México reprueba PISA y la SEP recorta horas de clase

hace 1 hora - MUNDO


En la evaluación PISA 2000 de la OCDE, México obtuvo una calificación de 387 puntos en matemáticas. En 2022 tuvo un total de 395. Solo ocho puntos más después de 20 años. En lectura subió cuatro puntos. Retrocedió 12 en ciencia. Con este historial, la SEP adelantó el término del ciclo escolar 2025-2026 a unos 157 días efectivos, argumentando el calor y la logística del Mundial.

En el debate que siguió se trató la cuestión de cuántos días deben asistir los alumnos a la escuela, pero pocos preguntaron qué aprenden los niños y jóvenes, con qué maestros, en qué condiciones y con qué presupuesto.

En México existen oficialmente de 185 a 190 días de clase por año. Con suspensiones, puentes, consejos técnicos, ausentismo, calor, ajustes, huelgas y paros en varios estados, los días efectivos suelen ser menos. Que se reduzcan a 157 indica muy bien lo poco que se valora en la SEP el tiempo en las aulas.

En Corea del Sur, la carga anual en la enseñanza primaria es de 655 horas y en la secundaria de 842. En Estonia son 822 y 661. En México llegan a ser de 760 y 1,108. Los dos primeros tienen menos horas oficiales y obtienen mejores resultados en PISA. En Estonia se vive cada hora con más profesores preparados, más autonomía pedagógica y un programa orientado a comprender, no a memorizar. En Corea la cultura es más exigente en cuanto al estudio. México, por otra parte, es un país de jornadas irregulares, escuelas desiguales, maestros sepultados en la burocracia, escasos aprendizajes. Lo importante no es cuántas horas aparezcan en el papel, sino la forma en que se utilicen.

También cuenta el dinero. De acuerdo con Education at a Glance 2025, el informe anual de la OCDE en el que se recopilan y comparan los principales indicadores educativos de los países miembros y algunos asociados, México destina cada año 2,790 dólares por alumno, una de las cifras más bajas de la OCDE, casi cinco veces menor al promedio de 13,000. Así lo atestiguan las cuentas de Hacienda: este año el gasto educativo se reducirá hasta el 3.19% del PIB, el nivel más bajo en casi una década, lejos del 6% que exige la ley. El gasto por alumno bajó un 10.5% entre 2015 y 2022. El gobierno gastó una gran parte del presupuesto en becas universitarias universales y dejó que la infraestructura y la formación docente se deterioraran. Colombia y Rumanía, con menor PIB per cápita, gastan más por alumno.

En Finlandia o Corea del Sur el profesor es un profesional con buen estatus y buen sueldo. En México sucede todo lo contrario. A esto hay que sumar el perfil de los dirigentes de la SEP. Doce secretarios desde el 2000: académicos, médicos, abogados, operadores, dirigentes partidistas y maestras de primaria. Solo tres conseguían compaginar lo que el cargo exige: aula, gestión, visión técnica y conocimiento pedagógico: Reyes Tamez (2000-2006), Alonso Lujambio (2009-2012), Otto Granados (2017-2018). El que está ahora, Mario Delgado, es economista. No es maestro, no es educador.

Un país como México que lleva más de 20 años sin mover la aguja en PISA, que gasta poco por alumno y que pone a la cabeza de su Secretaría de Educación a perfiles más políticos que educativos, no está muy preocupado por el futuro económico y cultural de sus niños y jóvenes. Por todo lo anterior: no debe recortar los días de clases.

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