EE.UU. busca acusar a Raúl Castro: qué significa para Cuba y La Habana

hace 47 minutos - MUNDO


El gobierno de Estados Unidos avanza hacia una posible acusación criminal contra el exlíder cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996, un caso que durante casi tres décadas ha marcado las tensiones entre Washington y La Habana. Dos fuentes familiarizadas con el asunto dijeron a USA TODAY que fiscales estadounidenses evalúan presentar evidencia ante un gran jurado federal.

La posible acusación llega en uno de los momentos más delicados para Cuba en años: una profunda crisis energética, protestas por apagones, negociaciones discretas con Washington y una visita inédita del director de la Central Intelligence Agency, John Ratcliffe, a La Habana. El movimiento también coincide con nuevas liberaciones de presos políticos cubanos mientras la administración de Donald Trump aumenta la presión económica y diplomática sobre la isla.

El 24 de febrero de 1996, aviones MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaron dos aeronaves civiles del grupo humanitario Brothers to the Rescue sobre el estrecho de Florida. Cuatro personas murieron: tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente de EE.UU. El gobierno de Fidel Castro argumentó entonces que las avionetas habían violado el espacio aéreo cubano.

Sin embargo, el Congreso estadounidense concluyó posteriormente que las aeronaves estaban desarmadas y no representaban amenaza alguna. En aquel momento, Raúl Castro era ministro de Defensa y jefe operativo de las Fuerzas Armadas cubanas. Legisladores republicanos como Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez sostienen que el exmandatario habría ordenado el ataque. En febrero de 2026 pidieron formalmente a Trump que procese a Castro por lo que describieron como “asesinatos a sangre fría”.

Para muchos cubanoamericanos en Florida y otras comunidades en Estados Unidos, el caso sigue siendo una herida política y emocional abierta. La tragedia también provocó uno de los endurecimientos más fuertes de las sanciones estadounidenses contra Cuba durante la presidencia de Bill Clinton.

Horas antes de conocerse los avances hacia una posible acusación, el director de la CIA, John Ratcliffe, encabezó una delegación estadounidense que viajó a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos, incluido Raulito Rodríguez Castro y el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas.

Según previo reportaaje de USA TODAY, Ratcliffe transmitió un mensaje directo de Trump: Washington está dispuesto a negociar temas económicos y de seguridad, pero únicamente si Cuba realiza “cambios fundamentales”, incluyendo dejar de servir como plataforma para adversarios de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

La reunión ocurrió mientras Cuba enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y creciente malestar social. La presión también aumentó después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, calificara recientemente a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional.

El exanalista de la CIA Brian Latell dijo a USA TODAY que encuentros de este tipo son extremadamente raros y recordó que el entonces director de la CIA John Brennan visitó Cuba durante la administración de Barack Obama, aunque sin resultados duraderos. Latell considera que la situación actual podría ser distinta debido al aislamiento regional de La Habana y la creciente presión estadounidense.

La tensión diplomática también coincide con nuevas liberaciones de presos políticos cubanos. Organizaciones humanitarias difundieron videos de la activista Sissi Abascal Zamora saliendo de prisión tras casi cinco años encarcelada por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en Matanzas.

Su liberación ocurrió apenas días después de que el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla negara en entrevistas con ABC que Cuba mantenga presos políticos, pese a denuncias constantes de grupos de derechos humanos. Otros opositores habrían recibido ultimátums entre exilio o cárcel durante negociaciones discretas entre Washington y La Habana como asi lo plantea Luis Manuel Otero Alcantara y Maykel “Osorbo” Castillo Pérez.

Mientras tanto, Estados Unidos también puso sobre la mesa una oferta de ayuda humanitaria de $100 millones para ser distribuida por la Iglesia católica y organizaciones de ayuda. El gobierno cubano confirmó que evalúa la propuesta en medio de una crisis eléctrica que ha provocado apagones de más de 24 horas en zonas de La Habana y otras ciudades.

La posible acusación contra Raúl Castro aún no es oficial y dependería de la aprobación de un gran jurado federal en Estados Unidos. Mientras tanto, la administración de Donald Trump mantiene la presión económica y diplomática sobre La Habana, al tiempo que sostiene negociaciones directas con funcionarios cubanos.

Los próximos meses serán decisivos para saber si ambos países avanzan hacia una nueva escalada política o hacia acuerdos limitados sobre seguridad, migración y ayuda humanitaria, en medio de la crisis energética y las recientes liberaciones de presos políticos en Cuba.

Boris Q’va es reportero nacional de noticias en tendencia en español para Connect/USA TODAY Network. Puedes seguirlo en X como @ByBorisQva o escribirle al correo BBalsindesUrquiola@gannett.com.

This article originally appeared on Palm Beach Post: EE.UU. busca acusar a Raúl Castro: nueva presión sobre Cuba