Un estudio reveló que el consumo moderado de vino puede tener un efecto protector.

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Un estudio reveló que el consumo moderado de vino puede tener un efecto protector.
Un estudio reveló que el consumo moderado de vino puede tener un efecto protector.

31 de Marzo, 2026-Cuáles son las razones-Una investigación en más de 340.000 adultos presentada en las sesiones científicas del Colegio Estadounidense de Cardiología mostró diferencias entre el tipo de bebida consumida y los riesgos para la salud.

El consumo de alcohol no afecta a todos por igual: la cantidad y el tipo de bebida pueden marcar la diferencia en los riesgos o beneficios para la salud cardiovascular.

Así lo reveló un estudio con datos de más de 340.000 adultos del Biobanco del Reino Unido, que se presentó este sábado en las Sesiones Científicas Anuales del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés) que se celebran en Nueva Orleáns. Los hallazgos de la investigación "Alcohol Use at Mid-Life and All-Cause and Cause-Specific Mortality" fueron publicados en Journal of the American College of Cardiology (JACC).

Estudios previos mostraron evidencia sobre la asociación entre dieta mediterránea, consumo bajo de vino y menor riesgo de enfermedades cardíacas


El análisis precisó que el consumo moderado de vino se asocia con un menor riesgo de mortalidad prematura, mientras que la cerveza, la sidra y los licores elevan el riesgo incluso en dosis bajas, según indicaron en un comunicado de la entidad científica que nuclea a los cardiólogos de EEUU.

El estudio, liderado por la profesora Zhangling Chen del Hospital Xiangya de la Universidad Central del Sur en China, analizó los hábitos de consumo de alcohol y los datos de mortalidad de 340.924 adultos británicos que participaron en el UK Biobank entre 2006 y 2022.

A lo largo de un seguimiento promedio de 13 años, los investigadores clasificaron a los participantes según su consumo semanal y diario de alcohol, diferenciando entre bebedores ocasionales, de bajo, moderado y alto consumo.

Según los hallazgos, el consumo moderado de vino se vinculó con una reducción del 21% en el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares frente a quienes no beben o lo hacen solo ocasionalmente. En cambio, incluso niveles bajos de ingesta de cerveza, sidra o licores se asociaron con un aumento del 9% en el riesgo de mortalidad cardiovascular.

Los compuestos antioxidantes y los polifenoles presentes en el vino podrían explicar sus beneficios cardiovasculares frente a otras bebidas alcohólicas
El consumo elevado de alcohol siempre es riesgoso

Los investigadores tomaron la siguiente referencia: una lata de cerveza de 355 ml, una copa de vino de 148 ml y un chupito de licor de 44 ml contienen aproximadamente 14 gramos de alcohol puro.

Los participantes fueron clasificados en cuatro grupos según la cantidad de alcohol consumida. Aquellos que ingerían menos de 20 gramos por semana —equivalente a aproximadamente una copa y media estándar— se consideraron no bebedores o bebedores ocasionales.

Para los hombres, el consumo bajo se estableció entre 20 gramos semanales y 20 gramos diarios, mientras que para las mujeres, entre 20 gramos semanales y 10 gramos diarios. El rango de consumo moderado fue definido por los autores como de 20 a 40 gramos diarios en hombres y de 10 a 20 gramos diarios en mujeres. Se consideró consumo alto cuando los hombres superaban los 40 gramos diarios (más de 3 medidas de bebidas estándar) y las mujeres, los 20 gramos diarios (más de 1.5 medidas de bebidas estándar).

En comparación con quienes no beben o lo hacen de manera ocasional, el consumo elevado de alcohol, se relacionó con un 24 % más de riesgo de muerte por cualquier causa, un 36 % más de riesgo de fallecer por cáncer y un 14 % más de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

En diálogo con Infobae, el médico cardiólogo Fernando Botto del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) y especialista en investigación clínica, explicó los alcances del nuevo estudio, clarificó sus principales hallazgos y destacó que, para proteger la salud cardiovascular, la clave es el consumo bajo o moderado, según la evidencia científica más reciente.

