La salud bucal, la más subestimada del sistema de salud en América Latina

hace 2 horas - MUNDO


En el marco del Día Mundial de la Salud (7 de abril), la pregunta que el sector odontológico mexicano plantea al debate sanitario más amplio es de naturaleza sistémica. La brecha en acceso a salud bucodental sigue siendo uno de los indicadores más subestimados del sistema de salud en América Latina. En México, parte de la respuesta está llegando desde el sector privado.

México podría ahorrar hasta 9,700 millones de dólares si destinara más recursos a la prevención en salud bucal, según proyecciones recientes. Un estudio de la UNAM revela que el 95% de la población padece caries o enfermedades periodontales, y la raíz del problema tiene una dimensión económica y cultural que los datos confirman, los mexicanos acuden al dentista una vez cada ocho años en promedio, mientras que en Estados Unidos la visita ocurre cada año y medio.

Cuando una persona necesita un implante o una corona dental, lo que determina el resultado no es solo la habilidad del especialista, es lo que ocurre después de que el doctor toma las medidas, en la mayoría de los consultorios, esa información sale del consultorio, viaja a un laboratorio externo, y regresa días o semanas después. En ese trayecto se acumulan errores de comunicación, ajustes imprecisos, indecisión por parte del paciente, y tiempos de espera que éste paga con salud y con dinero.

La diferencia entre un especialista que trabaja con laboratorio propio integrado y uno que depende de proveedores externos es comparable a la diferencia entre mandar a revelar una fotografía, y tenerla impresa en el momento; el control sobre el resultado cambia por completo.

La doctora Liliana Bueno, CEO de Dental Bueno — red de siete clínicas de alta especialidad —, ha construido su modelo clínico sobre ese principio.

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“La salud bucal no puede esperar a que un mensajero traiga una pieza de un laboratorio externo. Al tener nuestro propio centro de manufactura digital, garantizamos que si un ajuste es necesario, se hace en el momento, no en ocho días”, señala.

Por eso, el modelo opera con tomógrafos de última generación que crean imágenes tridimensionales del interior de la boca en minutos, esas imágenes viajan en tiempo real al laboratorio central, donde sistemas CAD/CAM — equipos de diseño y manufactura digital, fabrican la pieza dental con una precisión que el ojo humano, y las técnicas manuales tradicionales no pueden igualar, explica la doctora.

El resultado práctico para el paciente es directo, tratamientos que en otros consultorios toman semanas se resuelven en horas. Los ajustes que normalmente implican una segunda o tercera cita se hacen durante la misma visita, el margen de error que en odontología convencional vive en la cadena de comunicación entre clínica y laboratorio externo, se elimina porque ambos operan como un sistema único.

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Para el sector, este modelo tiene una implicación económica que va más allá de la eficiencia operativa, una caries no atendida puede derivar en tratamientos que cuestan hasta 30,000 pesos por diente, ocho veces más que una atención preventiva oportuna. La tecnología integrada resuelve más rápido, y lo hace antes de que el problema escale.