó su solicitud de medida cautelar preliminar, empujándolo al draft. La decisión dejó a Aguilar en una posición incómoda porque la mayoría de los otros jugadores pasaron semanas o meses preparándose para el draft. Eso hace que su destino —o incluso que sea seleccionado— sea una incógnita.
Cruz tiene el tamaño que los equipos codician —1,97 metros y 141 kilos— y la versatilidad que les gusta en los prospectos de rondas tardías, porque jugó como tackle izquierdo y derecho en la universidad. También superó la adversidad de pasar de titular a suplente en Syracuse al recuperar el puesto de titular la temporada pasada en Kansas. ¿Será suficiente para atraer a un equipo de la NFL? Quizá.
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