Hábitos que debemos dejar después de los 60 para ser más felices.

- SALUD-VIDA

Hábitos que debemos dejar después de los 60 para ser más felices.
Hábitos que debemos dejar después de los 60 para ser más felices.

9 de Diciembre, 2025-Esa línea etaria representa, para muchos, algo así como "bajar las persianas" al entusiasmo y las ganas de emprender cosas nuevas. No es así.

Los 60 años son una etapa en la que muchas personas redescubren su ritmo, sus intereses y su manera de estar en el mundo. Un estudio de Harvard que lleva más de 80 años siguiendo la vida de cientos de personas afirmaba que la felicidad alcanza su punto más alto alrededor de los 60 años.

Los 60 inician una etapa en la que podemos redescubrirnos y hallar nuevas conexiones con aquello que nos hace sentir vivos y plenos. Todo depende de cada uno.

Los investigadores Robert Waldinger y Marc Schulz descubrieron que, en esta década de la vida, las personas comienzan a reconocer los límites de la existencia y desarrollan una percepción más real de la mortalidad, lo que paradójicamente las hace valorar más cada momento. Es como si finalmente entendiéramos qué es lo que importa de verdad.

¿Cuáles hábitos hay que dejar para llegar espléndidos a esta edad?

Limitarte por tu edad. Con frecuencia, cumplir 60 activa una especie de freno interno: "esto ya no es para mí", "a mi edad no tiene sentido", "ya pasó mi momento". Sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Hay quienes se han lanzado a aprender un idioma, a empezar un oficio, a viajar de otra manera o incluso a emprender cuando otros ya estarían pensando en retirarse. La edad no define tu capacidad.

Descuidar tu salud física. Una de las trampas más habituales es pensar que ya no merece tanto la pena esforzarse. Y justo ahora es cuando más impacto tiene cada decisión relacionada con el movimiento, la alimentación o el descanso. Cuidar el cuerpo es también cuidar el ánimo: dormir mejor, tener más energía, salir a caminar a diario o hacer entrenamiento de fuerza, verás como te encuentras mucho mejor.

Resistirte al cambio y vivir en el pasado. La nostalgia es natural, pero anclarte al pasado puede convertirse en una fuente silenciosa de estrés. El mundo se mueve, y aferrarse a lo que fue solo crea fricción interna. Adaptarse, observar lo nuevo sin miedo y permitirte evolucionar es una forma poderosa de vivir con más calma y menos resistencia. El presente sigue ofreciendo caminos, aunque sean distintos a los que imaginabas.

Descuidar tus pasiones. A veces dejamos en pausa nuestras aficiones durante años, casi sin darnos cuenta a causa del estrés, la falta de tiempo y las obligaciones. Recuperarlas (o descubrir otras nuevas) devuelve ilusión, estructura los días y aporta una alegría que no depende de nada externo. Es un recordatorio de que seguir creciendo también pasa por seguir disfrutando.

Aferrarte al resentimiento. Puede ser contra alguien, o incluso contra nosotros mismos por haber hecho, o por no haber hecho, una cosa en un determinado momento de nuestra vida. El resentimiento envejece por dentro, pesa y nubla todo. Liberarlo no significa justificar lo ocurrido, sino romper el vínculo emocional que te sigue lastimando. Perdonar (a otros y a uno mismo) es una forma de descanso mental que a veces se descubre tarde y que cambia radicalmente la manera de vivir el presente.

Intentar complacer a todos. Hay etapas en la vida en la que se intenta complacer a todos. Puede ser por la forma en la que nos han educado, por no saber decir que no, por el miedo al rechazo y a quedarse solo... El caso es que conforme pasan los años, muchas personas van aprendiendo que no somos golosinas: no podemos gustar a todos, ni complacer los deseos del resto del mundo a cada momento. Seguir actuando para satisfacer expectativas ajenas drena energía y deja poco espacio para lo que realmente te importa. Aprender a decir "no" es proteger tu tiempo, tus prioridades y tu paz mental. Tampoco es aislarse y decir que no a todo, simplemente, se trata de equilibrar y saber hasta dónde puedes llegar para que también puedes cuidar de ti mismo.

Olvidar practicar la gratitud. Agradecer no es un gesto tonto ni superficial. Es una herramienta con un impacto real: te desplaza del déficit a la abundancia, de lo que falta a lo que ya está, tomando conciencia de lo afortunados que somos en este momento. Puede ser que tengamos algún dolor, que no tengamos la vitalidad de antes, pero también hay que valorar todo lo que tenemos en esta etapa de nuestra vida... Y esa perspectiva transforma tu manera de enfrentar cada día.

(Fuente: Trendencias.com)

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