Mientras se alarga el conflicto en Irán, estos países de América Latina atraen miradas y podrían beneficiarse por el petróleo

hace 49 minutos - MUNDO


El conflicto en Medio Oriente se extiende y aún no está claro cuándo ni si efectivamente Estados Unidos e Irán llegarán a un acuerdo. Mientras ambos países mantienen las tensiones pese al alto el fuego, los bloqueos en el estrecho de Ormuz siguen impactando en el mundo con el alza de los precios del petróleo, que desde hace semanas ronda los US$ 100 por barril.

Hay, en ese contexto, algunos países de América Latina que sin duda están recibiendo mayor atención derivada de la guerra. Y si bien no se puede hablar de “ganadores”, algunos de ellos, regiones ricas en recursos, podrían ver beneficios en sus economías a corto o largo plazo, señalan especialistas consultados por CNN.

Al poner en crisis la cadena de suministro energético por el estrecho de Ormuz, la vía marítima clave por donde pasa alrededor del 20 % del suministro mundial de petróleo y de gas natural licuado (GNL), el conflicto en Medio Oriente expuso la complejidad de centrar el suministro global en torno al estrecho.

Ahora, el mundo podría buscar diversificar sus opciones. Allí es donde aparecen algunos países de Latinoamérica: un precio sostenido del barril de petróleo a US$ 100 podría desbloquear hasta 2,1 millones de barriles diarios de suministro adicional de crudo en Sudamérica para mediados de la década de 2030, según un análisis de Rystad Energy.

Desde hace semanas es visible el impacto de la guerra en Irán en las economías de América Latina por el aumento de los costos de vida derivados del combustible más caro. Y mientras más se prolongue el conflicto, los efectos serán cada vez mayores, al punto de poder llevar al mundo a una recesión, advierte el Fondo Monetario Internacional.

Pero hay países que, en paralelo, perciben beneficios —aunque en términos generales y no sin riesgos a corto, mediano o largo plazo— derivados de las complicaciones en el estrecho de Ormuz.

“Por el alza del precio del petróleo, los países productores aparentemente podrían verse beneficiados”, dice a CNN Miriam Grunstein, socia fundadora de la firma mexicana Brilliant Energy Consulting, una consultora energética especializada.

“Sin duda, los países exportadores de petróleo, entre ellos Argentina, Brasil y Guyana, se benefician del aumento del precio. Dicho esto, toda la región sufre por los altos precios de los alimentos como consecuencia de la guerra y del mayor costo de la nafta”, dice a CNN Benjamín Gedán, investigador en la Universidad Johns Hopkins y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional.

Guyana, uno de los países más pequeños de América Latina, ha mostrado una producción de petróleo que crece desde hace años y que, a raíz de la crisis en Medio Oriente, ha incrementado sus ingresos semanales de US$ 370 millones (antes de la guerra) a US$ 623 millones, de acuerdo con datos de la consultora Rystad Energy.

“Creo que Guyana ve un lado positivo” desde la irrupción del conflicto en Medio Oriente el 20 de febrero pasado, dice Will Freeman, investigador de estudios latinoamericanos en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés). La economía de Guyana es menor en relación a la magnitud de los “ingresos extraordinarios” que está percibiendo por el petróleo, agrega.

Sin embargo, mayores ingresos no equivalen a mejoras económicas. “Es importante analizar cómo se distribuyen y gastan las rentas petroleras en Guyana, ya que las evaluaciones sobre el impacto generalizado del crecimiento y la prosperidad del país tras 2020 son diversas”, agrega Freeman.

El país, rodeado de recursos minerales, registra desde 2019 —cuando comenzó la producción de petróleo— un PIB que fue en ascenso, pero con altos índices de pobreza y un desafío: gestionar su “nueva” riqueza de manera inclusiva y estable.

Sobre ese panorama amplía la analista de Brilliant Energy Consulting: señala que Guyana tiene una gobernanza débil, y que el beneficio real dependerá de cómo administra esos ingresos el Gobierno del presidente Irfaan Ali. “Si la renta petrolera va a ir a proyectos que verdaderamente impliquen el desarrollo del país, entonces sí, Guyana gana, pero con su bajísima gobernanza y su bajo Estado de derecho, es dudoso decir que es un país verdaderamente ganador”, apunta Grunstein.

El cambio económico de Guyana comenzó en 2015, cuando la compañía petrolera estadounidense ExxonMobil descubrió casi 11.000 millones de barriles en aguas profundas. En 2024, la economía del país marcó su quinto año consecutivo de crecimiento de dos dígitos al expandirse un 43,6 %, algo que las autoridades atribuyeron a la producción petrolera y las exportaciones.

En el extremo sur de la región, Argentina atrae miradas. Ubicado en la provincia de Neuquén, la formación Vaca Muerta es considerada el proyecto de crecimiento más dinámico de la región, ha abierto 15 nuevos bloques de exploración y es el mayor yacimiento comercial de esquisto abierto a empresas internacionales de exploración y producción fuera de América del Norte.

