












La pobreza alcanzó al 30% de la población argentina durante el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia se ubicó en el 6,5%, según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
El estudio muestra que ambos indicadores continúan por debajo de los registrados en igual período del año pasado. La pobreza descendió 1,4 puntos porcentuales en la comparación interanual, mientras que la indigencia cayó 0,4 puntos.
Sin embargo, el análisis también refleja un cambio de tendencia respecto del cierre de 2025. En comparación con el último trimestre del año pasado, la pobreza aumentó 0,1 puntos porcentuales y la indigencia subió 0,4, un comportamiento que, según la UCA, marca el agotamiento del proceso de recuperación observado durante gran parte de 2025.
Los especialistas del Observatorio señalaron que los datos "muestran el agotamiento de la fase de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con indicios de reversión", al advertir que la mejora de los ingresos comenzó a perder fuerza frente a otros factores que afectan el poder de compra de las familias.
Entre las principales causas del freno en la reducción de la pobreza, el informe menciona el aumento del costo de los servicios públicos, como electricidad, gas, agua y transporte, que representan una porción cada vez mayor del presupuesto de los hogares. También remarca la caída del poder adquisitivo de jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales, cuyos incrementos continúan aplicándose con retraso respecto de la inflación.
A ello se suma un mercado laboral con mayores niveles de informalidad y subocupación, además de una desaceleración de la actividad económica, cuyos efectos positivos no alcanzan de igual manera a todos los sectores de la población.
Pese a ese escenario, la UCA destacó que el ingreso nominal total de los hogares registró un crecimiento interanual del 35,6%, superando el incremento de la Canasta Básica Total y de la Canasta Básica Alimentaria, lo que permitió que los niveles de pobreza e indigencia continúen siendo inferiores a los de un año atrás.
El informe también expone fuertes diferencias entre las distintas regiones del país. Concordia encabezó el ranking de pobreza con un 52,5% de su población bajo esa condición, seguida por Gran Resistencia (49,7%), Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%).
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el conurbano bonaerense registró una tasa de pobreza del 34,3%, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a exhibir el menor índice entre los grandes aglomerados urbanos, con apenas el 8,4%.
En cuanto a la indigencia, Gran Resistencia presentó el porcentaje más elevado, con el 24,3%, seguida por Concordia (11,2%), Posadas (10,7%), Gran Santa Fe (10,4%) y Corrientes (9,1%). En el conurbano bonaerense el indicador alcanzó el 8,2%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,7%.
Otro dato que destacó el Observatorio es la persistencia de la pobreza entre quienes tienen empleo. De acuerdo con la información recopilada, el 20,6% de los trabajadores se encuentra por debajo de la línea de pobreza y un 3,6% permanece en situación de indigencia pese a contar con una ocupación.
Para los investigadores, este escenario refleja que, aunque los ingresos continúan recuperándose frente a la inflación, la mejora se distribuye de manera desigual. Los hogares de mayores recursos lograron incrementar sus ingresos a un ritmo superior al de los sectores más vulnerables, ampliando la brecha económica y dificultando que miles de familias puedan salir de la pobreza.
Fuente: El Liberal