Factores biológicos y de estilo de vida

Los investigadores señalaron que varios factores pueden explicar las diferencias según el tipo de alcohol: ciertos compuestos presentes en el vino tinto, como polifenoles y antioxidantes, podrían aportar beneficios cardiovasculares. Además, es más probable que el vino se consuma con las comidas y por personas con dietas de mayor calidad y hábitos más saludables.

En cambio, la cerveza, la sidra y los licores se consumen más frecuentemente fuera de las comidas y se asociaron a estilos de vida menos saludables.

En diálogo con Infobae, Botto señaló que "el estudio muestra un impacto cardiovascular del consumo moderado de vino, con un beneficio relativo del 21 %. Las bebidas blancas, la cerveza y la sidra presentan un mayor riesgo relativo del 9 %, incluso con bajo consumo de alcohol".

El especialista coincidió con los autores del estudio en cuanto a que este efecto podría atribuirse al contenido de polifenoles en el vino, conocidos por sus funciones antioxidantes y antiinflamatorias, y por favorecer la función endotelial.

"Las bebidas blancas, como el gin, el whisky o el vodka, carecen de estos compuestos", detalló Botto. Sin embargo, advirtió que "se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer causalidad. Para eso necesitaríamos ensayos aleatorizados que comparen, en la misma población, un tipo de bebida frente a otra, algo que difícilmente se pueda llevar a cabo".

Esto significa que pueden intervenir muchas variables, "como los hábitos de quienes consumen diferentes bebidas. Por ejemplo, quienes eligen vino suelen hacerlo durante las comidas y tienden a mantener estilos de vida más saludables, mientras que quienes prefieren bebidas blancas suelen consumirlas fuera de las comidas y presentan hábitos menos saludables", señaló el cardiólogo.

En ese sentido, los investigadores del reciente estudio explicaron que el análisis puede presentar limitaciones inherentes al tratarse de un estudio observacional y sugirieron que ensayos aleatorizados de alta calidad podrían ayudar a comprender mejor los efectos del consumo de alcohol.

De cara a las recomendaciones prácticas, Botto enfatizó que para quienes disfrutan del vino, su recomendación es optar por el bajo consumo: "Si eligen beber porque les gusta, tomar una o dos veces por semana, o hasta una o dos copas de vino por día: dos en el caso de los hombres, una en mujeres, por cuestiones metabólicas del hígado. Esto compatibiliza algunas dudas sobre riesgos y beneficios. No se trata de prohibir el alcohol ni de avalar un uso excesivo".

Botto remarcó que la salud cardiovascular debe protegerse desde una visión integral, con hábitos saludables de estilo de vida: "El debate sobre tomar alcohol una o dos veces por día, tres o cuatro días por semana, pierde sentido si la persona interesada en el consejo no se ocupa de hacer ejercicio, dejar de fumar, cuidar su alimentación o controlar su peso. Todo esto es fundamental antes de decidir la cantidad de alcohol a consumir diariamente".

   En tanto, la doctora Laura Catena, médica formada en la Universidad de Harvard y Stanford y directora general de Bodega Catena Zapata, señaló a Infobae que, si bien "el consumo excesivo de alcohol es innegablemente perjudicial", diversos estudios recientes muestran que en el contexto de la dieta mediterránea, que incorpora el vino tinto de forma moderada, la ingesta moderada de vino puede asociarse a descensos en los riesgos de enfermedades cardíacas, demencia y algunos cánceres.

Catena destacó que revisar la literatura científica es fundamental para evitar renuncias innecesarias a conductas placenteras y socialmente enriquecedoras sin pruebas concluyentes de daño, tal como lo expresó en diálogo con el medio estadounidense Seven Fifty Daily.

Fuente: Infobae. 

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