Nicaragua vive el Viernes Santo con fe en templos y en calma

hace 1 hora - MUNDO


San José, 3 abr (EFE). Domingo de Jesús Urbina, de 29 años, lleva 12 años participando en el viacrucis de Viernes Santo que se celebró en la Catedral Metropolitana de Managua, como parte de una promesa de fe por los favores recibidos.

Este año recorrió las estaciones acompañado de su hijo, quien desde hace ocho años lo sigue en esta tradición. Ambos iban vestidos de soldados romanos, como una representación simbólica de quienes participaron en la crucifixión de Jesucristo y como acto de penitencia por los pecados, explicó a EFE.

Cientos de fieles católicos se congregaron este Viernes en los jardines de la Catedral para participar en el tradicional viacrucis penitencial.

A diferencia de años anteriores, la actividad no se realizó en las calles, sino dentro del recinto religioso, luego de que las autoridades policiales establecieran restricciones a las manifestaciones públicas, incluidas las de carácter religioso, sin previa autorización.

Desde tempranas horas, los devotos comenzaron a llegar al templo para revivir las 14 estaciones que recuerdan el camino de Jesucristo hacia el Calvario. La procesión partió desde uno de los costados de la catedral y se desarrolló en el interior y el atrio del recinto, en un ambiente de recogimiento, oración y fervor.

La jornada culminó con una eucaristía celebrada frente a la puerta principal de la basílica, presidida por el cardenal Leopoldo Brenes.

Durante la ceremonia, los fieles elevaron plegarias en familia, muchos vestidos de blanco, otros descalzos o portando imágenes religiosas y símbolos de penitencia.

De acuerdo con la información disponible, la Policía únicamente permitió la realización de viacrucis dentro de los templos o en sus atrios, medida que también se replicó en distintas parroquias del país, donde las celebraciones se llevaron a cabo en espacios cerrados.

La procesión todo el tiempo estuvo custodiada por agentes policiales, sin presentar mayores incidentes.

El viacrucis concluyó en el atrio del templo y no frente a la imagen de la Sangre de Cristo, como era tradición antes del incendio ocurrido el 31 de julio de 2020 en la capilla de la catedral. Esta imagen, traída desde Guatemala en 1638 y elaborada en madera policromada, fue durante siglos uno de los símbolos de mayor devoción en Nicaragua.

Con una población mayoritariamente católica, Nicaragua mantiene vivas estas expresiones de fe, que año con año congregan a cientos de creyentes, incluso en medio de restricciones, reafirmando su compromiso espiritual y sus tradiciones religiosas. EFE

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