Colombia cierra cumbre climática con impulso a fin de los combustibles fósiles

hace 1 hora - MUNDO


La actual crisis energética ha puesto de manifiesto hasta qué punto los países siguen dependiendo de combustibles fósiles importados y los riesgos que ello conlleva. En este contexto, 56 países se reunieron en Santa Marta, Colombia, en la primera conferencia internacional dedicada a trazar una transición justa y ordenada lejos de los combustibles fósiles.

Los gobiernos europeos formaron el grupo más numeroso de cualquier continente y representaron el 30 % de los países asistentes. El mayor productor mundial de petróleo y gas, Estados Unidos, brilló por su ausencia. Los organizadores no invitaron a la Administración Trump, debido a sus numerosas y reiteradas acciones para obstaculizar la transición hacia la energía limpia. Otros grandes productores de carbón y petróleo, como Australia, Türkiye, Canadá y Noruega, sí participaron en las conversaciones.

La conferencia supuso un momento importante para la diplomacia mundial antes de las negociaciones oficiales sobre el clima de la ONU (COP31), que se celebrarán en Antalya, Türkiye, del 9 al 20 de noviembre de 2026 bajo la presidencia turca, con Australia al frente de las negociaciones.

"Las acciones de la coalición de países dispuestos en Santa Marta casi con total seguridad inspirarán más decisiones de eliminación progresiva", explica a 'Euronews Earth' Edward Maibach, de la Global Climate and Health Alliance. "Están estableciendo una nueva norma social que indica que ha llegado el momento de que todas las naciones avancen, o se arriesguen a quedarse atrás".

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A diferencia de las cumbres climáticas tradicionales, Santa Marta otorgó un protagonismo sin precedentes a la sociedad civil. La conferencia se abrió con una "Cumbre de los Pueblos" de cuatro días, que reunió a más de 1.000 organizaciones de la sociedad civil junto a científicos, representantes indígenas, movimientos sociales y grupos juveniles.

"Los niños que intervinieron durante la conferencia nos devolvieron a lo que debería ser el argumento más poderoso para la transición", señala a 'Euronews Earth' Milena Sergeeva, de la Global Climate and Health Alliance. "Hablaron de amigos enfermos por el polvo del carbón y pidieron a los gobiernos que los protegieran".

La amplitud de la participación amplió el debate más allá de la política energética, al plantear la transición como un cambio económico y social más amplio, con implicaciones para sectores que van desde la agricultura hasta el sector jurídico y las finanzas.

Francia ha dado un paso importante en sus planes climáticos al publicar su hoja de ruta nacional para abandonar progresivamente los combustibles fósiles.

El plan prevé poner fin al uso del carbón en 2030, del petróleo en 2045 y del gas para generación de energía en 2050, como parte de su objetivo más amplio de alcanzar la neutralidad en carbono.

Consolida medidas ya existentes, entre ellas la prohibición de las calderas de gas en los nuevos edificios a partir de 2026 y el objetivo de que dos tercios de los coches nuevos sean eléctricos en 2030, y al mismo tiempo reafirma los compromisos de apoyar la transición en otros países.

Los expertos jurídicos presentes en la conferencia sostuvieron que dejar atrás los combustibles fósiles ha dejado de ser simplemente una opción política. En una carta abierta, más de 250 abogados y académicos afirmaron que los gobiernos tienen la obligación legal de eliminar progresivamente los combustibles fósiles y prevenir los daños climáticos, con independencia de su participación en acuerdos internacionales concretos.

"Durante décadas, los combustibles fósiles se han considerado inevitables o demasiado difíciles de afrontar", afirma Rebecca Brown, presidenta y directora ejecutiva del Center for International Environmental Law. "Esa era se ha acabado".

Los expertos en derecho instaron a los gobiernos a adoptar medidas concretas y acciones de cooperación para poner fin a la expansión de los combustibles fósiles, eliminar las subvenciones y avanzar hacia una eliminación justa y equitativa.

Más de 500 científicos han contribuido a un nuevo órgano asesor concebido para orientar la transición para abandonar los combustibles fósiles.

Este panel alimentará el informe final de la conferencia, en el que se identificarán vías prácticas para mantener al alcance el objetivo de 1,5ºC del Acuerdo de París, desde marcos políticos globales hasta soluciones específicas por sectores.

En lugar de empezar de cero, los investigadores trabajan para sintetizar las pruebas existentes y, al mismo tiempo, desarrollar puntos de referencia sobre la rapidez con la que deben eliminarse los combustibles fósiles a fin de evitar un calentamiento peligroso.

