Sobre su actividad el día del crimen, Acuña expliucó: "Ahí le mandé un mensaje a Gustavo Obregón solicitándole que vaya a ver lo que yo creí que había visto ahí en la casa y, específicamente, le puse la palabra "cuerpo", que es lo que yo creí haber visto", sostuvo y dijo que, mientras se dirigía a una actividad en la localidad de Barranqueras, recibió la confirmación por parte de Obregón "de que sí era un cuerpo".
Según Marcela, tras el mensaje de Obregón, "quedó sin saber qué hacer" y tomó la decisión de hablar con su hijo antes de decirle al padre qué había sucedido realmente. Según Marcela, ese 2 de junio, ella y Emerenciano se quedaron en Barranqueras cerrando la jornada con un guiso hasta las 21,30, cuando César llegó en su "camionetita", acompañado en otro vehículo de Gustavo Obregón, quien horas antes le había confirmado que en su casa había un cuerpo.
Una vez más, la mujer dijo no haber encontrado un momento para hablar con su hijo: "Como había mucha gente, y en todo momento estaba Emerenciano, no quise hacer preguntas. Se largó la comida a las 21.30 o 21.35. Terminamos y volvimos a mi casa cada uno en su vehículo, quedándome la posibilidad de hablar con mi hijo, que no lo pude hacer por la presencia de Emerenciano. Llegamos a mi casa alrededor de las 22 o 22.30, y así terminó ese día viernes". Al finalizar su declaración, Acuña se negó a contestar preguntas de la fiscalía.
Fuente: diarionorte.com