La policía de Costa Rica detuvo el viernes a Alejandro Arias Monge, el narcotraficante más buscado del país y requerido por Estados Unidos, en un operativo en el que murió un presunto criminal y ocho agentes resultaron heridos, informaron las autoridades.
Arias Monge, alias "el Diablo" y por quien Washington ofrecía 500,000 dólares de recompensa, fue capturado de madrugada en la localidad de Río Frío, en la provincia de Heredia, a unos 90 kilómetros al noreste de San José.
Estados Unidos felicitó a las autoridades costarricenses por el arresto del capo, de quien fueron difundidas imágenes en las que se le ve esposado, descalzo y en short.
"Era el líder de una violenta organización criminal transnacional y el fugitivo más buscado de Costa Rica", señaló la embajada estadounidense en San José en un comunicado. Recordó que Arias enfrenta cargos de narcotráfico, robo, homicidio agravado y lavado de dinero.
El fiscal general de Costa Rica, Carlo Díaz, afirmó que si Estados Unidos pide formalmente la extradición de Arias se valorará "a partir de ese momento".
Arias "le ha generado una gran cantidad de violencia y problemas al país", dijo Michael Soto, director encargado del Organismo de Investigación Judicial en el lugar del operativo.
Horas después, en una conferencia de prensa, Soto vinculó al grupo criminal de Arias con unos 200 homicidios.
"El Diablo" fue detenido en un predio rural mientras se encontraba reunido con líderes de otras organizaciones criminales, como Roney Ríos, muerto en el enfrentamiento, y Jonathan Pérez Méndez, alias Tan, arrestado por los agentes.
En la casa "estaban los tres sujetos más buscados del país", afirmó Soto. Las tres organizaciones que lideraban suman unos 360 asesinatos.
En el operativo, donde ocho agentes resultaron heridos de bala y de diferentes fracturas, hubo un cuarto detenido.
Las autoridades costarricenses sospechan que el capo se escondió por un tiempo en Nicaragua. Se hallaba prófugo desde hacía una década, tras evadir un juicio por asesinato.
En los últimos años, Costa Rica dejó de ser el país más seguro de Centroamérica debido al narcotráfico. En 2025 registró una tasa de 16.8 homicidios por cada 100,000 habitantes.
En la operación fueron incautadas armas largas, pistolas y drones para monitorear la presencia policial en los alrededores de la casa donde se escondía "el Diablo".
Soto explicó que los agentes se acercaron a la vivienda aprovechando que los delincuentes habían bajado un dron para cambiarle la batería. En total, se contabilizaron unos 2,500 impactos de bala.
"Hasta el momento que se logra controlar la situación, pasan 45 minutos de mucha angustia, de mucha zozobra (...) nunca me había tocado vivir una experiencia tan fuerte", afirmó Soto.