Nueva Germania: el fallido "proyecto ario" en Paraguay

hace 1 hora - MUNDO


A finales del siglo XIX, el maestro berlinés Bernhard Förster se indigna: creía que la cultura alemana y las virtudes alemanas estaban en peligro, y los culpables serían los judíos.

Este ferviente antisemita comparece repetidamente ante los tribunales del Imperio alemán por incitación racista; su escuela inicia un proceso disciplinario en su contra y, al final, incluso se dicta una orden de búsqueda. En su país ya no ve futuro: sueña con una nueva Germania "libre de judíos" que, bajo su liderazgo, florezca "rejuvenecida y llena de fuerza".

Ya ha encontrado un lugar para ello: anuncia que trasplantará la cultura alemana a un "suelo nuevo y prometedor", en Paraguay, en la confluencia de los ríos Aguaraymí y Aguaray Guazú. Durante dos años, entre 1883 y 1885, Förster recorrió el país a caballo en busca de un sitio donde hacer realidad su utopía. "Lo movía, por supuesto, su motivación política o ideológica", explica la arqueóloga Natascha Mehler a Deutsche Welle.

En esa nueva vida lo acompaña su esposa Elisabeth, hermana del filósofo Friedrich Nietzsche: "Criaremos una raza aria dominante en los bosques de Sudamérica. Solo los más fuertes, los más puros, nos acompañarán. La vieja Alemania está corrompida, pero la nueva Germania durará para siempre", afirma ella secundando a su marido.

El Gobierno de Paraguay pone a disposición de Förster unas 20.000 hectáreas de tierra, a unos 150 kilómetros al norte de Asunción, para la primera colonia privada del país. Solo alemanes pueden asentarse en la "Nueva Germania", y son muy bienvenidos.

Tras la llamada Guerra de la Triple Alianza con Brasil, Uruguay y Argentina (1864-1870), el país no solo perdió el 50 por ciento de su territorio, sino también, y aún más grave, cerca del 70 por ciento de su población. Los colonos dispuestos a invertir eran, por tanto, muy deseados.

En el contrato con el Gobierno paraguayo, Förster se compromete a asentar al menos 140 familias en el plazo de dos años. Antes de partir hacia Paraguay en 1886, Elisabeth y Bernhard Förster promocionan intensamente sus planes coloniales en periódicos y conferencias, con el fin de atraer colonos —preferentemente artesanos y agricultores— y conseguir donaciones.

Sin embargo, el anunciado "refugio paradisíaco" despierta poco interés. Förster apenas logra convencer a 14 familias para emigrar. No se sabe con certeza si los colonos compartían su ideología racista, aunque durante el viaje desde Alemania él ya los adoctrinaba con conferencias sobre la "purificación y regeneración de la raza humana" o la "salvación de la cultura de la humanidad".

Una vez allí, los colonos —en su mayoría familias de artesanos sajones— se desilusionan rápidamente. Las promesas de Förster sobre suelos excepcionalmente fértiles y un clima especialmente saludable poco tienen que ver con la realidad. "En la temporada de lluvias hace un calor y una humedad realmente insoportables, además de que el terreno es pantanoso por los ríos", señala Mehler a partir de su propia experiencia tras dos campañas de campo en la zona. "En la estación seca, en cambio, los suelos son muy arenosos y secos. La agricultura no era fácil: había que arrancarle cada cosecha al suelo con mucho esfuerzo".

Dos años después de la fundación, solo 40 familias —en lugar de las 140 prometidas— se han asentado en Nueva Germania. Förster está endeudado y desesperado. El 3 de junio de 1889 muere. ¿Suicidio? Probablemente, aunque nunca se probó. Elisabeth difunde en la prensa alemana que su marido murió como consecuencia de sus grandes esfuerzos por la colonia. Ella intenta mantener el proyecto algunos años más, pero finalmente regresa a Alemania.

Nueva Germania aún existe: las casas se alinean a lo largo de un camino ancho que termina junto a un río marrón y lento que delimita el pueblo. Allí viven unas 2.000 personas, muchas de las cuales hablan alemán. Según Natascha Mehler, cuando se les pregunta por la historia de la fundación, reaccionan con sorpresa. No les gusta que la atención mediática se centre en ese pasado oscuro. "A veces tenía la sensación de que pensaban: 'Tenemos otros problemas. Tengo que asegurar que mi tractor y mi granja de gallinas funcionen y que en la próxima temporada de lluvias el camino no quede arrasado. Y sí, quizá mi abuelo o bisabuelo tenía ideas nacionalistas en cierta medida, pero para nosotros eso hoy queda muy lejos'".

En el marco de su proyecto de investigación sobre Nueva Germania, Mehler ha encontrado un sorprendente paralelismo con la actualidad. "Durante la pandemia de coronavirus, Paraguay se convirtió en destino declarado de muchos opositores a la vacunación alemanes. Y hemos encontrado una fuente escrita de Bernhard Förster en la que arremete contra la introducción de la vacunación obligatoria contra la viruela en el Imperio alemán. Llega a escribir: 'Vengan conmigo a Paraguay, allí no hay obligación de vacunarse, allí pueden hacer lo que quieran'".

(md/ms)

Fuente: dw.com