hace 6 horas - NACIONALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 43 segundos6 de Mayo, 2026-El jefe de Gabinete acumula compras y deudas por 800.000 dólares en dos años con un sueldo de 5.000 dólares mensuales
(Por Hugo Alconada Mon*) - El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, suma manchas cada día. Cuando no le encuentran un nuevo viaje de lujo, detectan que gastó 245.000 dólares para refaccionar una casa que compró en un country —una urbanización cerrada—, cascada incluida, y pagó en efectivo. Cash. A esta altura, y en menos de dos años de gestión, acumula ya compras y deudas de vencimiento corto que superan los 800.000 dólares con un salario que ronda los 5.000 dólares mensuales. Y con esos números, las preguntas surgen solas: ¿cómo honrará esos compromisos? Hay opciones válidas e ilícitas, y una hipótesis empieza a circular con fuerza en ámbitos políticos y periodísticos: los sobresueldos.
Empecemos por una aclaración: Adorni no llegó a la función pública con un patrimonio esplendoroso, ni mucho menos. Al asumir como vocero del presidente Javier Milei declaró que tenía un departamento, unos pocos ahorros y no mucho más. Tampoco viene de una familia adinerada, por lo que una herencia no está en el menú de opciones. ¿Su esposa? Declaraba ingresos bajos, hasta que dio un salto notable, cuando Adorni empezó a acumular poder. En casos de presunto enriquecimiento ilícito, la legislación argentina invierte la carga de la prueba: es el funcionario quien debe justificar la evolución de su patrimonio, no la fiscalía demostrar su ilicitud.
Invocar los ingresos de su esposa podría, pues, resultar el argumento central de Adorni ante la Justicia argentina, aunque abre un frente nuevo: un posible conflicto de interés. Ella ofrece servicios de "coaching ontológico" y sus clientes quedarían bajo la lupa. Hasta ahora sólo trascendió uno, una naviera que presta servicios a YPF, la petrolera que tiene al Estado nacional como accionista mayoritario. ¿Sus otros clientes también están o estuvieron vinculados al sector público, directa o indirectamente, mientras su marido escalaba en el organigrama?
El problema es que, para Adorni, las otras opciones son peores. Una sería el cobro de dádivas o "retornos". Un ejemplo podría ser el de Marcelo Grandio, vinculado a dos producciones que se emitían por el canal estatal bajo la órbita de Adorni, y que pagó el vuelo en avión privado del jefe de Gabinete a Punta del Este. Es decir: alguien con intereses directos en un área que dependía del propio funcionario le pagó un viaje privado. La Justicia argentina ya investigó situaciones equivalentes como dádivas.
Otra opción sería el cobro de sobresueldos, en sus múltiples variantes. Ya fuera recibiendo un sobre con dinero de algún área que maneje partidas discrecionales con baja rendición de cuentas, como la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). O el uso y abuso de la "caja chica" que muchos funcionarios tienen para solventar gastos menores y atinentes a la gestión. O el nombramiento de los llamados ñoquis —en la jerga argentina— para quedarse con su dinero.
¿Qué son los ñoquis? Empleados fantasma que son contratados por el Estado, pero que nunca van a trabajar. El beneficio para esos trabajadores irregulares es que reciben aportes jubilatorios y obra social —y acaso un porcentaje ínfimo de sus salarios—, y el funcionario que los designó se queda con la mayor parte de esos fondos.
Ninguna de estas prácticas es nueva en la Argentina. La Justicia condenó a Carlos Menem y varios de sus funcionarios por cobrar sobresueldos en los años noventa. Por abusar de la "caja chica" fue condenada la secretaria de Medio Ambiente kirchnerista, Romina Picolotti. El problema, como se ve, atraviesa gestiones de todos los signos.
El gobierno de Milei tampoco es ajeno a estas prácticas, según parece. Una investigación periodística publicada esta semana sobre las tarjetas de crédito emitidas a nombre de Nucleoeléctrica, una empresa pública, expuso gastos por más de 313.000 dólares en apenas once meses difíciles de explicar: consumos en discotecas de Madrid y servicios de playa en Valencia, peluquerías, free shops, hoteles y restaurantes en varios países, y más de 400 adelantos de efectivo por unos 56 millones de pesos (unos 40.000 dólares).
Los sobresueldos, según las versiones que recogió Santiago Fioriti en Clarín y sobre las que viene alertando hace tiempo Carlos Pagni en La Nación, también son parte del paisaje libertario. Tres personas a las que tentaron desde el Gobierno para sumarse a la gestión revelaron que al salario declarado le sumarían un plus por debajo de la mesa.
"¿Será que en el Gobierno se pagan sobresueldos? ¿Quién los paga? ¿El Estado o empresarios amigos, tal vez a través de alguna fundación?", planteó Pagni, uno de los periodistas mejor informados del país desde hace décadas. "¿Alguien puede creer que un funcionario de alto rango puede vivir con cuatro millones de pesos al mes?".
*Publicado en El País, de Madrid.
Así las cosas, los problemas de Adorni están lejos de acotarse a él. Si estas preguntas no encuentran respuestas claras y documentadas, amenazan con salpicar al resto del gobierno que, según declamaba Milei, venía a restaurar la moral en la gestión pública. Y en ese escenario, Adorni dejaría de ser el problema para convertirse apenas en su síntoma.
Fuente: diarionorte.com
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