Bruselas mira preocupada hacia la paz en Colombia

hace 1 hora - MUNDO


"El Acuerdo de Paz cumple ya diez años en noviembre de 2026, y falta mucho para que se cumpla todo lo acordado. Impulsarlo en su totalidad, incluyendo la continuidad de la Justicia Especial para la Paz, será el mayor desafío del nuevo gobierno de Colombia", explica a DW, en Bruselas, María Pía Alvira, directora del Departamento para América Latina de la organización sueca Civil Rights Defenders.

"La Unión Europea (UE) puede seguir haciendo una diferencia real en la construcción de paz, reforzando el papel que ha venido desempeñando con constancia y credibilidad. Su acompañamiento político y diplomático sigue siendo importante", agrega Alvira.

El momento que vive Colombia es crucial: elecciones a fin de mes, diálogos inconclusos con grupos armados ilegales, repunte de la violencia. Por eso, las miradas se dirigen hacia allí. Por ejemplo, la de eurodiputados de cuatro grupos políticos del Parlamento Europeo, que se pronunciaron esta semana a favor de renovar el compromiso con la paz.

En una misiva dirigida a todos los candidatos presidenciales, políticos europeos -socialdemócratas, ecologistas, liberales y de la izquierda- reafirmaban el compromiso con la paz colombiana. Este ha sido constante desde que, en una histórica resolución en la Eurocámara, 751 diputados aprobaran en enero de 2016 por unanimidad el apoyo europeo -tanto político como económico- al proceso de paz iniciado por el expresidente Juan Manuel Santos.

"La construcción de una paz estable, duradera e inclusiva en Colombia es un objetivo que trasciende coyunturas políticas y ciclos gubernamentales", subrayan los eurodiputados en la misiva. En ésta se expresa también "profunda preocupación por la persistencia de asesinatos y amenazas contra líderes y lideresas sociales, personas defensoras de derechos humanos, representantes comunitarios y firmantes del acuerdo de Paz".

Efectivamente, "la sociedad colombiana sigue enfrentando los impactos de conflictos armados que provocan confinamientos, desplazamientos, asilo, muertes, reclutamiento de menores, dolor, odio", recuerda Maïté Verheylewegen, presidenta de OIDHACO (Oficina Internacional de Derechos Humanos - Acción Colombia).

Desde Bruselas, en un comunicado de prensa -saludando la reciente misiva de los eurodiputados-, OIDHACO, una red de 35 organizaciones de 11 países europeos, exhorta al nuevo gobierno a avanzar en la formulación e implementación de políticas públicas orientadas a la seguridad humana y la protección de la vida. "El camino para la paz no es fácil, pero es el único camino; más guerra significa más muertes", afirma Verheylewegen. Cabe recordar que, en septiembre de 2025, el tema de la violencia en Colombia volvió al pleno de la Eurocámara por el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay.

"Desde el 2000, con nuestros laboratorios de paz, la UE viene acompañando a Colombia", explicaba el enviado especial para la paz de Colombia, Adrianus Koetsenruijter. En la conferencia "Juventud, democracia y construcción de paz" -organizada por la Red Internacional de Derechos Humanos Europa (RHIDE), -, el diplomático europeo apuntó que el apoyo y la cooperación europea se han enfocado en los grupos sociales con dificultad para defender sus intereses; también en regiones vulnerables como las fronteras con Venezuela y con Ecuador, en la costa del Pacífico.

"Más del cincuenta por ciento de nuestra cooperación ha sido con organizaciones sociales que, a falta de responsabilidad del sector público, han asumido tareas de paz, educación, asistencia social", agregó.

En este sentido, cabe recordar también que el fondo fiduciario que la UE aprobó para implementar el acuerdo de paz preveía 95 millones de euros, que fueron destinados -entre el 2016 y 2021- al desarrollo rural, a la inserción de excombatientes, y también al desarrollo de instituciones de la "justicia especial para la paz" (JEP). Y si bien ese fondo se acabó, la UE ha seguido cooperando y, por ejemplo, mediando en diálogos de paz con otros grupos armados.

Así las cosas, el trascendente momento de Colombia ocurre también en un contexto geopolítico complejo, en el que la cooperación internacional se ha recortado y las organizaciones de la sociedad civil están al borde de la asfixia.

De ahí el llamado desde la política y la sociedad civil, tanto al futuro gobierno colombiano como a las instituciones europeas, a seguir esforzándose por una paz que es importante para la región y también para Europa.

"La UE puede continuar apostándole a una cooperación de largo plazo, coordinada con sus estados miembros, para que tenga impacto real en los territorios, combinando apoyo político, mecanismos de protección y trabajo cercano con organizaciones locales, que son las que sostienen día a día la paz”, sigue María Pía Alvira la especialista de Civil Rights Defenders. "Puede seguir siendo un puente entre el gobierno de Colombia, la comunidad internacional y la sociedad civil colombiana, evitando que los avances se pierdan y en la búsqueda de alternativas reales a las economías ilegales”, concluye.

(cp)