Panamá bloqueará el espacio aéreo alrededor de las cárceles para impedir que drogas o armas sean arrojadas a los presos mediante drones, informó este jueves el presidente José Raúl Mulino, empeñado en la construcción de un penal para aislar a pandilleros.
El sistema penitenciario panameño enfrenta una crisis tras la fuga de casi 200 presos —la mayoría ya recapturados— de la prisión La Joyita, en los alrededores de Ciudad de Panamá, el pasado 1 de enero.
"Estamos implementando un sistema de bloqueo del espacio aéreo para que por encima de la cárcel ya no puedan volar drones", dijo Mulino a periodistas en la provincia de Bocas del Toro.
La medida fue puesta a prueba la semana pasada "con el propósito de evitar que de las áreas cercanas usen drones para transportar o tirar droga en las cárceles", añadió el mandatario.
La preocupación por la inseguridad saltó al primer plano a raíz de la fuga y el asesinato de una niña de 10 años —el pasado 17 de junio en la capital— en un ataque de sicarios contra su padrastro.
Tras la evasión de La Joyita, Mulino dijo que el sistema carcelario "colapsó" y la semana pasada anunció, en su informe anual de gestión, que edificará una penitenciaría para aislar a los jefes pandilleros.
"Es un sistema que colapsó, no solo por organización sino por corrupción. Toda esa droga y armas que entran en las cárceles pasan por una puerta y ahí hay alguien, sea custodio o policía nacional, que permite que eso entre", reiteró este jueves.
Varios países de Latinoamérica intentan replicar el modelo carcelario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, uno de los pilares de su guerra contra las pandillas que ha dejado unas 92,000 personas presas desde 2022.
Panamá registró en 2025 una tasa de 14.2 homicidios por cada 100,000 habitantes. Sin embargo, en la provincia caribeña de Colón ese índice fue tres veces mayor.
En tanto, las cárceles del país albergan a unos 24,000 presos, frente a una capacidad de 14,700.