hace 1 hora - MUNDO
Detenido desde el domingo por la tarde, un argentino de 63 años fue acusado de cometer actos de “insulto racial" contra un niño de siete años en Brasil. Eduardo Ignacio Murias, de 63 años y oriundo de la provincia de Santiago del Estero, fue descubierto cuando le sacaba fotos al menor sentado frente a él y las enviaba a otra persona por WhatsApp junto con mensajes racistas.
En los chats, el hombre -de profesión arquitecto- realizaba comentarios en español sobre el color de piel del niño e incluso sugería que podría “llevarlo como esclavo”. En otra conversación también hacía referencias a “tomar una esclava” para el cuidado de las nietas de su interlocutora, de quien no trascendió la identidad.
El argentino —que fue retenido en uno de los compartimentos del tren turístico María Fumaça por personal de seguridad y pasajeros que habían tomado conocimiento de la situación— fue interceptado por la madre del niño luego de que otro pasajero le advirtiera de la situación.
Cuando llegaron a la siguiente estación, y con ayuda de la Policía Militar, fue trasladado a la Tercera Comisaría Regional de Policía de São João del-Rei, en donde permanecerá detenido con prisión preventiva por, al menos, 90 días. Según indicaron medios locales, a última hora, y sin que trascendieran los motivos, también cambió a los abogados encargados de su defensa.
La madre del niño habló este lunes con el medio G1 y acusó al argentino de no ser simplemente una persona racista, sino de formar parte de una red vinculada a la trata infantil.
“Vamos a llegar hasta el final, porque estas cosas no pueden suceder. Es racismo, pero creo que va mucho más allá de eso: creo que podría estar vinculado al tráfico de menores“, consideró y añadió: ”Revisamos su celular y encontramos otras pruebas. Su mochila contenía una gran cantidad de dinero: dólares, pesos, reales”.
Y relató: “Cuando sucedió, mi instinto maternal se activó. Algunas personas me sujetaron diciendo que no querían que perdiera los estribos“.
Según la madre, el niño de siete años comprendió lo que sucedió y se encuentra “muy afectado”. “Mi hijo está muy asustado. Se siente avergonzado por la situación, está callado; no se encuentra bien. Lo veo acorralado, presionado, con una mirada triste. Tenemos que ser fuertes y mantendremos la denuncia hasta el final”, afirmó la mujer.
Este hecho ocurrió meses después del escándalo de Agostina Páez —la abogada también santiagueña que estuvo detenida casi tres meses en el país vecino por realizar gestos racistas en un bar de Ipanema— y a solo semanas de que otro argentino fuera detenido en un supermercado de Copacabana por lanzar insultos discriminatorios contra una trabajadora local.
Mientras Páez espera desde Santiago del Estero una definición de la justicia brasileña tras haber pagado una caución récord, José Luis Haile, un ciudadano de 67 años residente en Brasil, terminó detenido en flagrancia tras impacientarse por una demora en una de las cajas e insultar a una mujer de 23 años.
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