














A poco de iniciar el segundo semestre de 2026, la Argentina está inmersa en la clásica transición hacia los años electorales, y en ese tránsito, el gobierno de Javier Milei enfrenta su momento más crítico. La consultora Zuban Córdoba & Asociados difundió su Informe Nacional de julio, realizado entre el 22 y el 26 de ese mes sobre 1.500 casos mayores de 16 años (con un margen de error de +/-2,53% y un nivel de confianza del 95%), que pinta un panorama sombrío para el oficialismo: el 65,3% de los argentinos desaprueba la gestión libertaria, mientras que apenas el 33,4% la respalda.
El dato no es un número más en la coyuntura. Los años pares en la Argentina funcionan como termómetro de lo que vendrá: proyectan y establecen los parámetros que marcarán la elección presidencial del año siguiente. Y el tercer año de gestión suele ser el más peligroso para los gobiernos. Llegan desgastados, con la maquinaria sin combustible y con problemas que empiezan a ser impostergables. El crédito social se vuelve escaso y la gente empieza a impacientarse. El gobierno de Milei, que inició su gestión con ánimos refundacionales y repite como mantra aquello del "mejor gobierno de la historia", no parece ser la excepción.
Malestar económico y descontento.
El rechazo al gobierno no es abstracto, ya que tiene una base material inconfundible: el bolsillo. Según el relevamiento, el 53,9% de los encuestados asegura estar peor económicamente que al inicio del mandato de Milei, y un 14,4% afirma que sigue "igual de mal". Solo el 13,2% dice estar mejor. En ese contexto, no sorprende que el 64% de la población considere que el país va en el rumbo incorrecto —apenas el 30% cree lo contrario.
Los números se traducen en intención de voto. El 61,9% de los argentinos votaría por un cambio de gobierno en 2027, contra solo un 33,4% que optaría por la continuidad. Por espacio político, el peronismo lidera con el 31,3%, seguido por La Libertad Avanza con el 28%. Incluso en un escenario de alianza entre LLA y el PRO, el peronismo se mantiene arriba: 35,3% contra 33,8%.
El analista Gustavo Córdoba, socio de la consultora, fue contundente: "La gente que antes lo apoyaba, dejó de apoyarlo".
La "manósfera" argentina
Pero el informe de Zuban Córdoba no solo midió el humor social. Por primera vez, puso el foco en un fenómeno menos explorado: el avance de la "manósfera" en la política argentina. Se trata de un ecosistema digital—X, Reddit, YouTube, TikTok, foros privados—que reivindica la masculinidad tradicional, promueve el hiperindividualismo y la competencia desregulada, y pone en cuestión conquistas como el voto femenino o la incorporación de la mujer al mercado laboral.
El estudio señala que el 25% de los argentinos utiliza diariamente estas plataformas para informarse sobre temas de género, y alrededor de dos tercios las frecuenta en algún grado. La manósfera, advierte el informe, no es un fenómeno de nicho.
Sin embargo, el dato que enciende las alarmas aparece en los pliegues. Uno de cada cinco argentinos (20,3%) justifica en algún grado el acoso online contra mujeres que critican a ciertos grupos —el 7,6% "frecuentemente" y el 12,7% "a veces". Se trata de una validación de la violencia digital como herramienta de disciplinamiento.
Consenso democrático con grietas que preocupan
La buena noticia del estudio es que, en la superficie, el consenso sobre los derechos básicos sigue siendo abrumador: el 92,6% coincide en que el voto femenino es un derecho adquirido que ya nadie puede discutir; el 94,5% rechaza la idea de eliminar el voto de las mujeres; y el 92,6% rechaza la afirmación de que "solo debería votar el varón, jefe de hogar". Nueve de cada diez argentinos sostienen, sin matices, que ciertos derechos ya están saldados.
Pero las señales de alerta existen. El 71,8% rechaza que los hombres deban tener prioridad para conseguir trabajo, y el 73% coincide en que el solo hecho de que se discuta el voto femenino "es una señal de alarma". La normalización de la violencia digital contra las mujeres que opinan, sumada a la concentración de género en el consumo de estos contenidos, anticipa una fractura de más largo plazo.
El propio informe advierte que "el problema aparece en los pliegues". Y los especialistas ya hablan de un fenómeno de "antifeminismo de Estado": la traducción en política pública y en el discurso oficial de ideas que nacieron en los márgenes de la manósfera.
Gobierno entre realidad y relato
En las últimas semanas, los voceros oficiales repitieron otro mantra conocido en la Argentina: "gobernamos bien, pero comunicamos mal"". La recuperación económica, insisten, ya es palpable pero no logran comunicársela a la gente. El problema, como señala el informe, es que la recuperación económica no es algo que pueda ser implantado en la mente de las personas como si se tratara de un spot publicitario. Es algo que se siente o no se siente. Y su ausencia es bien conocida por una sociedad acostumbrada a vivir de crisis en crisis.
El tiempo apremia
El gobierno entra así en meses determinantes que determinarán la competencia electoral del año que viene. El tiempo apremia. El 65% de desaprobación, la angustia económica y la desesperanza generalizada son los principales motores del descontento. Y el avance de la manósfera, con su capacidad de moldear creencias políticas y normalizar discursos regresivos, agrega una capa de complejidad a un escenario ya de por sí turbulento.
El monitoreo de estas ideas—dónde circulan, quiénes las consumen y cómo migran del entretenimiento a la política—deja de ser una cuestión aislada para volverse un llamado de atención a la política. Mientras tanto, la sociedad argentina, con su consenso democrático firme pero sus pliegues cada vez más resquebrajados, se prepara para un 2027 que promete ser decisivo.
Fuente: diarionorte.com