Enero invita a aflojar, pero también es un gran mes para escuchar al cuerpo. Sin dietas estrictas, sin rutinas imposibles y sin culpa. Solo con pequeños ajustes que hacen que te sientas mejor día a día.
Hidratación: el hábito clave del veranoEl calor pide agua, frutas y bebidas frescas. Mantener una buena hidratación mejora la energía, la piel y el ánimo. No hace falta complicarse: agua fría, limonada casera o infusiones heladas. El cuerpo lo agradece rápido.
Comer liviano sin dejar de disfrutarEnero no es para prohibirse nada. Es para elegir comidas más frescas, simples y fáciles de digerir. Verduras, frutas, proteínas livianas y preparaciones rápidas que no den fiaca. Comer bien también puede ser sencillo.
Descansar de verdadDormir mejor es uno de los mayores actos de autocuidado. Acostarse un poco más temprano, bajar el uso del celular y respetar momentos de descanso cambia todo. El descanso también es productividad.

Movimiento sin obligación
Caminar, nadar, estirarse o moverse un poco cada día alcanza. No hace falta entrenar fuerte. El movimiento suave activa el cuerpo sin agotarlo. Moverse para sentirse bien, no por obligación.

Escuchar las señales del cuerpo
El cansancio, la sed, el hambre real y las ganas de frenar dicen mucho. Enero permite prestar atención a esas señales sin el ruido del año. Cuidarse empieza por escuchar.

Sentirse bien como prioridad
Más que cambiar el cuerpo, enero invita a habitarlo mejor. A tratarlo con respeto, paciencia y menos exigencia. Porque sentirse bien no debería ser un objetivo lejano, sino parte del día a día.
Fuente: diarionorte.com