hace 1 hora - MUNDO
Lima, 15 abr (EFE).- Sin desprenderse del sombrero del encarcelado expresidente Pedro Castillo, el izquierdista candidato Roberto Sánchez cabalgó hasta la segunda plaza del escrutinio de las elecciones presidenciales de Perú con miras a disputar la segunda vuelta frente a la derechista Keiko Fujimori.
Sánchez, de 57 años, se ha puesto el sombrero de campesino de la norteña provincia andina de Cajamarca, que le entregó Castillo, para hacer campaña en su nombre y conectar con ese Perú profundo y rural que siente que el exmandatario fue vejado e injustamente destituido por las élites políticas y económicas del país, pese al intento de golpe de Estado que puso fin a su mandato.
A diferencia de Castillo, un profesor rural y campesino que llegó a ser líder sindical, Sánchez es psicólogo de profesión, nacido en la agrícola población de Huaral, al norte de Lima, ciudad donde vive en el acomodado distrito de San Borja.
Lleva vinculado a la política al menos veinte años desde que incursionó en ella en el Partido Humanista, del exministro Yehude Simon, quien lo ha acusado de traición y de haberle robado el partido cuando fue procesado por el escándalo de corrupción de Odebrecht.
El actual candidato se hizo con el control del partido y en las elecciones de 2021 fue elegido congresista al integrar en sus listas una alianza de izquierdas de la que quedó fuera el marxista partido Perú Libre, con el que Castillo ganó ese proceso electoral.
Sin embargo, pronto supo ganarse la confianza de Castillo, y durante su mandato fue su ministro más leal al ser el único que permaneció dentro del Consejo de Ministros de principio a fin en l periodo del expresidente, concluido abruptamente con el intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022.
Durante el año y cuatro meses que duró Castillo como presidente, Sánchez fue en todo momento su ministro de Comercio Exterior y Turismo, e incluso en los constantes cambios dentro del gabinete se especuló varias veces con que el mandatario lo ascendiera a primer ministro.
Solo dimitió tras el intento de golpe de Estado al manifestar que no estaba de acuerdo con él, y posteriormente se abstuvo de votar la vacancia (destitución presidencial) en el Congreso, lo que le ha sido reprochado en esta campaña electoral al recriminarle que no votara en contra.
Luego prosiguió su labor de congresista donde enarboló la bandera de los mineros informales que no completaron el plazo que el Estado había dado para formalizarse y no ser considerados ilegales, al punto de que uno de sus pilares de la campaña ha sido la promesa de permitir que cualquier persona pueda extraer minerales de la tierra, al considerarlo una "actividad ancestral" en Perú.
Para estas elecciones integró a su partido a los candidatos de Todo con el Pueblo, el partido creado por Castillo que no pudo inscribirse a tiempo para estas elecciones, de modo que acogió a familiares directos del exgobernante como sus hermanos José Mercedes e Irma, así como su cuñada Yenifer Paredes.
Sin embargo, la cara que más asusta a sus contrincantes en la campaña de Sánchez es la del líder ultranacionalista y etnocacerista Antauro Humala, hermano del encarcelado expresidente Ollanta Humala (2011-2016), que en 2022 salió en libertad tras cumplir más de 17 años de prisión por el Andahuaylazo, un levantamiento militar en 2005 que dejó cinco policías muertos.
En su campaña, Sánchez anunció que su primera medida será indultar a Castillo, y ha aterrorizado a los mercados al anunciar que no quiere que siga el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, símbolo de la estabilidad económica del país tras más de 20 años en el cargo.
(c) Agencia EFE
hace 6 minutos
hace 48 minutos
hace 54 minutos
hace 54 minutos
hace 56 minutos
hace 1 hora
hace 1 hora
hace 1 hora
hace 1 hora
hace 1 hora
Powered by TURADIOINFO.COM