La Fiscalía ha solicitado ayer prisión preventiva para cinco individuos, sospechados de perpetrar un robo millonario de ganado a la firma Madera Dura del Norte en un campo ubicado en el departamento Alberdi.
Las maniobras salieron a la luz en mayo. La fiscal Luján González Garay puso primera en una investigación ante una presunta estafa de casi $ 70.000.000 con el robo de 50 cabezas de ganado en la estancia El Pilar, Alberdi.
En la batalla legal, primero el juez de Control y Garantías, Fernando Paradelo (foto), excarceló a Ezequiel Juárez y Carlos Rodríguez. Ambos zafaron ayer, bajo un cúmulo de medidas y reglas de conducta.
Quinteto, en apuros
Sin embargo, la Fiscalía requirió preventivas para cinco individuos: Silvio Castillo, encargado del manejo de personal y engorde de hacienda Alejandro Maldonado, encargado de cámaras de seguridad Ramón Villalba, camionero y cuñado de Maldonado. El informe policial lo sindica junto a Jonathan Garnica y los hermanos Pascual "Zunca" y Benito Waldemar Corbalán, robando y vendiendo animales a $ 180.000 cada uno. También fue solicitada preventiva para Garnica, empleado y tractorista y para Luis Núñez.
En definitiva, la fiscal señaló que la Justicia tiene frente suyo a una organización de cuatreros liderada por los hermanos Corbalán, actualmente prófugos y con pedido de captura nacional. "Abigeato agravado por el número de cabezas de ganado, por medio motorizado para transporte y tratarse de personas dedicadas al cuidado de animales", es la atribución.
Muy por el contrario, los abogados defensores señalaron que sus clientes no son responsables del despojo a la empresa y subrayaron que las pruebas también emergen más que insuficientes.
Contundente, la Fiscalía adelantó que ya hay fechas para pericias a los celulares incautados y otros dispositivos, lo cual (optimista) incorporaría más piezas al armado del complejo rompecabezas de neto sesgo delictivo.
Éste, indica que numerosos animales fueron sustraídos del campo y todas las fichas acusatorias están puestas en los hermanos Corbalán, quienes se impusieron una vida de errantes ni bien partieron cédulas de detención hacia la ciudad de Campo Gallo, Alberdi.
 Fuente: El Liberal