hace 13 horas - POLICIALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 8 segundos30/04/2026-06:00 Policiales-Dahiana Córdoba, termeña y Rita Silva, bandeña, indagadas ayer. También apresaron a una añatuyense y madura la detención de una salteña. "PATRONES ENJAULADOS" Para la Justicia, los jerarcas purgan condenas en Colonia Pinto. Pergeñaban las cifras y logística del oscuro negocio; y sus mujeres seguían (obedecían) al dedillo sus designios.
La Justicia Federal habría librado exhortos a su par de Salta, tras apresar a una mujer vinculada a una banda narco liderada por presidiarios de Colonia Pinto: ya "cayeron" tres parejas de los líderes y fueron secuestrados casi 16 kilos de cocaína.
Pese al hermetismo, trascendió que la investigación corresponde a un núcleo duro de Gendarmería Nacional bajo las órdenes del juez Federal, Guillermo Molinari. El prólogo se sustentaría en la caída de un tal "Tavo" Perri, en el año 2025.
Partieron intervenciones telefónicas y los gendarmes descubrieron a un grupo de presidiarios de Colonia Pinto, como Toloza y Pericón, sindicados de digitar y usar a sus mujeres para comprar, entregar, cobrar y distribuir cocaína.
Las escuchas abrieron el horizonte narco hacia la ciudad de Añatuya, trascendió. Al dibujar un mapa de entregas bien sincronizado: ¿cómo funcionaba? Los presos acordaban con los proveedores. La logística y el brazo extensivo era cumplido a rajatabla por sus compañeras de ruta.
Los allanamientos
El domingo 26 y lunes 27 los gendarmes golpearon. Todo decantó cuando la termeña Dahiana Córdoba ascendió a un remís (al mando de un hombre de apellido Mendieta) y se trasladó a Colonia Pinto. Allí habría "visitado" a Pericón, un presidiario salteño que purga una condena obviamente por drogas.
Luego, Dahiana subió al remís y partió rumbo al Bº Avenida, a la casa de Rita Silva, pareja de Toloza. Los investigadores confiaron que en la mañana, hizo base una 4 x 4 blanca que bajó un paquete. Después, el conductor (vestido en bermuda clara) se marchó raudamente. Al parecer, los gendarmes siguieron al vehículo sutilmente, pero el misterioso conductor se perdió entre las casas.
Ya expuestos, los gendarmes dieron la voz de alto. Tomaron por asalto la casa de Rita Silva, léase requisaron todo: habitaciones, cocina, comedor, tanque de agua, placard, camas, juguetes y hasta la cucha del perro. Tanto perseveraron que habrían hallado 15 kilos de cocaína. Para los uniformados, era la "merca" entregada por el sujeto de la 4 x 4, con patente ya identificada.
Conclusión, la caída de Rita también arrastró hacia las "esposas" a Dahiana. Al interceptarla en el remís, los gendarmes le habrían secuestrado 700 gramos de cocaína. Por las dudas, los investigadores hicieron un 2 x 1 y también apresaron al remisero.
Las dos mujeres fueron indagadas ayer. Rita es representada por el abogado, Sergio Crespín (foto) y Dahiana, por Aída Farrán Serlé y Gilberto Perduca (foto). Ninguna dijo nada, ya que sus defensas desean interiorizarse qué tanto conocen los gendarmes.
Celulares incineran a reos, novias, clientes y a salteños
Rita Silva pareciese ser la más complicada en el incipiente proceso, ya que en su casa incautaron la "blanca". Sin embargo, los gendarmes y el Federal no expusieron la magnitud de las escuchas telefónicas, acopiadas desde el año pasado.
Un informe describiría meses de diálogos entre presos santiagueños, parejas, reos salteños y otras personas (quizá proveedores y clientes), cuyos roles y conductas tal vez desemboquen en otra investigación.
Por lo pronto, el Federal depositaría hoy sus energías en los 15 kilos de cocaína. Es decir, en Rita, Dahiana, Toloza, Pericón, Karen y una misteriosa salteña, cuya propiedad habría sido allanada en las últimas horas. Pero es casi seguro que caerían más mujeres y sus amados presidiarios de Colonia Pinto.
Delivery con faldas cortas, furioso rouge y mucha audacia
Los voceros añadieron que el Federal habría librado exhortos tras una salteña, muy "pegada" a las escuchas telefónicas. También la mujer estaría ligada afectivamente a un presidiario salteño, contextualizó un funcionario, dejando en claro que el negocio era tamizado con faldas cortas y mucho rouge.
Los investigadores perfilaron las operaciones. "Desde el 2025, al menos cuatro presos idearon una ruta para la venta de drogas. Las ciudades, Capital, Banda y el sudeste, globalizando los departamentos General Taboada, Avellaneda y Belgrano".
Como los tumberos jerarcas estaban encerrados, forzosamente debían delegar. Allí entraban en escena sus esposas, concubinas y novias. Lo que nadie puede confirmar es si se ensuciaron las manos con drogas por convicción, u obligadas por sus hombres.
Fuente: El Liberal
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