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Ciudad de México, 7 may (EFE).- México seguirá en 2026 como la gran economía de América Latina con menor crecimiento, según UBS, por una combinación de baja inversión, débil productividad, restricciones fiscales y mayores pasivos asociados a la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
En su informe más reciente 'Invertir en México', divulgado esta jueves, la firma suiza estimó que el producto interior bruto (PIB) mexicano crecerá un 1,4 % este año, por debajo de Argentina, Perú, Colombia, Chile y Brasil, pese a una recuperación moderada frente al avance de 0,6 % registrado en 2025.
UBS atribuyó esa mejora parcial a una menor presión fiscal y monetaria, así como a efectos temporales vinculados con el Mundial de fútbol de 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá.
No obstante, advirtió que los riesgos para la previsión están “sesgados a la baja”, especialmente por los recientes datos débiles de actividad, lo que refuerza la expectativa de que México continúe rezagado frente a sus pares regionales.
“El desafío del crecimiento de México es estructural”, señaló UBS, al apuntar a la baja productividad, la inversión insuficiente y las fricciones de gobernanza como factores que limitan el potencial de la economía.
El banco reconoció que el país ha mostrado resiliencia en un entorno externo adverso, marcado por proteccionismo comercial e incertidumbre política, y destacó que evitó una recesión en 2025 gracias al desempeño de las exportaciones.
No obstante, la expansión exportadora ha sido desigual, según UBS.
Mientras sectores tradicionales como automóviles, petróleo y agricultura tuvieron un desempeño débil, las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron impulsadas por bienes tecnológicos, incluidos servidores de datos, semiconductores y componentes electrónicos.
Para UBS, este cambio refleja una mayor integración de México en las cadenas de suministro tecnológicas de Norteamérica, pero con efectos internos limitados, porque buena parte de esa actividad depende de insumos importados y genera menor valor agregado local.
La firma también apuntó que la relocalización de empresas hacia México o ‘nearshoring’ representa una oportunidad, aunque condicionada por cuellos de botella en infraestructura, en particular en energía y agua.
En el frente fiscal, UBS sostuvo que México avanzó en la consolidación tras reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público de 5,7 % del PIB en 2024 a 4,8 % en 2025, principalmente por un menor gasto de capital.
El Gobierno busca bajar el déficit a 4,1 % del PIB en 2026, pero UBS consideró que alcanzar esa meta será más difícil por el bajo crecimiento, la limitada capacidad recaudatoria y el aumento del gasto obligatorio, especialmente en pensiones y programas sociales.
La firma advirtió además que Pemex pasó de ser un contribuyente neto a las finanzas públicas a convertirse en un pasivo estructural, por lo que seguirá requiriendo apoyo financiero y trasladando parte de su carga de deuda al balance soberano.
Según el informe, la deuda pública alcanzaría el 54,7 % del PIB en 2026 y subiría al 55 % en 2027, niveles aún manejables frente a otros países, pero con una trayectoria al alza que preocupa a los mercados.
UBS concluyó que el problema de México no es de inestabilidad macroeconómica, sino de restricciones crecientes: bajo crecimiento, menor espacio fiscal y métricas crediticias más presionadas, con la inversión como el principal elemento ausente.
(c) Agencia EFE
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