Los primeros cuatro días de mandato del ultraderechista Abelardo de la Espriella en Colombia cuentan con una resonancia inusitada. El duelo nacional y la emergencia que transita el país por las consecuencias del terremoto ponen a la Casa de Nariño en una situación de máxima tensión; a la vez, el mandatario abrió una fuerte polémica en el plano de la política exterior por una medida que contradice a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a la mayoría de la comunidad internacional.
En un momento en el que los colombianos ultiman esfuerzos para rescatar a posibles sobrevivientes bajo los escombros de los edificios derrumbados por el sismo, el Gobierno abrió una polémica internacional. De la Espriella reconoció la soberanía de Israel en los Altos del Golán, un territorio sirio (a 60 km de Damasco) ocupado por Tel Aviv desde 1967, luego de la Guerra de los Seis Días, y ampliado en 2024 luego de incursiones por parte de colonos israelíes en el marco de la caída de Bashar al-Assad.
Se trata del segundo país en el mundo en reconocer este estatus para esos territorios. El primero fue Estados Unidos en 2019, luego de que el entonces presidente Donald Trump, en su primer mandato, irrumpiera en el consenso internacional con la misma decisión que ahora toma su homólogo colombiano.
Según la Cancillería colombiana, los Altos del Golán tienen una importancia estratégica para la seguridad de Israel y se trata de un componente esencial para su defensa. La decisión fue saludada por el ministro de Relaciones Exteriores israelí, quien días atrás participó de la investidura de De la Espriella en Cali.
Un hombre pasea con un cochecito de bebé en Ramat Trump Moshav, en los Altos del Golán, anexionados por Israel, el 19 de junio de 2026
La respuesta de Damasco no tardó en llegar. El Ministerio de Relaciones Exteriores sirio manifiesta su "rechazo categórico" a esta medida y afirmó que "condena" la posición de Bogotá. Además, reafirmó que el Golán es una parte inseparable de su territorio.
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Una meseta de 1.800 kilómetros cuadrados, ubicada en la frontera entre Israel, Líbano y Siria, recibe el nombre de Altos del Golán. De la totalidad de esa superficie, 1.200 km2 se encuentran bajo ocupación israelí, mientras que 235 km2 son controlados por una fuerza creada por el Consejo de Seguridad de la ONU y el resto cuenta con soberanía siria.
La invasión y ocupación de Israel a este territorio data de dos guerras. La de los Seis Días (1967) y la de Yom Kipur (1973). A raíz de esta situación, la Organización de Naciones Unidas (ONU) adoptó por unanimidad la Resolución 242, que le otorga el estatus de territorio ocupado. Por su parte, Israel lo considera "territorio en disputa".
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En 1981, Tel Aviv dio un manto de formalidad a través de la integración de los Altos del Golán a su sistema administrativo. En diciembre de 2024, se produjo un nuevo salto en la ocupación cuando Israel aprovechó la caída del dictador Bashar al-Assad e invadió la zona tampón de estos territorios bajo el argumento de que podrían quedar en manos de grupos que califica como "extremistas".
Al mismo tiempo, Siria aceptó una reclamación de Líbano por una parte de esta zona, llamada Granjas de Shebaa, decisión que no acompañan Israel y la ONU.
Drusos de Siria e Israel protestan en la frontera sirio-israelí, en Majdal Shams, en los Altos del Golán bajo control israelí, el miércoles 16 de julio de 2025, en medio de los continuos enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno sirio y grupos armados drusos en la ciudad de Sweida, en el sur de Siria.
La decisión de Abelardo de la Espriella se inscribe en una larga narrativa de cercanía con los intereses de Tel Aviv. Poco antes, también había reconocido la soberanía de Marruecos en el Sahara Occidental, otra polémica medida que es materia de conflicto en el continente africano.
Lo inédito y la inmediatez de esta decisión es materia de análisis y reflexión entre diversos especialistas consultados por France 24 en Español.
Para el politólogo peruano Farid Kahhat, este reconocimiento no es una posición apresurada. Por el contrario, el objetivo es "demostrar que eres un aliado leal de Trump e Israel. Porque no hay ninguna duda posible en el derecho internacional del hecho de que es inadmisible la adquisición de territorio por medio de la guerra y de que esa fue la forma en que Israel obtuvo los Altos del Golán. Es de un doble estándar ostensible cuando gobiernos como el de (Javier) Milei o el del propio (Abelardo) de la Espriella apoyan a Ucrania, que legítimamente se queja de que parte de su territorio ha sido anexado por la fuerza, y de manera ilegal, por Rusia, pero aceptan la anexión de territorio por medio de la fuerza en el caso de los Altos del Golán".
