El Negro que le puso alma al candombe y el rock rioplatense.

26 de Agosto, 2026-Adiós a Rubén Rada-Hoy, el mundo de la música despide a uno de sus artistas más genuinos y queridos. Rubén Rada, el legendario cantautor uruguayo conocido cariñosamente como "El Negro", falleció a los 83 años.
Hace 26 minutos MÚSICA - ESPECTACULO

El icónico músico llevaba internado desde principios de agosto a causa de una neumonía bilateral que finalmente terminó con su vida, pero jamás con el ritmo que supo imprimir a cada una de sus creaciones.

Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rada fue mucho más que un músico: fue un espejo del mestizaje y la esencia de la música rioplatense. Su historia con los escenarios comenzó tempranísimo. A los 10 años ya formaba parte de la comparsa Morenada, y su primer apodo, "Zapatito", no fue casualidad: a esa edad ya calzaba un número 43 europeo. Su adolescencia lo llevó por las murgas y orquestas de su barrio, hasta que a los 17 debutó como vocalista de Los Hot Blowers bajo el seudónimo de Richie Silver, un nombre que décadas después rescataría para uno de sus discos más personales.

El salto a la fama llegó en 1969, cuando representó a Uruguay en el IV Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro con "Si te vas". Aunque aquella vez el premio mayor fue para Joan Manuel Serrat, Rada no tardó en brillar con luz propia. Ese mismo año, el éxito arrollador de "Las manzanas" le abrió las puertas para grabar su primer álbum solista, conocido popularmente como *Rada* o *Las manzanas*. Sin embargo, el reconocimiento masivo en su tierra natal no fue inmediato. El musicólogo Coriún Aharonián señaló que, pese al impacto de bandas como Totem, los primeros trabajos solistas de Rada chocaron con el racismo latente en la sociedad uruguaya de la época, una barrera que no comenzó a romperse hasta bien entrada la década de los 90.

El comunicado de la familia.
Fue en Argentina donde su carrera despegó con fuerza. Radicado en Buenos Aires desde 1980, editó discos que se convirtieron en himnos como *La Banda*, *La Rada* y *En familia*. En esa etapa nacieron clásicos imperecederos como "Rock de la calle", "Blumana" y "Candombe para Gardel". Su versatilidad lo llevó a fusionar jazz, rock y candombe en agrupaciones como Buenos Aires Jazz Fusión y Explossion, mientras colaboraba con gigantes como Hugo Fattoruso, Eduardo Mateo y Litto Nebbia.

Los años 90 trajeron altibajos. Una crisis económica lo obligó a probar suerte en México, donde fue telonero de nada menos que UB40 y Sting, aunque un fallido proyecto discográfico frustró la edición de *Rada Factory*. Pero el "Negro" siempre supo reinventarse. En 1995 regresó definitivamente a Uruguay, y de la mano del productor Neil Weiss lanzó *Montevideo*, un disco que lo recolocó en la élite internacional. El nuevo milenio le sonrió con creces: *Quién va a cantar* (2000), producido por Cachorro López, fue un fenómeno comercial que alcanzó cuatro Discos de Platino en Uruguay y uno de Oro en Argentina, con cortes tan pegadizos como "Cha-cha, muchacha" y "Muriendo de plena".

Pero Rada no se encasilló en un solo género. En 1999 sorprendió al público infantil creando el personaje Rubenrá, mientras que en 2006, bajo el viejo alias Richie Silver, se llevó el Premio Gardel como "artista de rock revelación". Su inquietud creativa lo mantuvo activo durante más de seis décadas. Experimentó con el tango, el jazz instrumental (*Confidence*), el rock (*Negro Rock*) y hasta el samba en portugués, como en su homenaje a su madre brasileña, *As noites do Rio / Aerolíneas Candombe* (2021).

Su legado fue reconocido con innumerables distinciones, entre ellas el Grammy a la Excelencia Musical en 2011 otorgado por la Academia Latina de la Grabación, y la Medalla Delmira Agustini en Uruguay. En octubre de 2024, la ciudad de Montevideo le rindió un sentido homenaje colocando una baldosa con su nombre en el Espacio de los Soles de la Ciudad Vieja.

Incluso cuando en 2008 anunció que se retiraba de los escenarios por el desgaste de su voz, Rada nunca dejó de hacer música. Siguió explorando, grabando y compartiendo escenario con sus propios hijos, Matías, Julieta y Lucila, en el emotivo espectáculo *Parte de la historia*.

Su partida deja un vacío inmenso. Y aunque él mismo pidió en "Muriendo de plena" que no quisiera "ni llanto ni pena", es imposible contener la emoción cuando se apaga la voz de un artista tan enorme, tan auténtico y tan profundamente uruguayo. Su candombe, sin embargo, seguirá sonando en cada rincón donde se baile y se recuerde que el Negro Rada es, y siempre será, eterno.

Fuente: diarionorte.com



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