hace 1 hora - MUNDO
Es el inicio de un "nuevo movimiento diplomático y político", dice Cristián Retamal. El exnegociador chileno en la conversaciones internacionales sobre el clima participará en la primera conferencia mundial sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles, que comienza este sábado 25 de abril en Santa Marta, Colombia.
Más de 50 países enviarán a sus ministros y diplomáticos al encuentro, cuyo objetivo central es definir una hoja de ruta para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y lograr su eliminación gradual de forma más efectiva. Y, sobre todo, qué medidas legales, económicas y sociales son necesarias para ello.
La conferencia se celebra por iniciativa de Países Bajos y Colombia, tras la formación de una amplia coalición de más de 80 estados en la COP 30 sobre el Cambio Climático, celebrada en Brasil en noviembre de 2025. Allí se planteó el objetivo de avanzar hacia una eliminación gradual de las emisiones, pero entonces la propuesta fracasó por el veto de algunos países productores de petróleo.
La ministra de Medio Ambiente de Colombia, Irene Vélez Torres, califica el encuentro como algo "sin precedentes". Entre los países participantes se encuentran no solo naciones insulares muy vulnerables al cambio climático, sino también importantes productores de petróleo y gas como Canadá, Australia, Reino Unido y Noruega.
Lo cierto, más allá de si es un encuentro sin precedentes, es que en Colombia se reunirán los países que están dispuestos a tomar medidas, entre otras una eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles fósiles.
"Es hora de actuar, basta de discusiones sobre objetivos", declaró un portavoz del Ministerio de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos. Este país aspira a lograr una "reducción tanto de la oferta como de la demanda" de los combustibles más contaminantes.
Si bien las energías renovables han aumentado su cuota significativamente a nivel mundial, no se prevé una disminución global en el uso de los combustibles fósiles ni, por ende, en las emisiones globales. Actualmente, estos combustibles reciben subsidios en todo el planeta por un valor aproximado de 920.000 millones de dólares. Eso hace que el petróleo, la gasolina y el carbón tengan precios más atractivos de los que realmente debieran tener.
Además, la quema de combustibles fósiles alimenta al calentamiento global. Aumento de las temperaturas, lluvias torrenciales y tormentas más severas son solo algunas de las consecuencias, cada vez más extremas y costosas, de todo ello. Esto ya causa un enorme impacto en las personas y las economías de todo el mundo.
"La eliminación gradual de los combustibles fósiles reduce tanto la dependencia de factores externos como la carga de contaminantes, permite un desarrollo más sustentable y fortalece la autodeterminación y la democracia", dice Lili Fuhr, directora del Programa de Economía de los Combustibles Fósiles del Centro de Derecho Ambiental Internacional (CIEL).
"La conferencia no se convocó en el contexto actual de precios altos del petróleo, pero sin duda es un argumento clave para debatir seriamente el camino hacia la eliminación de los combustibles fósiles", añade Retamal.
A pesar del entusiasmo entre los participantes y observadores, esta primera reunión en Colombia no es la solución definitiva, afirma Madeleine Wörner, experta en energía de la ONG alemana Misereor. La especialista señala que no será posible resolver de inmediato todos los problemas y obstáculos acumulados durante décadas.
Esto, porque no se trata solo de sustituir los combustibles fósiles por energías renovables. También es necesario aclarar cuestiones comerciales y legales.
Por ejemplo, existen cláusulas en los acuerdos comerciales internacionales para la protección de las inversiones de las empresas extranjeras, gracias a las cuales las empresas tienen la opción de reclamar daños y perjuicios por el lucro cesante, un escenario que podría darse si, por ejemplo, explotaciones mineras o petroleras tuvieran que cerrar antes de los previsto.
Esto no solo sería costoso, sino que podría generar disputas bilaterales, dice Wörner, que también lamenta que Alemania no haya enviado representantes de alto nivel a la cita. Para ella, actualmente hay opiniones divergentes en el Gobierno germano respecto a la política climática.
La conferencia no está concebida como una negociación, sino como un diálogo. Durante los primeros días, un amplio espectro de grupos de la sociedad civil debatirá soluciones con académicos y representantes del mundo privado. Los políticos provenientes de todo el mundo se sumarán a los debates los dos últimos días. Después, quedará más claro qué puede obtener realmente este naciente movimiento.
(dzc/lgc)
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