En Cali, la tercera ciudad más poblada de Colombia después de Bogotá y Medellín, vecinos y equipos de rescate avanzaban entre el hormigón hecho añicos y el acero retorcido el lunes diez de agosto de 2026, buscando supervivientes mientras las ambulancias abarrotaban las calles alrededor de los edificios derrumbados. Las imágenes muestran a personas retirando los escombros a mano y pasándolos de mano en mano formando cadenas humanas, mientras los supervivientes heridos son alejados de los restos.
Una bebé de seis meses y su madre figuran entre las personas rescatadas de entre los escombros de un edificio de cinco plantas, mientras los pacientes fueron evacuados de un hospital tras el colapso de parte de la estructura.
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia, causó al menos 132 muertos y 570 heridos, según una actualización difundida por la noche por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, y se espera que el número de víctimas aumente. El Servicio Geológico de Estados Unidos situó el epicentro cerca de San José del Palmar, en la provincia de Chocó, a 400 kilómetros al oeste de Bogotá y a una profundidad de 107 kilómetros. Solo Pereira notificó 60 fallecidos, y en todo el país se derrumbaron 86 edificios.
El recién investido presidente Abelardo de la Espriella declaró la situación de desastre nacional, con más de 1.600 edificios dañados.
Con al menos 188 personas aún desaparecidas, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, pidió ayuda urgente a Bogotá y Medellín. El seísmo ha sido el más fuerte registrado en Colombia en lo que va de siglo XXI.
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