hace 36 minutos - MUNDO
Por Lucinda Elliott y Marco Aquino
LIMA, 15 mayo (Reuters) - Roberto Sánchez, legislador de izquierda y exministro del gobierno del destituido presidente Pedro Castillo, enfrentará a la derechista Keiko Fujimori en un balotaje presidencial en Perú en junio, proponiendo una reforma radical frente a una clase política responsable de una constante crisis institucional.
Sánchez fue la sorpresa en una reñida primera vuelta y con 12,03% de los votos superó por escaso margen al ultraconservador Rafael López Aliaga que logró un 11,91%, tras semanas de retraso en el conteo de votos de las elecciones generales de abril.
El candidato, de 57 años y líder del partido Juntos por el Perú, espera emular a su mentor político Castillo en el 2021 cuando venció a Fujimori, ahora en su cuarta postulación.
En una entrevista con Reuters previa a la votación, Sánchez dijo que Perú necesitaba un nuevo país con los votantes rurales e indígenas: "Queremos un nuevo contrato social, una nueva Constitución que nos diga que somos el rostro plurinacional".
Para ello, propone convocar a un referendo para una asamblea constituyente y reemplazar la actual carta magna vigente desde la década de 1990, cuando dirigía el país el fallecido presidente Alberto Fujimori, padre de su rival en la segunda vuelta, argumentando que no ha logrado la igualdad para todos.
"El voto popular, rural, andino, del pueblo quechua, aimara y amazónico, se demostró que nunca tenía valor", dijo Sánchez desde una sede del partido en Lima, luciendo un sombrero de paja de ala ancha que lució Castillo antes de llegar al poder.
Desde prisión, el encarcelado Castillo ha respaldado públicamente a Sánchez como su sucesor político.
Los planes de Sánchez han preocupado a inversionistas en uno de los principales productores mundiales de cobre y otros metales, que temen que una nueva Constitución y la revisión de contratos de explotación puedan alterar las reglas del juego.
La moneda peruana, el sol, retrocedió luego de que Sánchez apreció como posible finalista para el balotaje. En las últimas semanas, junto al índice clave de la bolsa de valores de Lima, ha respondido con altibajos.
Sánchez dice que el Congreso ha privado a los ciudadanos del derecho a convocar a una consulta popular y ha modificado gran parte de la Constitución sin consentimiento público.
En materia económica, el candidato plantea una mayor supervisión estatal de los recursos naturales, incluyendo la revisión de los contratos mineros y de gas, la imposición de impuestos sobre las ganancias extraordinarias y un tributo sobre el patrimonio a las personas de mayores ingresos.
"Nosotros no le vamos a expropiar nada al que tiene propiedad", dijo. "Pero exigimos, por el abandono en que está nuestro pueblo, reequilibrar esos estándares, es lo justo".
"VENDE PIEDRAS"
El exministro de Comercio Exterior de Castillo manifestó que Perú debe permanecer abierto a socios internacionales, pero en condiciones "justas", con transferencia tecnológica, industrialización y protección del medio ambiente.
Sánchez afirmó que reevaluaría los contratos de explotación para reflejar los actuales precios de las materias primas y los estándares internacionales, manteniendo las relaciones comerciales con los socios clave como China y Estados Unidos.
"Perú vende piedras", dijo. "Treinta años de minería y los pueblos mineros siguen siendo los más pobres", agregó.
En las últimas semanas, Sánchez anunció la inclusión para su campaña de un controvertido exfiscal que investigó a su rival Fujimori en un caso que fue anulado por vicios procesales.
Asimismo ha recibido el apoyo de un militar retirado ultranacionalista que estuvo casi 18 años preso por una rebelión a inicios de siglo, un respaldo muy criticado por sus rivales.
Esta semana medios peruanos revelaron que un fiscal solicitó recientemente cinco años de prisión para Sánchez, a raíz de una vieja denuncia por supuestamente dar una declaración falsa sobre aportes de campaña en unas pasadas elecciones.
El caso no frenará su candidatura porque la apertura de un posible juicio tomaría meses. El abogado de Sánchez rechazó la denuncia, pero analistas dicen que su imagen podría deteriorase.
Criado en una familia con raíces en el sur de Perú, Sánchez dijo que alguna vez aspiró a ser sacerdote y que el trabajo social en la iglesia Católica le reforzó su vocación política. Dice que apoya el aborto solo en casos de violación o cuando la vida de la madre está en riesgo y se opone a la discriminación basada en la orientación sexual, la raza o la religión.
Su partido ha propuesto cambios radicales, incluyendo penas más severas para el soborno, la inhabilitación de por vida para cargos públicos para funcionarios corruptos y una reforma integral del sistema judicial. Propone que las fuerzas armadas apoyen a la policía en la lucha contra el crimen organizado.
Aunque es vinculado estrechamente con Castillo, a quien se refiere como su "Presidente", Sánchez dijo que no le devolvería el poder al exmandatario si resultaba elegido, pero prometió buscar su liberación y a exigir justicia para quienes murieron durante las protestas que siguieron a su destitución.
Sánchez manifestó que fue el expresidente quien lo propuso para ser candidato y cambiar lo que el mundo considera una "democracia híbrida" en Perú. "Con el presidente (Castillo) decimos, esta es nuestra oportunidad, tener el gobierno para construir un proyecto político", concluyó.
(Reporte de Marco Aquino, editado por Juana Casas y Natalia Ramos)
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