Guerra de EU contra Irán puede dar ventaja a industria de centros de datos en México: AIT

hace 1 hora - MUNDO


El 1 de marzo de 2026, drones iraníes destruyeron tres centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en los Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Se trata de la primera vez en la historia que un ataque militar alcanza a un proveedor de nube a hiperescala.

Dos de las tres zonas de disponibilidad de AWS en los Emiratos quedaron fuera de línea por varios días. Bancos, plataformas corporativas y servicios gubernamentales de toda la región del Golfo se paralizaron. Además, las pólizas de seguro estándar no cubren las pérdidas ocasionadas por la guerra.

Para Héctor Cárdenas, miembro de la Alianza por la Innovación Tecnológica (AIT), ese momento cambió algo más que el estado de los servidores en el Golfo Pérsico.

"Los centros de datos han pasado de ser activos de los que dependemos todo el tiempo a ser blancos de ataques. Eso solamente refuerza la idea de que ése es el futuro, y es lo que está realmente impulsando el desarrollo económico", dijo Cárdenas en entrevista.

Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos habían apostado más de 21,000 millones de dólares en inversiones comprometidas para construir centros de datos de inteligencia artificial y diversificar sus economías del petróleo. La promesa era convertirse en el hub digital de toda la región: Medio Oriente, norte de África, Turquía y parte de Europa.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica publicó además una lista de instalaciones de Google, Microsoft, Palantir, IBM, Nvidia y Oracle en Israel, Emiratos, Bahréin y Qatar, designándolas como objetivos legítimos.

La unidad de inteligencia Unit 42 de Palo Alto Networks documentó a su vez la movilización de más de 60 grupos proiraníes y prorrusos lanzando ataques coordinados de DDoS, phishing y malware contra infraestructura crítica de los aliados de Washington. La guerra cinética y la guerra cibernética avanzaron juntas.

"Lo que hemos visto con la guerra en Irán puede parecer muy lejos de México, pero tiene consecuencias fundamentales", dijo Cárdenas, quién también es presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) y docente de la Universidad de Berkeley en California.

México es hoy el segundo mercado de centros de datos en América Latina, detrás de Brasil, con más de 170 instalaciones operativas y una capacidad instalada que supera los 587 megavatios. Amazon Web Services comprometió 5,000 millones de dólares para su región México Central en Querétaro. Microsoft anunció 1,300 millones para infraestructura de nube e inteligencia artificial. Google Cloud inauguró su propia región en el mismo estado en diciembre de 2024. La Asociación Mexicana de Data Centers proyecta que la industria representará 5.2% del PIB nacional hacia 2029.

"México ya está en el mapa, pero todavía no es un jugador plenamente consolidado", dijo. No obstante, de acuerdo con Cárdenas, consolidarse exige resolver primero el problema de la energía.

Los centros de datos especializados en inteligencia artificial consumen volúmenes eléctricos enormes y, por sus compromisos de ESG ante inversionistas internacionales, deben operarlos con fuentes limpias. La industria estima que el sector necesitará al menos 1,500 megavatios adicionales en los próximos años. Sin embargo, el país no tiene esa capacidad disponible.

La apuesta de la AIT apunta a la energía solar (México llegó a producir el watt más barato del mundo en esa tecnología) y a los reactores nucleares modulares de pequeña escala, más seguros y rápidos de instalar que las plantas convencionales. El gas debería ser un recurso de transición, de acuerdo con el especialista.

La seguridad jurídica para el inversionista extranjero y la simplificación de permisos para construir nuevas instalaciones están también entre los obstáculos para el desarrollo de la industria de centros de datos observados por Cárdenas. Sin los tres resueltos en paralelo, el argumento de México ante los capitales que huyen del Golfo se debilita.

El modelo de financiamiento que propone la AIT no carga la transformación sobre el Estado. "El Gobierno Federal no tiene actualmente los recursos para hacer el tamaño de inversiones que se necesitan. Pero eso no está mal. Lo que haces es apoyarte en el sector privado", dijo.

Las colaboraciones público-privadas son, en su esquema, la única ruta viable. El sector privado tiene apetito por entrar en la generación de energía limpia en México. El problema ha sido la apertura regulatoria, que avanza lentamente frente a la velocidad que exige el mercado.

El horizonte que dibuja la AIT es más ambicioso que simplemente capturar inversión desplazada del Golfo. México, integrado a las cadenas de suministro norteamericanas a través del T-MEC, con ingenieros competitivos y universidades de peso, podría convertirse en el hub regional de inteligencia artificial para toda América Latina.

"El conflicto en Irán nos recordó que la infraestructura digital es vulnerable y estratégica. México tiene una oportunidad única de posicionarse como un hub confiable dentro de América del Norte, vinculado a la región pero alejado de los grandes conflictos geopolíticos", dijo Cárdenas.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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