El juez Bernardo Diez (Juzgado Civil y Comercial Nº12) dictó una sentencia sin precedentes: la indemnización total asciende a $17.164.000, que incluye el valor de mercado del animal, gastos derivados y daño moral. Este último punto fue clave: el magistrado reconoció el profundo vínculo afectivo y el dolor emocional por la pérdida.
   Aunque los peritajes no determinaron la causa exacta de la muerte, el fallo fue contundente: Juanita ingresó sana, murió bajo la exclusiva responsabilidad del comercio y hubo contradicciones en los relatos del personal. La dueña había denunciado una presunta sedación no autorizada, exigiendo una autopsia.
   La decisión eleva la vara de responsabilidad para centros veterinarios y estéticos de mascotas. Por primera vez, la Justicia no solo considera la pérdida de una "propiedad", sino que valora el sufrimiento emocional de quien pierde a un familiar por negligencia en el cuidado.
09-04-26 Fuente: diarionorte.com