












Sus vecinos se notan más aplomados ante esta nueva elección, propio de un distrito que en el año tendrá seis comicios: las primarias, generales y balotaje por la jefatura de Gobierno porteña que ungió a Horacio Rodríguez Larreta como sucesor de Macri; más las Paso y Generales nacionales, y por último la segunda vuelta. Aprovechando el hueco legal del Código Electoral que no habla de prohibición de campaña en las redes sociales, el Frente para la Victoria y el Frente Cambiemos continuaron difundiendo a sus candidatos a través de las redes sociales, donde continuaron los cruces y chicaneos entre simpatizantes de ambos sectores que le dan un color especial a estos comicios nacionales, referenciándose en dos propuestas que se presentan ante la sociedad como ideológicamente opuestas. Y los porteños demuestran en cada charla de café, reuniones familiares o rondas de amigos, que tienen definido su voto, ya sea por Scioli o por Macri, y también bastante claros los motivos que inclinan su apoyo hacia uno u otro candidato. Las ENCUESTADORAS
hablan de la existencia de un porcentaje de indecisos que ronda entre el 4 y el 11 por ciento entre los 32 millones de electores que tiene el país, y que podrían definir la elección. Los márgenes entre el ganador y el perdedor serían estrechos y donde cada voto resulta muy valioso para definir la puja. Esta indecisión ronda principalmente sobre quienes votaron por Massa, y que vieron en él como a una alternativa a la opción Scioli o Macri. Hoy será el turno de que los ciudadanos concurran a las urnas y decidan un nuevo gobierno y con ello, inaugurar una etapa institucional para el país. Porque lo único seguro es que este 10 de diciembre concluirá uno de los ciclos políticos más extensos de la democracia: el kirchnerismo, que durante 12 años, con aciertos y errores, marcó fuertemente a la sociedad argentina y que también dejará su legado. Serán entonces Scioli o Macri, los responsables de imponer su impronta ante el advenimiento de un nuevo estilo de gobernar, porque Macri recalcó su rechazo a lo que consideró una forma autoritaria de manejo de poder, y porque aún ganando Scioli, el candidato oficialista ya dijo que gobernará a su manera; y porque en definitiva, no se podrá hacer kirchnerismo sin un Kirchner al frente del Estado.
Fuente: EL LIBERAL











