¿Fracking amigable?: La extracción de gas natural en México vuelve al centro del debate

hace 2 horas - MUNDO


El tema de la extracción de gas natural bajo el método de fracking ha resurgido nuevamente en México, aunque para ser ciertos, nunca quedó en el olvido. La administración federal encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se ha encargado de mantenerlo latente en los últimos 8 meses.

Durante la ‘Mañanera del Pueblo’ del 08 de abril de este 2026, la mandataria anunció formalmente la estrategia para fortalecer la soberanía energética con explotación de reservas de gas natural y así disminuir importación

El proyecto plantea tres acciones principales:

Contar con equipos más eficientes que consuman menos energía.

Más fuentes renovables.

Explotación de las reservas de gas natural de yacimientos convencionales para disminuir la importación de este recurso.

“¿Qué ponemos en el centro? La soberanía. ¿Qué ponemos en el centro? El desarrollo del país. ¿Qué ponemos en el centro? El futuro ambiental, las siguientes generaciones. Pero ¿qué ponemos en el centro? La viabilidad del desarrollo para nuestro país”, refirió.

Sin embargo, no era la primera vez que se abordaba el tema. En agosto de 2025, Víctor Rodríguez, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), informó que se buscaría explotar el gas natural de sus yacimientos no convencionales (también conocidos como de lutitas o shale) como parte del nuevo plan de negocios.

Durante la presentación del Plan Estratégico 2025-2030 de Pemex, el funcionario sostuvo por primera vez en público que “México es un país petrolero, no un país gasero. Sin embargo, tiene un potencial muy importante de gas natural en recursos, tanto convencionales como recursos no convencionales. ¿Por qué no explotar todo el potencial?”.

El cuestionamiento pareció un claro mensaje para el sector privado de la industria energética, pero la ambigüedad resurgió cuando el funcionario agregó que se exploraban todas las posibilidades, toda vez que la tecnología ya permite un desarrollo sostenible del gas natural en las formaciones de baja permeabilidad.

“Vamos a aprovecharlas (…) México no puede limitarse en sus opciones de desarrollo. Si necesitamos ese gas, vamos a sacarlo”, remarcó.

Sólo un mes después, la presentación del Congreso Internacional de Energía a celebrarse en Tampico, Tamaulipas, y en noviembre del mismo año, sirvió de escenario para nuevamente abordar el tema.

Con base en los cálculos de la empresa rusa Lukoil, la Secretaría de Desarrollo Energético de Tamaulipas adelantó que la producción de hidrocarburos líquidos tiene potencial de incrementarse y contribuir en la meta de sostener la producción nacional y a través de la extracción de recursos shale.

En este tenor, Walter Julián Ángel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, adelantó que se puede requerir una inversión de 308,000 millones de dólares, es decir, el triple del presupuesto que se otorga para actividades de exploración y producción de hidrocarburos a Pemex.

No obstante, sugirió que con la estrategia adecuada y la inclusión de privados, se podría comenzar con estos trabajos en tres años. Asimismo, la tecnología que se utilizaría para el fracking de los yacimientos sería de cuarta generación, es decir, infraestructura muy avanzada en contraste con lo que se hacía hace 20 años e incluso considerando las recientes experiencias de Argentina y Estados Unidos que actualmente utilizan plantas de desalininización de agua de mar para los trabajos en inyección de CO2 remanente de otros procesos industriales

Soberanía energética, la justificación para dar continuidad al fracking

En febrero de 2026, la presidenta Sheinbaum retomó el tema e indicó que se evaluaba la posibilidad de realizar actividades de fracking para la extracción de hidrocarburos en el país, recalcando que ello se llevaría a cabo bajo los más estrictos estándares ambientales y de carácter social.

Esa mañana del 18 de febrero aseguró que en la actualidad la discusión se enfoca en la necesidad de fortalecer la soberanía energética nacional y reducir la dependencia de importaciones desde EU, país que aplica el fracking para la extracción del gas natural.

Dejó en claro que para reducir los impactos al medio ambiente se analizaban el uso de sistemas de reciclaje de agua, el empleo de químicos menos corrosivos y la selección de zonas alejadas de núcleos poblacionales.

En dicho momento adelantó que si hubiera avances hacia el uso de esta tecnología se deberá contar con la participación activa de las comunidades donde se desarrollen los proyectos. En tanto, un grupo de expertos encargado del tema aún estudiaba la viabilidad de tecnologías alternativas al fracking sin que se haya determinado una fecha para tomar una decisión sobre su uso.

A casi dos meses de dicha conferencia matutina, la presidenta nuevamente retomó el tema, pero ahora con más fuerza.

La mañana del 8 de abril explicó los pros y contras de explotar el gas no convencional:

“¿Por qué “sí”? Pues porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué “no”? Pues porque tiene impactos ambientales”.

Reunida en Palacio Nacional reconoció que el tema ya tenía entre tres y cuatro meses sobre la mesa, tiempo en el que un equipo se fue a Texas, a Canadá, e incluso a California; buscando en la literatura si hay nuevas tecnologías para la explotación del gas no convencional.

“¿Qué problema tiene el gas no convencional? ¿Cuál es la diferencia?”, se cuestionó, y al tiempo afirmó que el gas convencional son yacimientos que están concentrados en un lugar, mientras que el gas no convencional está entre las piedras.

¿Por qué el tema del fracking ha generado tanto revuelo?

Desde que comenzó a considerarse en la administración el tema de extraer gas natural a base de fracturas en el subsuelo, la Alianza Mexicana contra el Fracking protestó ante el planteamiento de la presidenta Sheinbaum.

La organización ha afirmado que hay un intento de confundir al pueblo, de simular y negar la traición que vienen orquestando: desarrollar el fracking en México y profundizar un modelo productivo y económico dependiente de los combustibles fósiles.

Calificó de traición esta situación, debido a que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se rechazó por completo recurrir a este sistema. En ese entonces el presidente sostuvo que la economía mexicana podría crecer al 6% si se reactivaran las rondas petroleras y se entregaran más concesiones mineras, pero estas acciones destruirían el medio ambiente mexicano.

“Si usas fracking, tienes gas así (truena los dedos). Sí, pero no tendríamos agua”, declaró en julio de 2019. El proyecto quedó completamente de lado.

Casi siete años después, la presidenta Sheinbaum indicó que si para obtener el gas no convencional es necesario perforar y luego inyectar de manera horizontal agua con arenas y químicos muy dañinos, entonces no se daría pie a este mecanismo.

“Dijimos: bueno, ¿así, de esa manera?. Pues no, porque va a tener impactos en el agua, porque consume mucha agua; se contamina el agua, el agua luego se inyecta en las profundidades y no sabemos qué problemas puede tener”.

Por ello, se comprometió a que si se va a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable, que los impactos ambientales se disminuyan al máximo.

“Hemos estado investigando y resulta que hoy, ya no hay esos químicos tan potentes que se usaban, sino sustancias que no tienen estos impactos ambientales, que muchas de ellas son orgánicas, que se usan otros tipos de arena y que hay reciclamiento de agua. Que ya hay uso de agua salada, que se puede utilizar el agua que no es potable, que también está en el subsuelo de minas, por ejemplo, de carbón y que se puede reciclar”.

¿Vamos con el gas no convencional, sí o no?

La presidente Sheinbaum anunció que será el miércoles 15 de abril cuando presente a un grupo de expertos de la UNAM, el IPN, entre otros institutos de investigación que conformarán comité científico, para poder informar sí hay nuevas tecnologías que no tienen los impactos ambientales que tenían las antiguas y que es factible utilizar”.

Fuente: gob.mx