¿Cómo evoluciona el seguro de vida en Colombia? Claves del mercado y nuevas alternativas

hace 1 hora - MUNDO


El seguro de vida en Colombia atraviesa un proceso de transformación en medio de un mercado que aún enfrenta desafíos en cobertura y cultura financiera. Aunque cerca de 17 millones de personas cuentan con algún tipo de seguro, datos revelados por Fasecolda muestran que la mayoría de estas pólizas están ligadas a créditos o esquemas colectivos, mientras que apenas unos 2,5 millones corresponden a seguros individuales voluntarios.

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Esta brecha evidencia un rezago en la planificación financiera de largo plazo en el país, donde la penetración del seguro de vida se mantiene alrededor del 1,5% del PIB. A pesar de esto, el sector asegurador muestra señales de crecimiento: el mercado en general movió cerca de $40,9 billones en primas emitidas, con un aumento del 10,2%, y los seguros de vida registraron un crecimiento cercano al 9,4%.

En este contexto, las aseguradoras han comenzado a ajustar su oferta hacia modelos que combinan protección con ahorro y construcción patrimonial. El cambio responde a factores como la incertidumbre económica, el envejecimiento de la población y la necesidad de contar con instrumentos financieros más flexibles.

La tendencia apunta a que el seguro de vida deje de ser únicamente un respaldo ante el fallecimiento y pase a convertirse en una herramienta para acumular capital y planear metas como la jubilación, la educación o la atención en salud.

Antioquia refleja bien este comportamiento. El departamento registra una penetración de seguros cercana al 2,94% de su PIB y aporta entre el 15% y el 26% de las primas a nivel nacional, consolidándose como uno de los principales centros del negocio asegurador en Colombia, junto con ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla.

En medio de esta evolución, las compañías han empezado a impulsar productos que integran protección y ahorro en una misma solución. Este tipo de ofertas permite a los usuarios destinar una parte de sus aportes a la cobertura tradicional y otra a la acumulación de capital, con objetivos que pueden ir desde la jubilación hasta la educación o planes de salud.

En línea con esta evolución, el mercado ha visto la llegada de productos que integran ambos componentes: protección y ahorro. Estas alternativas permiten a los usuarios destinar una parte de sus aportes a la cobertura tradicional y otra a la acumulación de capital, con diferentes niveles de riesgo y plazos.

Además, uno de los cambios más relevantes es la flexibilización en las condiciones. Hoy existen opciones que permiten definir montos de aporte, periodicidad de pago y objetivos financieros, lo que amplía el acceso a perfiles que antes no consideraban este tipo de productos.

Este giro también refleja un cambio en la percepción de los consumidores, que empiezan a ver el seguro de vida no solo como un gasto, sino como una herramienta de planificación financiera. En un país con baja penetración, el reto del sector sigue siendo ampliar su alcance y fortalecer la educación financiera para cerrar la brecha de protección.

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