Un seguidor del candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella se envuelve en una bandera estadounidense en Barranquilla (Colombia), el 21 de junio de 2026.
Al doctor en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales Jaime Abedrapo le resulta "esperable" como consecuencia de las sintonías ideológicas y las declaraciones del presidente colombiano con respecto al derecho internacional.
En su argumentación, el especialista apunta al concepto de democracia iliberal: "Significa desconocimiento de los fundamentos jurídicos y los Estados de derecho, relacionados con el actuar de los órganos que nos dimos para resolver disputas jurídicas y tener vigencia de los tratados internacionales, que de alguna manera dan los cuadros regulatorios sobre los cuales se pretende tener un sistema internacional más estable, sustentado en un mínimo de consenso y en premisas relevantes para mantener la paz mundial".
Según Abedrapo, las razones por las cuales algunos gobiernos de la región toman decisiones como estas podrían tener vínculos con "alguna asociación ideológica o algún tipo de prebenda".
César Niño, experto en Medio Oriente, considera esta decisión de Abelardo de la Espriella como "un punto de quiebre" en la historia diplomática colombiana y lo califica de "muy peligroso" porque se trata de un acto que "ha sido considerado a todas luces como una acción ilegal".
Lo más preocupante para él es que la decisión diplomática "lleva implícito un reconocimiento en el que se aprobaría por parte de la diplomacia colombiana cualquier iniciativa militar de un Estado de anexarse territorio por la vía militar". Además, "si esto termina de materializarse, como se ha sugerido, pues aleja a Colombia del concierto internacional en la forma en que se entiende la gobernanza global".
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En la misma línea, la analista internacional Margarita Cadavid sostiene que Colombia rompe con una política exterior "que ha sido muy prudente y cuidadosa en cuanto a este tipo de controversias". Incluso, recuerda un aspecto del Tratado de Libre Comercio (TLC) que el país tiene con Israel: "La Corte Constitucional fue explícita en señalar que la utilización del concepto 'territorio' en el acuerdo no constituía un reconocimiento colombiano sobre la soberanía israelí sobre los territorios controvertidos". Por lo tanto, con esta política, "sacrificamos nuestra voz e interlocución con sectores del sur global y la credibilidad como actor autónomo".
A juicio de Niño, en un hipotético caso en el que China inicie una acción militar sobre Taiwán, "la diplomacia colombiana no tendría ningún mecanismo argumentativo para reprocharlo, precisamente porque está haciendo una suerte de beneplácito de este tipo de acciones con el reconocimiento de Israel sobre los Altos del Golán".
Con respecto a las consecuencias, advierte que podría erosionar las relaciones diplomáticas con el mundo árabe, desde donde ya comenzaron a llegar notas de protesta. "Recordemos que están de por medio inversiones extranjeras en turismo y otras actividades árabes en Colombia y, sin duda alguna, esto repercutiría no solamente en la dimensión comercial, sino en la dimensión doméstica", agrega.
Daniel Abundis, otro académico centrado en Medio Oriente, coincide con varios de los conceptos de sus colegas y agrega que marca una ruptura con lo que se había hecho en la Administración del izquierdista Gustavo Petro (2022-2026) en torno al tema palestino.
Agricultores sirios trabajan cerca de los restos de un misil balístico iraní que cayó en un campo agrícola cerca de la ciudad de Najha, en la zona rural de Damasco, Siria, el 8 de junio de 2026.
Al mismo tiempo, recurre al contexto regional: "Esto habla de la influencia que el sionismo está ganando en algunas partes de América Latina, como Argentina, Brasil y México, donde los proyectos se vinculan cada vez más con estas élites israelíes y sionistas mediante posicionamientos políticos y estratégicos".
"Son gestos simbólicos que llaman mucho la atención a pesar de que no tengan una real trascendencia dentro de la política nacional", afirma Alejandra González, maestra en estudios de Medio Oriente, al observar las acciones de varios gobiernos de América Latina. En el caso de Colombia, asegura que se suma la intención de establecer una diferenciación con el gobierno anterior.
En simultáneo, incorpora la dimensión de los recursos naturales en esta discusión. "Los Altos del Golán son territorios importantes porque tienen agua. Entonces, que un país como Colombia, con una gran diversidad de recursos naturales muy importantes, reconozca este territorio, habla de cuál va a ser uno de los intereses del presidente, que es no reconocer el derecho de las poblaciones nativas a sus recursos naturales".
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