Su trabajo se centra no solo en la reducción de emisiones, sino también en los sistemas más amplios necesarios para hacer posible la transición, incluidos los mecanismos financieros, las estructuras de gobernanza y las tecnologías limpias escalables.

Si algo dejó claro Santa Marta es que la ambición por sí sola no bastará para lograr la eliminación de los combustibles fósiles, la financiación sigue siendo el gran desafío. Esto es especialmente acusado en el Sur Global, donde los elevados costes de endeudamiento y el acceso limitado al capital siguen frenando el cambio, incluso cuando las energías renovables se abaratan frente a los combustibles fósiles.

Algunos gobiernos estudian si los propios ingresos procedentes de los combustibles fósiles podrían ayudar a financiar la transición. En el estado brasileño de Espírito Santo, por ejemplo, los ingresos del petróleo y el gas se destinan a proyectos de energía limpia y a fondos de inversión orientados a atraer capital privado.

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Pero estos enfoques tienen límites evidentes, dado el carácter volátil de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles y su previsible declive a largo plazo.

Al mismo tiempo, los grupos indígenas advirtieron contra la dependencia de los mercados de carbono y los mecanismos de compensación, ya que, a su juicio, no abordan las causas profundas de la crisis y corren el riesgo de prolongar la dependencia de los combustibles fósiles.

Los líderes indígenas insistieron además en que las soluciones financieras no pueden sustituir lo que se pierde. "Ninguna cantidad de dinero puede pagar el espíritu del territorio", afirma Luene Karipuna, coordinadora ejecutiva de la Asociación de Organizaciones Indígenas de Amapá y el norte de Pará (APOIAP) en la Amazonia brasileña, que advierte de que la transición debe situar en el centro a las comunidades de primera línea.

Santa Marta también rompió con la tradición al limitar quién podía asistir. Los grupos de presión de los combustibles fósiles fueron excluidos explícitamente, una decisión que, según los participantes, cambió el tono de los debates.

"Si no podías comprometerte a eliminarlos, no podías venir", explica a 'Euronews Earth' Mark Campanale, director ejecutivo de Carbon Tracker. "Eso permitió que las conversaciones se centraran en las soluciones sin el obstáculo de los intereses creados".

El resultado, según muchos asistentes, fue un espacio más centrado y orientado a la acción que las tradicionales negociaciones climáticas de la ONU.

"Esta conferencia trató menos de debatir el problema y más de cómo llevar a cabo las soluciones", señala João Cerqueira, responsable de país de 350.org en Brasil, a 'Euronews Earth'.

Los participantes describieron el ambiente en Santa Marta como "dinámico, esperanzador y caótico", pero también inusualmente centrado.

En lugar de negociar un consenso entre casi 200 países, la conferencia reunió a un grupo más reducido ya comprometido con la eliminación de los combustibles fósiles. Ese cambio permitió que los debates fueran más allá de los objetivos abstractos y se centraran en la aplicación práctica, desde los marcos jurídicos hasta los sistemas financieros y la ejecución sobre el terreno.

Ya se está generando impulso para lo que vendrá después. En un acto paralelo, Tuvalu, un estado insular del Pacífico especialmente vulnerable al aumento del nivel del mar, anunció que acogerá la próxima conferencia. "No se trata de una posición de negociación, es una cuestión de supervivencia", afirmó el ministro de Clima del país.

Para muchos, Santa Marta refleja un cambio más amplio en la diplomacia climática, que pasa de fijar objetivos a determinar cómo alcanzarlos.

"Necesitamos tres transiciones: abandonar los combustibles fósiles, avanzar hacia una energía renovable para todos y hacia un mundo que cuide de la naturaleza", afirma Mary Robinson, activista de los derechos humanos y expresidenta de Irlanda. "El momento es ahora, y el camino pasa por una acción práctica conjunta".

Está por ver si todo ello se traducirá en resultados concretos en la COP31. "Pero ha generado impulso y claridad, en un momento en que la última crisis energética vuelve a dejar al descubierto el coste de la dependencia de los combustibles fósiles", explica a 'Euronews Earth' Natália Oliveira, de la Global Renewables Alliance.

Por ahora, Santa Marta ha trazado una línea más clara que la mayoría, la cuestión ya no es si la era de los combustibles fósiles terminará, sino a qué velocidad.

Este texto fue traducido con la ayuda de inteligencia artificial. Informar de un problema : [feedback-articles-es@euronews.com].