Cuando se pensaba que la polémica entre Kylian Mbappé y Celeste Amarilla ya había tocado techo, la senadora paraguaya cargó de nuevo este miércoles contra el jugador francés durante su intervención en el Senado: "Y este hijo de puta le niega la mano y le grita en la cara. Eso no es francés. Eso no hubiera hecho un francés. ¡Nunca, nunca!", afirmó.
"Unanimidad de la clase política francesa"
Las declaraciones de Celeste Amarilla han provocado una nueva oleada de críticas, que han llegado incluso hasta las Naciones Unidas, desde donde expresaron su apoyo al capitán de la selección francesa y condenaron firmemente los ataques racistas recibidos. La justicia francesa también abrió una investigación por injuria pública e incitación al odio y a la violencia tras recibir una denuncia de la Federación Francesa de Fútbol.
Eleonore Caroit, ministra delegada para las Asociaciones Internacionales y los Franceses Residentes en el Extranjero, comenta que "ese tipo de comportamiento, de actitud y de agresión verbal son totalmente intolerables. Y creo que hubo una unanimidad de la clase política francesa para condenar ese tipo de declaraciones. Ahora bien, obviamente esas declaraciones solo reflejan su autora, o sea la senadora Celeste Amarilla, y no son para nada las declaraciones del gobierno paraguayo".
"Vemos que hay un discurso de odio y una liberalización de la palabra y de este tipo de declaraciones que son totalmente inadmisibles y no podemos quedarnos sin actuar frente a ellas. Esa condena tiene que traducirse en actos también", subraya.
Dimensión diplomática
La controversia ha adquirido tal dimensión que ha obligado a intervenir a la diplomacia. Las autoridades paraguayas remitieron una carta al gobierno francés trasladando sus disculpas y desligándose de la polémica.
La ministra francesa de Deportes Marina Ferrari confirmó haber recibido disculpas del Gobierno paraguayo y lanzó una advertencia a la senadora: "Creo que nuestros conciudadanos sabrán cómo recibirla. No me corresponde a mí decir que sea persona non grata, pero no recibirá una acogida muy cálida", expresó.
"Yo quisiera también expresarle mi solidaridad a la Embajada de Paraguay aquí en Francia, quien ha recibido amenazas y todo tipo de insultos que también son igualmente inadmisibles e intolerables. Es cierto que la violencia genera la violencia y por eso hay que combatirla", recalca por su parte Caroit.
Amarilla se niega a pedir perdón después de lanzar descalificativos discriminatorios contra el jugador, como "bruto", "rico nuevo" o "camerunés colonizado" que finge ser francés, pese a que Mbappé nació en París. Por su parte, Guillermo Duarte Cacavelo, el abogado de Celeste Amarilla, afirmó este miércoles que el delantero francés podría ser extraditado a Paraguay por difamación. Una afirmación que carece de fundamento jurídico alguno.
Tras la eliminación de Paraguay ante Francia el sábado, paraguayos quemaron un muñeco con la efigie de Mbappé en las calles de Asunción. Este curioso momento se enmarca en la tradición católica de la San Juan Ara, en la que se prepara el «Judas Kai», es decir, la hoguera de Judas, para vengarse simbólicamente de una personalidad impopular.
Más allá de la polémica, este caso vuelve a recordar que el racismo sigue siendo uno de los grandes retos del deporte. Un problema contra el que, cada vez más instituciones y deportistas insisten en que no puede haber ni silencio ni impunidad.