hace 54 minutos - MUNDO
Un niño de 13 años usó la pistola de su padrastro para disparar contra personal educativo y alumnos de una escuela pública, el Instituto São José de Río Branco, en el estado de Acre, causando la muerte de dos trabajadoras de la institución y heridas a otras cinco personas, entre ellas cuatro menores de edad.
El atacante entró sin dificultad, debido a que era alumno de la escuela, y comenzó a disparar, causando escenas de pánico que luego fueron reproducidas en redes sociales, donde se vio a estudiantes, profesores y personal administrativo corriendo por los pasillos y escaleras para escapar de las balas.
Las fuerzas del orden tardaron en activarse, porque de acuerdo con el relato de testigos, cuando se escucharon los primeros disparos, algunas personas atribuyeron el ruido a unas reparaciones que se estaban adelantando en el edificio.
Medios brasileños informan que las fallecidas fueron dos trabajadoras de la institución y que entre los heridos se encuentra una tercera.
El atacante, cuya identidad no fue revelada, por tratarse de un menor de edad, no llegó a entrar a las aulas de clase y se entregó voluntariamente a las autoridades, que le incautaron la pistola y un cargador lleno y lo llevaron a la comandancia general de la Policía Militar. Su padrastro, dueño del arma usada, fue detenido poco después.
La Policía Civil del estado de Acre señaló que ha abierto investigaciones para determinar las motivaciones del joven, establecer la secuencia de los hechos y asignar responsabilidades por el acceso al arma.
La Secretaría de Educación de Acre (SEE) anunció que las clases se suspenderían durante tres días en todo el estado, y que se habilitarían servicios de apoyo psicosocial para estudiantes y miembros de la comunidad educativa en general.
"El estado expresa una profunda solidaridad con las familias de las víctimas, la comunidad escolar del Instituto São José y todos los profesionales educativos afectados por este incidente", declaró la gobernadora de Acre, Mailza Assis, en un comunicado.
El tiroteo es el segundo del último año en instituciones educativas, luego de que dos adolescentes murieran y otros tres resultaran heridos durante una balacera en una escuela en la ciudad de Sobral, estado de Ceará, que tuvo lugar en septiembre pasado.
Sin embargo, un vistazo más amplio revela una ocurrencia mucho más extendida de incidentes de este tipo.
El informe ‘Ataques de violencia extrema en las escuelas de Brasil’, elaborado por la Universidad Estatal Paulista y de la Universidad de Campinas, reveló que entre 2001 y 2024 se produjeron 42 ataques armados en centros escolares, que dejaron un saldo de 38 muertos.
El estudio permitió detectar que casi dos tercios de esos ataques (64%) tuvieron lugar entre 2002 y 2024, lo cual configura un evidente patrón de escalada.
Otro reporte similar, elaborado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP), ofrecía cifras aún más preocupantes. Su estudio era más limitado en tiempo (2002 a 2023), pero revelaba aún más víctimas mortales: 49 alumnos y docentes en 36 eventos.
La mayoría de los ataques habían sido perpetrados por varones blancos que utilizaban armas de fuego o blancas en idéntica proporción (44% cada una) y sus motivaciones estaban relacionadas con discurso de odio y contenidos en comunidades digitales que invitaban a la violencia extrema.
Durante los periodos estudiados por ambas investigaciones se produjeron eventos como el ataque a una guardería en Blumenau, Santa Catarina, donde un hombre con un hacha mató a cuatro niños en abril de 2023.
También a ese lapso corresponden el tiroteo en una escuela de Sao Paulo en octubre del mismo año, donde una estudiante murió y otros tres resultaron heridos, o el atentado de 2022, en el que un adolescente de Ceará disparó contra tres compañeros de clase y mató a una de ellos.
En 2023, luego del incidente en Sao Paulo, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva declaró que no podía considerarse normal que los jóvenes tuvieran acceso a armas de fuego, luego de la flexibilización de porte y posesión impulsadas por el ultraderechista Jair Bolsonaro entre 2019 y 2022.
A raíz del incremento en los casos, el Congreso de Brasil aprobó en julio de 2025 un proyecto de ley que convirtió en crímenes atroces los ataques en escuelas, lo cual conllevó a aumentar en casi un tercio las penas de prisión para los perpetradores.
Con EFE, AP y medios locales
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