Organismos científicos como la NASA, la NOAA y agencias espaciales europeas advirtieron que este período de alta actividad puede sostenerse hasta fines de 2025, con episodios esporádicos de tormentas moderadas a severas que impacten sobre comunicaciones, satélites y redes eléctricas, aunque sin riesgo directo para la salud de la población.
Manchas solares y ciclo actual   Las manchas solares son regiones del Sol con temperatura más baja y fuerte concentración de campo magnético, que actúan como "semilleros" de llamaradas y CME cuando ese campo se reorganiza de manera violenta. En el máximo solar aumenta el número de manchas y su tamaño, por lo que crece la probabilidad de eventos energéticos intensos capaces de producir tormentas geomagnéticas en la Tierra.
   La llamarada X5,1 de noviembre de 2025 es un ejemplo de esta fase activa: fue una de las más potentes de los últimos años y generó varias eyecciones de masa coronal seguidas, asociadas a una tormenta geomagnética severa (categoría G4) que produjo auroras en latitudes inusualmente bajas. NASA y otras agencias enmarcan estos episodios dentro del máximo del Ciclo 25, cuyo pico se esperaba precisamente alrededor de 2024–2025.
Efectos sobre tecnología y comunicaciones
   Las tormentas geomagnéticas intensas pueden producir varios tipos de perturbaciones:  
• Degradación de la señal en sistemas de posicionamiento satelital (GPS/GNSS), con pérdidas temporales de precisión o cortes breves.
• Interferencias en comunicaciones por radio HF (aviación, marina, servicios de emergencia) y, en menor medida, en enlaces de datos satelitales.
• Corrientes inducidas en largas líneas de transmisión eléctrica, que obligan a activar protecciones y podrían provocar apagones regionales en casos extremos, como se ha documentado históricamente.
  Las universidades y servicios de clima espacial de distintos países (por ejemplo, la UNAM y la ESA) han enfatizado que, aunque estos efectos pueden ser relevantes para la infraestructura tecnológica, no se esperan daños directos a la salud humana, ya que la atmósfera y el campo magnético terrestre actúan como escudo eficaz.
Auroras y "luces" en el Sol   Cuando el material expulsado por el Sol llega a la Tierra y se canaliza por el campo magnético hacia los polos, interactúa con la atmósfera y genera auroras boreales y australes, que en eventos fuertes pueden verse en latitudes medias. La tormenta severa de noviembre de 2025 produjo auroras intensas y extensas, reforzando la expectativa de que el resto del año, incluido diciembre, siga con alta probabilidad de episodios aurorales llamativos.
   A escala del propio Sol, telescopios especializados registran estructuras brillantes asociadas a arcos y bucles magnéticos sobre las regiones activas, que pueden describirse como "auroras solares" en sentido visual, aunque físicamente son configuraciones de plasma guiado por el campo magnético. Estos patrones son indicadores de un campo magnético muy "enredado" y, por tanto, de un mayor riesgo de nuevas llamaradas y CME en los días y semanas siguientes.
Recomendaciones   Los análisis de clima espacial indican que, mientras dure el máximo del Ciclo Solar 25, pueden repetirse episodios de tormentas solares moderadas o severas sin que sea posible precisar con mucha anticipación fechas exactas, por lo que los servicios de monitoreo emiten avisos con horas o pocos días de antelación. En ese contexto, diciembre de 2025 se perfila como un mes "cargado" de eventos solares: más manchas, llamaradas frecuentes, CME y potenciales tormentas geomagnéticas, con riesgo principal para satélites, comunicaciones de alta frecuencia y grandes redes eléctricas, no para la población general. 
   Para operadores y usuarios avanzados, las recomendaciones típicas frente a avisos de tormenta severa incluyen: planificar redundancias en comunicaciones críticas, prever posibles degradaciones de GPS y, en el caso de grandes redes eléctricas o satelitales, aplicar protocolos de mitigación y modo seguro durante las horas de mayor actividad. Para el público en general, el impacto más visible suele ser la posibilidad de observar auroras en latitudes inusuales y, en ocasiones, experimentar cortes o degradaciones breves en servicios tecnológicos sin implicar riesgos de salud.
Fuente: diarionorte.com