hace 1 hora - MUNDO
El pan en México ya no solo se cocina con harina, levadura y mantequilla. Ahora también se produce con datos, automatización e inteligencia artificial. En un país donde cada persona consume en promedio 33.5 kilogramos de pan al año, la industria panificadora vive una transformación silenciosa impulsada por la tecnología y por un mercado que no deja de crecer.
De acuerdo con datos compartidos por la industria panificadora, el sector alcanzó un valor cercano a los 11,000 millones de dólares en 2025 y mantiene una proyección de crecimiento anual de 4.7%, con expectativas de llegar a los 17,000 millones de dólares hacia 2034.
Ese crecimiento también trajo nuevos retos. La industria enfrenta mayores costos logísticos, cambios en el consumo y mermas operativas que pueden representar entre 8 y 15% en procesos tradicionales. Frente a ello, las empresas comenzaron a acelerar la adopción tecnológica.
Actualmente, 71.2% de las empresas en México ya utilizan o planean implementar soluciones de inteligencia artificial para anticipar la demanda, optimizar procesos y reducir pérdidas dentro de la cadena de producción.
"La inteligencia artificial está dejando de ser una promesa para convertirse en una herramienta tangible que impacta directamente en la rentabilidad y competitividad del sector", señaló Amador Méndez, presidente de la Asociación Nacional de Proveedores Profesionales de la Industria del Pan, Repostería y Similares, Anpropan.
La transformación no ocurre únicamente en las fábricas. El consumidor mexicano también empuja el cambio. Hoy existe una mayor demanda por panes integrales, multigrano, de avena o libres de gluten, además de opciones con menos azúcar y empaques más sustentables.
El crecimiento de cafeterías, restaurantes de comida rápida, hamburguesas y sándwiches también ha fortalecido la presencia del pan en la vida cotidiana. Supermercados e hipermercados dominan gran parte del mercado gracias a la variedad y precios competitivos, mientras empresas como Grupo Bimbo, GRUMA o Grupo Mi Pan continúan innovando en ingredientes y formatos.
La inteligencia artificial surge en un momento en el que incluso las panaderías tradicionales enfrentan mayores presiones económicas. El aumento en materias primas, energía, distribución y desperdicio obliga al sector a encontrar formas más eficientes de operar sin perder calidad ni identidad artesanal.
Por eso, herramientas capaces de calcular la demanda diaria, ajustar inventarios o reducir mermas comienzan a ganar terreno en una industria que históricamente dependía de la experiencia del maestro panadero. El cambio no implica sustituir el oficio, sino volverlo más rentable en un entorno en el que el margen operativo es cada vez más reducido.
Esa discusión sobre tecnología, automatización y rentabilidad será parte central de Mexipan 2026, encuentro en el que fabricantes, proveedores y empresarios del sector analizarán cómo evoluciona la panadería mexicana frente a las nuevas exigencias de consumo y negocio.
Además de la maquinaria y la innovación, uno de los temas que más peso comienzan a tener en la industria es la profesionalización financiera de las panaderías. El control de costos, la fijación de precios y la reducción de desperdicios se han convertido en factores tan importantes como la receta misma.
La panadería mexicana mantiene su esencia artesanal, pero el negocio comienza a cambiar. Hoy, detrás de cada concha o bolillo, también hay algoritmos que buscan hacer más rentable uno de los alimentos más importantes de la mesa mexicana.
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