hace 1 hora - MUNDO
Si quieren que el Banco de México se ocupe del crecimiento económico, además del combate a la inflación, ¿por qué no cambian la ley y le otorgan el doble mandato? Así funciona la Reserva Federal de Estados Unidos, los bancos centrales de Australia y Nueva Zelanda. También el de Colombia.
La ley sigue indicando que el único mandato del Banco de México es el combate a la inflación y el banco central ha colocado esta obligación en un segundo plano. ¿Le da más importancia al crecimiento económico o a la reducción del costo del servicio financiero de la deuda del Gobierno federal? Parece que sí. Por lo pronto, tenemos tres problemas: la economía no crece, la inflación no cede y el Banco de México tiene una crisis de identidad, que puede derivar en una crisis de credibilidad.
El Banco de México recorta la tasa de referencia a 6.50 en un contexto donde predominan los riesgos inflacionarios al alza. El mismo Banxico lo reconoce en su comunicado. A escala global, son las disrupciones por políticas comerciales proteccionistas y el impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos. En lo interno, la persistencia de la inflación subyacente; las presiones de costos y una tendencia a la depreciación del peso.
¿A qué se refiere el banco central con presiones de costos? No lo dice en el comunicado, pero hay muchos focos prendidos en ese tablero. Los costos laborales, que tienen que ver con los salarios y con el mejoramiento de las condiciones en materia de descansos y pensiones, para los trabajadores formales. Para los productores del campo, hay un incremento en el costo de los insumos que no se ha reflejado completamente en los precios que pagamos los consumidores.
¿Qué elementos ven en el Banco de México para sustentar la baja en las tasas? La actividad económica en México y Estados Unidos es menor a la esperada. Es la caída de la economía mexicana de 0.8% en el primer trimestre y la desaceleración en Estados Unidos. Hay también un menor traspaso de aumentos en los costos (eso dice el comunicado) y, por último, hay menores presiones por la apreciación del tipo de cambio del peso.
¿Es exagerado hablar de crisis de credibilidad del Banco de México? Hablemos de sentido común y la forma en que la Junta de Gobierno procesa la información que tiene disponible. Cuando vemos la lista de riesgos que el mismo Banxico expone, es claro que hay más riesgos al alza que a la baja.
¿Por qué bajar las tasas con tanta presión alcista? Los bancos centrales más importantes del mundo han tomado decisiones de política monetaria en los últimos días y casi todos decidieron no mover el costo del dinero. Así lo hicieron la FED, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo, el de Japón y el de Inglaterra. La incertidumbre exacerbada por la crisis en Irán los obligó a actuar con prudencia reforzada. La exigencia de una baja, como la que pedía Trump, se veía como algo absurdo, porque el dilema era dejar las tasas quietas o subirlas. El único banco central importante que bajó tasas de interés es el de Brasil... Ellos tienen elecciones generales el 4 de octubre.
¿Puede una baja de tasas impulsar el crecimiento económico? A principios de 2024, las tasas estaban en 11.25%. A ese nivel, el costo del dinero era un inhibidor del consumo y la inversión, pero no teníamos a Trump ni la reforma del Poder Judicial. Ahora, pasamos de 6.75 a 6.50, en un contexto en el que no hay encuesta a empresarios en la que el costo del dinero aparezca como un factor que inhibe la inversión. Pesa más la inestabilidad de las reglas del juego, la presión del SAT, el exceso de trámites, la disfuncionalidad del Poder Judicial... la incertidumbre del T-MEC.
¿Cómo afecta la credibilidad del Banco de México? Más pronto que tarde habría que entrar en el debate de si la Junta de Gobierno del banco central se asume más como una dependencia del Ejecutivo que como una entidad autónoma. Por lo pronto, la baja de las tasas mete ruido en la señal que el banco central debe enviar sobre el compromiso con el cumplimiento de su meta: 3 por ciento.
Parece que la Junta de Gobierno que preside Victoria Rodríguez Ceja está satisfecha con estar cerca de 4.5% y no tiene empacho en reconocer que la meta se alcanzaría hasta 2027 (hace dos años decían que en 2025 y el año pasado que en 2026). En un contexto tan complicado, hay laxitud o autocomplacencia de parte de la entidad a la que debería importar que la inflación esté fuera de rango. El mensaje de que ya concluye el ciclo de las bajas de tasas arroja poca luz sobre lo que viene. Si el brote inflacionario se hace más intenso o dura unos meses más, ¿estará dispuesto a subir las tasas de interés?
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