hace 3 horas - MUNDO
Nota del editor: Llamado a la Tierra es una serie editorial de CNN comprometida con reportar los desafíos ambientales que enfrenta nuestro planeta, además de mostrar las soluciones a esos retos. La Iniciativa Perpetual Planet, de Rolex, se ha asociado con CNN para crear conciencia y educación sobre los asuntos de sostenibilidad claves y para inspirar acciones positivas.
¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil provocar un tornado en Texas? Un científico formuló esta pregunta metafórica décadas atrás para introducir un modelo del caos según el cual una pequeña alteración de las condiciones puede desencadenar un gran cambio: el efecto mariposa. ¿Y si habláramos del aleteo de millones de mariposas? ¿Y si el cambio fuera un mayor bienestar? Sin saberlo, podríamos estar ante un nuevo efecto mariposa: el efecto mariposa monarca.
Dos recientes reportes de la organización WWF dan cuenta de los resultados que han arrojado años de trabajo en México para proteger a estos insectos que cada año viajan hasta 4.500 km desde el sur de Canadá y el norte de Estados Unidos a los bosques del centro del país latinoamericano para hibernar. Los datos muestran que las poblaciones de mariposas monarcas que hibernan en santuarios en Michoacán y Estado de México han crecido un 64 % y que el terreno degradado dentro de la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca que la organización monitorea se ha reducido.
La noticia suena bien y es aún mejor. Al trabajar para cuidar a estos pequeños insectos catalogados como en peligro, que aprovechan el buen clima de los bosques de México para escapar del frío del norte entre noviembre y marzo, los dueños del territorio —ejidos y comunidades indígenas—, las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos tanto estatales como el federal han logrado múltiples beneficios que se derraman mucho más allá de las colonias de las Danaus plexippus plexippus: la reforestación del bosque, la protección del agua que luego sirve a millones de ciudadanos, el cuidado de la función de polinización de los insectos y una vía de desarrollo económico sustentable a través del turismo, por mencionar algunos.
Te explicamos cómo llegaron allí.
En el año 2000 México promulgó un área federal protegida para preservar el hábitat de hibernación de las monarcas, explica a CNN el Dr. Eduardo Rendón Salinas, actual director del Programa de Ecosistemas Terrestres en WWF México y cuyo trabajo con estos insectos se remonta a los años 90, cuando aún era estudiante universitario. El área protegida de bosques de oyamel y pino —conocida hoy como Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca y declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO— ocupa 56.259 hectáreas.
El diseño y puesta en marcha de esta área protegida constituye un hito temprano en la preservación de las monarcas que emigran a México, conocidas popularmente como las “matusalén” porque viven hasta ocho meses, longevas en comparación al resto que alcanzan apenas semanas de vida. Al principio para los pobladores no fue necesariamente fácil, recuerda Rendón: “Fue un cambio de paradigma social muy fuerte” porque los dueños del territorio ya no podían usar libremente sus bosques, sino que debían comenzar a integrarse en la estrategia de protección. El tiempo y los buenos resultados, no obstante, operaron un cambio de percepción tanto en las poblaciones locales como en las ciudades aledañas y en la sociedad mexicana en general. “Todos hablamos de las áreas naturales protegidas como parte de nuestras vidas”, reflexiona el especialista.
Durante décadas de trabajo, el esfuerzo de WWF y los múltiples actores que intervienen en la zona ha estado puesto en el manejo forestal sustentable con enfoque social. Para ello, desde los 2000 existe otra herramienta que ha sido fundamental: el Fondo Monarca, que brinda incentivos económicos para fomentar la conservación “a los dueños de los ejidos y las comunidades que no tienen cambios forestales negativos, es decir que no permiten que haya afectación del bosque”, explica Rendón.
Además de la preservación del bosque, por ejemplo a través de la disminución de la tala ilegal, se ha trabajado en la reforestación: WWF ha impulsado la creación de múltiples viveros que producen plantas locales y, según Rendón, se ha llegado a plantar hasta ahora un total de 23 millones de árboles en 19.000 hectáreas.
Cada año, WWF y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas en México miden el área de bosque que ocupan estas mariposas de alas naranjas, vetas negras y manchas blancas para hibernar una vez que han terminado su larga travesía desde el norte. La última medición, que corresponde a la temporada de hibernación 2025-2026, arrojó resultados alentadores: nueve colonias de mariposas en Michoacán y Estado de México ocuparon en conjunto un 64 % más de territorio que en la temporada anterior. En otras palabras, la población creció significativamente.
WWF también hace un monitoreo forestal de una zona núcleo de la reserva: una avioneta Cessna vuela a 3.000 metros de altura con cámaras especializadas que brindan imágenes de alta calidad y permiten determinar el estado de cuidado del bosque, explica Rendón. El último monitoreo muestra que entre febrero de 2024 y 2025 hubo solo 2,55 hectáreas degradadas por tala ilegal, incendios forestales y sequías de las 13.500 que forman el núcleo, un descenso en comparación al mismo período del año anterior y un cambio radical con respecto a comienzos del milenio, cuando entre 2003 y 2005 se llegaron a constatar más de 450 hectáreas afectadas.
