Un video de cámaras de seguridad muestra a cuatro policías empujando un taxi con cuerpos baleados hasta fuera de la Ciudad de México: el crimen quedó fuera de su jurisdicción y, con ello, de sus estadísticas.
El episodio, registrado en marzo, derivó en la suspensión de los agentes y ha sido utilizado por quienes cuestionan las cifras sobre la disminución de homicidios dolosos que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha destacado en los últimos meses.
Acompañada de su gabinete de seguridad, la mandataria reportó una caída cercana al 50% en los homicidios dolosos desde septiembre de 2024. Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de ese año.
La cifra representa una señal alentadora en un país que acumula casi medio millón de muertos desde 2006, cuando comenzó la llamada guerra contra el narcotráfico.
Sin embargo, también ha despertado interrogantes, en medio de la cifra de más de 130.000 personas desaparecidas y del aumento de otros delitos, como la extorsión.
"Homicidio es homicidio, no hay maquillaje", respondió Sheinbaum a la AFP el martes durante su conferencia matutina.
El gobierno de Sheinbaum sustituyó la política de "Abrazos, no balazos" de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, que desalentaba los enfrentamientos con grupos criminales.
La estrategia del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se basa en un fortalecimiento del aparato de inteligencia, que ha permitido la captura de importantes líderes del narcotráfico.
Se trata de un modelo que el funcionario ya había implementado cuando encabezó la seguridad de la Ciudad de México durante la administración de Sheinbaum como jefa de Gobierno (2018-2023), periodo en el que aseguró haber reducido los homicidios en un 51%.
Su sucesor, Pablo Vázquez, afirmó a la AFP que la ampliación de las capacidades de investigación policial y la creación de una unidad de fuerzas especiales entrenada para capturar criminales de alto perfil han contribuido a la reducción de los homicidios.
Asimismo, sostuvo que los casos de clasificación errónea de delitos corresponden a situaciones aisladas.
"No niego casos de mal registro, no niego errores", señaló. "Pero en esos volúmenes… equivocarte o dolosamente falsear las estadísticas se antoja bastante complicado".
Sin embargo, un periodista especializado en nota roja con 30 años de experiencia aseguró haber presenciado escenas del crimen en las que policías retiran cuerpos y casquillos de bala sin realizar las investigaciones correspondientes.
Sheinbaum considera que la percepción ciudadana sobre la seguridad cambiará "conforme van disminuyendo los delitos", como ocurrió, afirmó, en la capital del país.
No obstante, las estadísticas oficiales no reflejan la resistencia de muchos ciudadanos a denunciar delitos ante corporaciones policiales que perciben como corruptas.
Algunos incluso temen que sus denuncias sean comunicadas a grupos criminales.
"La gente no hace denuncias anónimas porque no es una denuncia anónima", comentó un habitante del barrio de Pastora, en la Ciudad de México.
Especialistas también señalan el subregistro de delitos por parte de las fiscalías estatales, cuyos datos sirven como base para las estadísticas nacionales.
"Entiendo perfecto que digan que han bajado los homicidios", afirmó una exjefa policial que trabajó con García Harfuch, al referirse a una necesidad política frente a la opinión pública. "Lo que no puedo creer es que ellos se la crean".
En 2015, las autoridades federales implementaron un catálogo ampliado para clasificar delitos con el objetivo de mejorar la precisión de las investigaciones criminales.
Los críticos consideran que, aunque la metodología representa un avance, también es susceptible de abusos al permitir que algunos asesinatos sean registrados bajo otras categorías.
Entre ellas se encuentra "Otros delitos contra la vida y la integridad corporal", una clasificación que incluye ilícitos como la inducción o ayuda al suicidio y que aumentó 65% entre 2019 y 2025.
Otros delitos excluidos del conteo federal de homicidios son las "Muertes de origen indeterminado" y los fallecimientos ocurridos por "fuego cruzado".
"La metodología para el reporte es muy clara", afirmó Marcela Figueroa, integrante del gabinete de seguridad. "Dice claramente: no son homicidios, no son muertes violentas, no son feminicidios. Dice qué sí es y qué no es".
Los medios mexicanos Noroeste y Animal Político reportaron que al menos 38 personas asesinadas con armas de fuego en Sinaloa durante 2025 fueron clasificadas en categorías que las excluyeron del conteo nacional de homicidios.
"Tenemos una caída tan rápida en homicidios dolosos en todo el país que surgen preguntas cuando otros delitos han aumentado tan rápido", señaló Armando Vargas, investigador de la organización México Evalúa.
La antropóloga Elena Azaola, quien investigó desapariciones junto con peritos forenses de la capital durante la administración de Sheinbaum, denunció que algunas víctimas de homicidio fueron catalogadas como "Muertes de origen indeterminado".
Por su parte, un funcionario del gobierno del Estado de México aseguró que fiscales locales incentivan a sus subordinados a no reportar todos los delitos para evitar "escándalos".
En esta entidad, donde más de 12 millones de personas habitan el cinturón industrial que rodea la capital del país, el gobierno estatal reportó una disminución del 58% en los homicidios.
"No creo que sea cierto", estimó un policía estatal.