Argentina se posiciona en un contexto favorable en el que las regiones ricas en recursos son cada vez más buscadas a medida que el conflicto en Medio Oriente expone la fragilidad de las cadenas de suministro en torno al estrecho de Ormuz, señala un reporte de Rystad Energy, empresa especializada en la investigación e inteligencia energética mundial.

“Argentina está llamada a beneficiarse como destino de inversión para las compañías petroleras”, dijo Jai Singh, jefe de Investigación de Petróleo y Gas en EE.UU. de la firma y uno de los autores del reporte, ante una consulta de CNN.

Singh explicó que la guerra en Irán ocurre en un momento en que las grandes compañías petroleras europeas se replegaban hacia sus actividades centrales de petróleo y gas, mientras que las empresas petroleras estadounidenses miraban cada vez más hacia el extranjero en busca de oportunidades.

“Argentina, en particular, acapara el interés no solo debido a la prolífica formación de shale de Vaca Muerta, sino también por los incentivos introducidos por la administración del presidente (Javier) Milei”, analiza el investigador.

Pese a estos pronósticos que pueden mostrarse alentadores, el conflicto en Medio Oriente está afectando la vida cotidiana en toda Latinoamérica principalmente a través del aumento del costo de vida, a los hogares argentinos entre ellos, que desde hace décadas enfrentan altos índices de inflación. El traslado del aumento del combustible a los precios, sobre todo a nivel de la producción y consumo mayorista, podría extenderse en los próximos meses, señalaron analistas consultados por CNN en abril.

El 75 % del gas licuado que consume México y el 50 % de las gasolinas los importa de Estados Unidos, una dependencia compleja en el contexto actual de la guerra, donde el tráfico en el estrecho de Ormuz sigue siendo limitado.

En el caso de México, como país productor de petróleo se ve beneficiado, pero hay otros factores que relativizan los beneficios. “Efectivamente la mezcla mexicana ha subido a niveles sin precedentes en mucho tiempo”, dice Grunstein, también profesora de la Universidad ORT en México.

Debido al alza de los precios de la gasolina, que es importada, México ha tomado una política de control de precios y el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aplica subsidios para morigerar los aumentos. “Entonces, lo que gana en petróleo lo pierde en la gasolina”, analiza la investigadora.

Aquí asoman dos problemas que pueden complicar el contexto: México “ya no es la potencia exportadora de petróleo que supo ser”; y un prolongado sufrimiento económico para los mexicanos no beneficiará “en absoluto” a Sheinbaum y al partido gobernante Morena, que hasta ahora han gozado “de una especie de inmunidad política que otros partidos y líderes latinoamericanos no tienen”, dice Freeman.

En el caso de Venezuela, el país está en una situación particular. A más de cuatro meses de la captura del presidente Nicolás Maduro en un operativo estadounidense en Caracas, el Gobierno interino de Delcy Rodríguez apuesta a un “nuevo capítulo” económico con la reestructuración de su deuda pública y la de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

El acercamiento a Estados Unidos, el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, rotas desde 2019, y el levantamiento de sanciones que pesaban sobre el país, a medida que Caracas abre su sector energético a inversiones estadounidenses, son parte del giro del país en los últimos meses.

“Venezuela está intentando reconstruir su industria petrolera y sale de una depresión tan profunda y prolongada que cualquier aumento de precio para su principal producto de exportación es, en esencia, positivo”, analiza el investigador del CFR.

El país sudamericano “ha vuelto a entrar en el debate sobre el suministro global tras la captura del presidente Nicolás Maduro en enero y la disminución de la disponibilidad de crudo agrio medio-pesado procedente de Medio Oriente”, dice un reporte de Rystad Energy publicado a finales de abril. A un precio sostenido de US$ 100 por barril, Venezuela podría añadir 910.000 barriles por día para 2035, estima la consultora.

Brasil, por su parte, está en cierta medida protegido por su gran producción petrolera y ve beneficios del conflicto en Medio Oriente, aunque enfrenta otros desafíos: cómo amortiguar los efectos de los cierres del estrecho de Ormuz, por donde transita el suministro de fertilizantes al sector agrícola brasileño, uno de sus principales motores de exportación. Un impacto que podría ser significativo, al menos a mediano plazo, explican los analistas consultados.

Esto genera un riesgo latente de descontento social, dice Freeman: “Si bien la inflación anual ronda el 4,4 %, los brasileños están descontentos con la economía y no tienen paciencia para soportar más dificultades”.

Los efectos no se circunscriben solo a estos países de América Latina ni al resto de la región. La economía mundial podría experimentar algunos cambios fundamentales y necesarios como resultado de la destrucción de la guerra, como el refuerzo y la diversificación de la cadena de suministro energético; a la vez que el mundo podría acelerar su transición hacia fuentes de energía renovable para reducir así la dependencia de los combustibles fósiles, de acuerdo con un análisis de CNN.

Mientras tanto, estos países de la región deberán evaluar cómo aprovechar los beneficios y enfrentar las consecuencias de un conflicto cuyos efectos podrían haber llegado para quedarse.

For more CNN news and newsletters create an account at CNN.com

Fuente: cnn.com