La protección de las monarcas a través del manejo forestal sustentable activa un efecto dominó de beneficios que desborda con creces los límites del ecosistema.
El sistema Cutzamala
La buena salud del bosque ayuda a mejorar la calidad del agua del sistema Cutzamala, que sirve a más de cinco millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México. Cuando el bosque está saludable, el agua “puede correr de manera sana y superficialmente por riachuelos hacia las presas”, dice Rendón. Luego, a través de sistemas de bombeo sube las montañas que atraviesan el sistema y llega hasta la zona metropolitana de Ciudad de México.
“El telón de fondo que está detrás de la protección de los bosques para la monarca es la conservación de los bosques para la producción de agua para el sistema Cutzamala”, explica. “Mucha gente está recibiendo el servicio ecosistémico gracias a estas acciones de conservación en el sentido no solo de la conservación de la monarca, sino también en el sentido de la conservación de los bosques, de su restauración”.
La polinización
Al proteger a las monarcas también se preserva su trabajo de polinización que ayuda a la salud de los ecosistemas y que, para quien no lo recuerde, es imprescindible para nuestra propia seguridad alimentaria: tres cuartas partes de los cultivos mundiales dependen hasta cierto punto de la polinización de mariposas, abejas y otros insectos y aves.
“Con el amor que le tenemos a la monarca, con su conservación (…), tenemos la oportunidad de ayudarle a la gente a que tenga alimento a través de ecosistemas productivos sanos que vienen de ecosistemas naturales sanos”, dice Rendón. “Es como una dialéctica. Ellas nos protegen claramente con su polinización y nosotros las protegemos si podemos con nuestro trabajo por los bosques, por la gente, por los polinizadores”.
El secuestro de carbono
¿Un tercer elemento de este efecto dominó o, como lo bautizamos, efecto mariposa monarca? La captura o secuestro de carbono, el proceso mediante el cual el bosque absorbe dióxido de carbono contaminante de la atmósfera.
Una vía para el desarrollo económico sustentable
La hibernación de las monarcas les ha permitido impulsar a los dueños del territorio la actividad turística de las que algunas colonias viven durante varios meses al año. “Ahora, en vez de ser su competidora por el bosque, la mariposa monarca es su aliada”, sintetiza el especialista.
El turismo en los santuarios funciona bajo medidas estrictas de control para evitar, por ejemplo, que los visitantes se acerquen más de lo aconsejable a las poblaciones de insectos. El reto de manejar a miles de personas que ingresan por día es “gigantesco”, dice Rendón. Pero también su potencial: con más de 100.000 turistas se activa una “oportunidad de oro de hacer educación ambiental”.
Lograr un modelo económico sostenible es fundamental para que la conservación prospere. Sin embargo, para entender el fenómeno hay que poner la mirada más allá. “Esta maravilla natural que es la migración y la hibernación de la monarca tiene efectivamente un impacto económico de facto, pero no es lo único que está detrás de las intenciones de quien sea por conservarla”, dice Rendón. Y agrega: la gente “se reconecta”, “no puedes mantenerte insensible ante una cosa de esta naturaleza”.
La emoción de este experto que ha dedicado su vida a las mariposas monarca desborda los límites de la pantalla de Zoom a través de la cual nos conectamos.
Hacia el final de su carrera, a comienzos de los 90, Rendón estaba estudiando biología molecular y lo recomendaron para que colaborara con otro científico en un trabajo sobre las monarcas. Dejó lo que estaba haciendo en su último semestre y emprendió camino hacia la región en la que hibernan.
“En noviembre (de 1993) conocí a las monarcas y la primera vez que vi una colonia me cambió la vida”, recuerda. “Terminamos de trabajar un día, estaba supercansado, mi primera colonia, un sitio supercomplicado, padrísimo (…). Me acosté en el bosque a la orilla de la colonia y era temprano, seguían llegando mariposas en hibernación, la colonia se estaba moviendo (…). Entre pinos, encinos y oyameles quedé debajo de la colonia y cuando desperté, después de unos 15 minutos de un sueño así profundo, me vi protegido por las monarcas y listo. Ahí cambió todo, ¿sabes?”.
Lo describe como la epifanía de su vida.
Le quiero preguntar si los resultados de este trabajo de décadas le dan esperanzas, pero no me animo a usar una palabra tan poderosa cuando a lo largo y ancho del planeta hace estragos la destrucción. Pero él la intuye y, qué coincidencia o no, su madre se llamaba Esperanza y una de sus hijas también.
“¿Se vale tener esperanza con este tipo de resultados? Yo te contesto: sí se vale. Todo el esfuerzo que hago como profesional (…) lo hago con la esperanza de que mi trabajo, que parece puntual, el de mis compañeros, que parece puntual (…) sí sea una especie de origen que permita nucleación, un puntito en el que se van juntando más puntitos que hacen más grande el efecto”, reflexiona. “Esa es la esperanza”.
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