hace 1 hora - MUNDO
Isabel Díaz Ayuso solo ha aguantado seis de los diez días anunciados de su gira por México. Tras despejar por completo su agenda este jueves, a su paso por la costa caribeña de la Riviera Maya, y acumular titulares por su reivindicación del conquistador Hernán Cortés junto a cargos medianos del PAN, sus aliados del partido conservador mexicano en la oposición, la líder del PP madrileño ha optado por cortar amarras antes de lo previsto.
Su homenaje a Cortés, responsable de la matanza de Cholula en 1519 en la que murieron 6.000 personas y criticado incluso por las autoridades judiciales de la época en la Chancillería de Valladolid, ha desatado críticas tanto de manifestantes civiles, políticos dentro y fuera del partido gobernante, Morena, así como de la propia presidenta, Claudia Sheinbaum.
La Arquidiócesis mexicana canceló una misa en la Catedral de Ciudad de México apenas una hora antes del inicio del homenaje al colono extremeño, previsto el lunes 4 de mayo, que tuvo que ser reubicado en el Frontón de México. En este también participó el empresario Nacho Cano, amigo personal de la presidenta que aprovechó para promocionar su musical sobre una intérprete indígena de Cortés, Malinche, cuyo nombre es utilizado como sinónimo de "traidora" por buena parte de la población mexicana.
Durante los siguientes días de la gira ayusista, la presidenta vivió numerosos altercados con diputados, como una política de Movimiento Ciudadano le expresó su desacuerdo y le pidió que escribiese correctamente el nombre de su país con la grafía x, y no j; civiles de a pie (varias personas le gritaron que no era bienvenida en México a la entrada de un homenaje a la española en Aguascalientes, región gobernada por los panistas) o la misma Sheinbaum, preguntada por este asunto en sus ruedas de prensa diarias.
"¿A qué la traen? Pues porque piensan que eso les van a dar legitimidad aquí. ¿Cómo creen que les va a dar legitimidad una persona que adora a Hernán Cortés? ¡En México!, proclamó la morenista ante los medios. "Fíjense el poco conocimiento de la historia de España de esta mujer", añadió en otra comparecencia. "Pero tiene libertad: tiene que haber debate".
La dirigente madrileña pareció también recular el miércoles en Aguascalientes durante el homenaje que le habían preparado los conservadores mexicanos: "No pretendemos dar ninguna lección de Historia a nadie ni renegar de todo lo que hizo España. Ante quienes defienden el odio y la discordia, nosotros defendemos el mestizaje y la unión", proclamó Díaz Ayuso.
En un comunicado emitido por su gabinete de prensa, el equipo de la presidenta asegura que los organizadores de los premios Platino del Cine Iberoamericano han sido "amenazados" por el Gobierno mexicano con boicotear la gala si la española acudía a la misma. Sin embargo, no hay declaraciones públicas de ningún alto cargo gubernamental en contra de la presencia de Díaz Ayuso a la misma, prevista para este sábado 9 de mayo.
El escrito declara que la presidenta mexicana "amenaza" y "ha expulsado" a la política neoliberal, que arrasó con mayoría absoluta en las últimas elecciones de la Comunidad de Madrid tras un adelanto electoral. También que el Gobierno mexicano "ha exigido cada nombre y apellidos de todos los que se reúnan con ella". La propia Sheinbaum declaró que, pese a sus diferencias con la dirigente regional madrileña, Ayuso tiene "derecho a venir a México, como cualquier otra persona".
Esta gira se produce pocas semanas después de la presidenta morenista a Barcelona para participar en un encuentro de líderes progresistas globales, donde se vio con el presidente Pedro Sánchez. El Gobierno y el Estado español llevan un año ofreciendo gestos diplomáticos y culturales para enmendar la mala relación entre ambos países desde 2019.
La quiebra se produjo tras la exigencia epistolar del antecesor de Sheinbaum, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, para que el rey Felipe VI -con funciones simbólicas y representativas, pero no ejecutivas- se disculpase por los abusos cometidos por los españoles contra los pueblos originarios de la actual Latinoamérica durante la colonización de sus territorios.
El jefe del Estado español optó este año por una fórmula intermedia (reconocer que hubo determinados abusos) mientras ambos Gobiernos ofrecían otros gestos de deshielo, como varias exposiciones culturales celebradas tanto en España como en México. La presencia de la presidenta en Barcelona, aunque no fuese una cumbre bilateral hispanomexicana, se consideró como el gesto definitivo de que la normalización de las relaciones había llegado a buen puerto.
Ante la pregunta de si la visita y los discusros de Ayuso podrían volver a poner en peligro el nuevo estatus diplomático entre estas dos naciones entrelazadas, Sheinbaum zanjó el tema: "¿Por venir a México va a minar una relación diplomática? No le veo tanta importancia".
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