hace 3 horas - MUNDO
De acuerdo con el Diccionario Oxford, el adjetivo y acrónimo glocal, acuñado en inglés pero aceptado con la misma estructura para el español, refiere a aquello “que tiene características o se relaciona con factores que son tanto locales como globales”.
Una concepción y un término similar comenzó a usarse en Japón en la década de los 80 y después se popularizó en el pensamiento angloparlante en los primeros años de los 90, pero en ese entonces solamente estaba sentando las bases semiológicas y semánticas para una revolución tecnológica que comenzó a acelerarse en la segunda mitad de aquella década y que no ha parado de reinventarse a pasos descomunales: el internet, la digitalización, la disolución de los límites geográficos y, por efecto, la transición a una nueva forma de pensar, una concepción más glocal.
El arte audiovisual y la industria que le constituye son un ejemplo en plenitud de cómo el pensamiento glocal es más vigente y necesario que nunca. Así lo planteó en entrevista el economista Pablo Conde Diez del Corral, director general de ICEX España Exportación e Inversiones, entidad pública empresarial encargada de la internacionalización de las empresas españolas y de atraer inversión extranjera, misma que considera al cine como un nicho de buena proyección y oportunidades de negocio, fortalecimiento y cohesión hispanohablante.
“Los vínculos entre España y México hoy deben ir más allá. Hemos sido testigos del gran momento que vive el cine mexicano en Hollywood, en los Oscar. Vemos la presencia española, cada vez más tangible, en los mercados audiovisuales internacionales. Tenemos una nueva ola de directores que buscan conectar sus historias locales con los públicos globales. Por eso, desde España nos parece que es un buen momento e incluso resulta necesario fortalecer la coproducción entre nuestros países, sobre todo después de que las plataformas dejaran de financiar los proyectos fílmicos al 100 por ciento. Ahora, sí o sí, las producciones tienen que buscar socios internacionales, y qué mejor que buscarlos en México, donde podemos colocar nuestros contenidos en al menos dos países”.
Y es que, de acuerdo con medios especializados en economía y cultura en Estados Unidos, a partir de 2024, gigantes del streaming, incluyendo a Netflix, anunciaron cambios radicales de estrategia: mayor inversión, pero enfocada en la calidad de los productos fílmicos por sobre la cantidad, así como un cambio de visión: fin al financiamiento total de proyectos e invitación a los realizadores para buscar inyección de capital vía coproducción.
Mercados fuertes y más cercanos
Diez del Corral viajó a México la semana pasada como parte de la delegación peninsular —integrada por productores, artistas y otros profesionales del cine— que participó en las Jornadas Audiovisuales efectuadas en el Centro Cultural de España en México (CCEMx), cuyo objetivo fue el de acercar a ambos gremios para conversar sobre los derroteros de la industria, las políticas públicas y, por supuesto, generar sinergias de coproducción.
En conversación con El Economista, el funcionario ibérico señaló a México como la puerta de entrada al potente mercado hispanohablante. Según cifras difundidas por ICEX, en 2024, los contenidos audiovisuales españoles generaron una facturación estimada en 5,100 millones de dólares, mientras que ese mismo año la industria audiovisual en México generó 148,732 millones de pesos —unos 8,114 millones de dólares al tipo de cambio promedio de 2024—, según el Anuario de Cine Mexicano.
“La casa de papel—serie producida totalmente en España entre 2017 y 2021— fue un fenómeno mundial y con ella, por primera vez, una serie española no tuvo que doblarse al español latino. Desde entonces, las cosas han cambiado mucho para beneficio de las producciones en español, porque todo el mundo está acostumbrándose a otros acentos, otras formas de habla. Ahora la gente viaja mucho más: España está llena de mexicanos y México está lleno de españoles. Las condiciones están dadas”, dijo.
Transformarse ante el cambio de hábitos
Sobre el cambio de hábitos de consumo de contenidos fílmicos, particularmente acerca del crecimiento de las plataformas de visualización en casa, versus la contracción de asistencia en los complejos fílmicos, Pablo Conde analizó:
“La gente se ha vuelto impaciente, ya no quiere esperar tanto tiempo para ver una serie. Ahora organiza maratones para ver toda una temporada, y se cansó de esperar hasta un año para el estreno de una película en la televisión después de haber salido en el cine”. Esto, comentó, también es un factor para la búsqueda de coproducciones internacionales que agilicen contenidos de calidad a un público que no solamente es nacional sino con una diversidad más amplia de criterios.
Por lo anterior, comentó el entrevistado, es necesario que haya intercambios de información entre las industrias en ambos países para que se conozcan las cualidades y los avances en políticas públicas de cada uno, de manera que se puedan equilibrar las facilidades fiscales o de servicios entre naciones y fortalecer así un mercado en nuestra lengua que permita el fácil desplazamiento de producciones y competir con otros mercados.
Diez del Corral concluyó enfatizando la necesidad de impulsar politicas públicas e incentivos fiscales para atraer grandes producciones multinacionales y al mismo tiempo evitar que las producciones propias se vayan a otro país a filmar. “Eso pasa mucho”, dijo.
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