Entre 2016 y 2023, México experimentó una rápida transición del consumo de drogas semisintéticas, como la heroína, a sintéticas como los estimulantes tipo anfetamina —conocidos como metanfetaminas o nuevas sustancias psicoactivas entre ellas el ice y el cristal— y los opioides sintéticos.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre las drogas 2026, de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito la provisión de tratamiento para metanfetamina aumentó 25 veces entre 2015 y 2023, reflejando un daño creciente a escala nacional.
La investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz María Elena Medina-Mora, subrayó que el referido informe destaca que, si bien México no registra altos niveles de consumo de estimulantes tipo anfetamina, sí figura entre los principales productores.
El principal problema, mencionó, es que México se ubica entre los países con menor cobertura de tratamiento para problemas de salud derivados por el consumo de ese tipo de sustancias.
La especialista explicó que en 2016 la heroína se encontraba en 30 entidades federativas.
Entre 2017 y 2018 se consumía heroína en presentación de goma negra, conocida como chiva negra y la que es tipo polvo blanco, conocida como China White.
En 2019 se documentó la presencia de fentanilo. En 2020 creció la disponibilidad de esa sustancia; en 2022 continuó el crecimiento de disponibilidad de esa droga y cristal y en 2023 ya se contaban muchas muertes por sobredosis y se detectó la xilacina, que es un medicamento veterinario en restos de sobredosis.
Dijo que un estudio coordinado por la investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñoz, Clara Fleiz Bautista, en el que ella también participó, muestra que hay grupos de personas que comienzan el consumo de drogas con mariguana, en promedio alrededor de los 15 años, siguen con inhalables a los 15; cristal, cristal inyectado y cocaína a los 16; cualquier otra droga inyectada a los 17; crack a los 18; ansiolíticos, drogas club y heroína a los 19; opioides a los 21; opiáceos a los 22 y fentanilo alrededor de los 24 años.
Por otra parte, de acuerdo con datos del reporte de información epidemiológica del consumo de drogas en México, de 2025 de los Centros de Integración Juvenil, durante el segundo semestre de 2024 la tasa media nacional de consumo de metanfetaminas fue de 48.9%.
El reporte muestra que Estado de México, Querétaro, Colima y Morelos registran tasas superiores al 60%, mientras que otras 16 entidades se ubican por encima de la media nacional.
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De acuerdo con el Informe Mundial sobre las drogas 2026, de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito, publicado hace unos días, la capacidad de generar daño se extendió a México, donde el mercado aún se está desarrollando.
Medina-Mora recordó que México había sido un país de tránsito de drogas, pero ahora los traficantes propician el consumo desde edades tempranas.
En ese sentido, el informe “Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas en 2025” de la Administración para el Control de Drogas ( DEA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, expone que en México organizaciones delictivas ejercen el tráfico de sustancias psicoactivas por diferentes regiones de México.
Movilizan heroína, xilacina, precursores, tusi-nuevas, mezclas ketamina y cocaína, así como metanfetaminas y fentanilo.
La investigadora del departamento de Farmacobiología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Silvia L. Cruz, recordó que durante la segunda mitad del siglo pasado se usó la amapola para obtener opio en el que naturalmente se encuentra la morfina. Con un cambio químico simple, la morfina se transforma en heroína, que es una droga semisintética que se comercia ilegalmente.
Los principales países productores de opio han sido Afganistán, Myanmar, Lao y Tailandia, aunque también Irán, Pakistán y México.
Sin embargo, decisiones políticas ocasionaron una baja sensible en la producción mundial.
En ese aspecto, el Informe Mundial sobre las drogas 2026 de la ONU refiere que la prohibición de drogas en Afganistán en 2022 ha seguido limitando severamente la producción ilícita de opio y heroína.
Aunque la producción en Myanmar aumentó a más de 1,000 en 2025, el incremento en ese país junto con las cantidades producidas en otros países, como Laos y México no compensa las caídas registradas en Afganistán, que en 2022 produjo más de 6,000 toneladas de opio.
El mismo documento describe que en 2015 el 3% eran opioides sintéticos y para 2024, eran ya 11%.
En ese sentido, para la investigadora del departamento de Farmacobiología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Silvia L. Cruz, lo relevante fue que esa situación ocasionó el incremento en el uso de estimulantes tipo anfetamina como el ice o cristal.
Indicó que se han identificado 1,400 estimulantes sintéticos, de las cuales actualmente están circulando 755 y, de esos, 11 son los opioides sintéticos que se parecen en efectos a la heroína y a la morfina.
Se trata de estimulantes sumamente tóxicos. Sus efectos son liberar adrenalina y noradrenalina, lo que hace que la gente pareciera estar muy emocionada o asustada. Aumenta el estado de alerta, euforia, motivación, pero acompañados por ansiedad, paranoia, insomnio y adicción, recalcó.
Quienes las consumen muestran daños físicos rápidamente, comparado con los que les ocasionan otras sustancias debido a que tienen concentraciones muy altas de sustancia activa. Eso les ocasiona rápidamente daños cognitivos, alteraciones funcionales, psicosis, convulsiones y hemorragias. Incluso, hay personas que tienen la sensación de tener insectos bajo la piel.
La otra gran familia de drogas sintéticas en México son los opioides sintéticos y los más conocidos son los fentanilos.
La investigadora del Cinvestav explicó que las drogas son tan difíciles de detener porque se sintetizan a través de precursores que están en diferentes productos de uso generalizado.
Por ejemplo, para producir metanfetaminas se necesita P2P y para producir fentanilo despropinil fentanilo (ANPP).
Si las autoridades logran controlar el tráfico ilegal de precursores, entonces los delincuentes buscan los pre-precursores y con otras sustancias ellos producen P2P y ANPP.
Incluso hay sustancias químicas esenciales que forman la molécula como aglutinantes, catalizadores, solventes, reactivos y tintes y se vuelve extraordinariamente difícil de controlar porque se trata de moléculas tan aisladas que se usan para muchas cosas. Por lo tanto el control de las drogas sintéticas es complicado.
Por ejemplo, uno de los precursores de los fentanilos es el norfentanilo y sus “pre-precursores” son el bencifentanilo y el cianuro de sodio y sus químicos esenciales son el carbonato de sodio, el cloruro de metileno y el sorbitol que están en diferentes productos que se usan diariamente para distintas finalidades.